ZODIAC (4)

  16 Enero 2008
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Título original: Zodiac
País, año: Estados Unidos, 2007
Dirección: David Fincher
Intérpretes: Jake Gyllenhaal, Mark Ruffalo, Robert Downey Jr., Anthony Edwards, Brian Cox, Elias Koteas, Donal Logue, John Carroll Lynch, Dermot Mulroney
Guión: James Vanderbilt
Producción: Warner Bros. Pictures Inc., Paramount Pictures, Phoenix Pictures
Fotografía: Harris Savides
Música David Shire
Montaje: Angus Wall
Duración: 158 minutos

Historia de degradación humana
Escribe Daniela T. Montoya

El quinto largometraje de David Fincher se centra en la fidedigna recreación de la investigación de los asesinatos que cometió el enigmático psicópata autoapodado Zodiac durante la década de los 70. Responsable de una sucesión de asesinatos sin aparente móvil, Zodiac generó un gran revuelo social, en parte a causa del seguimiento que hicieron del caso los medios de comunicación, los cuales se convirtieron en catalizadores entre el asesino y la policía y el público, al publicar los enigmáticos mensajes que éste mandaba a la redacción del San Francisco Chronicle. Allí, el joven caricaturista Robert Graysmith (Jake Gyllenhaal) observa desde la distancia de su mesa cómo el séquito policial acude periódicamente a la sala de reunión de la redacción para tratar de descifrar la última pista sobre el asesino. Los años van pasando, la cifra de muertos va en aumento, crece la paranoia en la población y, mientras, la identidad de Zodiac sigue siendo un misterio. La zodiac1.jpgobsesión por resolver el caso va corroyendo tanto a los inspectores como a los periodistas de la redacción que siguen el caso con más proximidad hasta el punto de verse embargados por la frustración.

Zodiac es una película formalmente impoluta, que se inscribe en una estética realista alejándose, a contracorriente, de los tendenciosos claroscuros característicos del cine negro. Rodada con pulso contenido, el dominio técnico que ya demostró Fincher en sus anteriores largometrajes se corrobora, una vez más, poniéndose al servicio del contenido. Por ello, sin menospreciar los aspectos formales, optamos por centrarnos en el comentario del contenido que subyace a las imágenes. Concretamente, dos sugerentes aspectos: la descripción psicológica de los personajes y la connotación social de la impunidad que ha gozado el asesino del zodiaco.

A pesar de circunscribirse al ámbito detectivesco, con Zodiac, Fincher opta por indagar en la psicología humana, especialmente en la sensación de frustración que va invadiendo a los investigadores (policiales y periodistas) que tratan de desenmascarar la identidad del asesino. Al contrario que la mayoría de películas de psicópatas y asesinos en serie en que éstos son los protagonistas, hasta tal punto de llegar a convertirse en modelos idolatrados (y, por tanto, sugerentemente imitables por el ciudadano común), Fincher opta por dejar en un segundo plano la figura de Zodiac y valerse de sus contadas apariciones públicas para narrar la evolución anímica de los investigadores. En ningún momento se recrea mostrando el sádico acto del asesinato. E incluso, en las escenas en que aparece Zodiac (en la escena introductoria, en el lago con la joven pareja y en el coche recogiendo a una mujer con su bebé) éste es mostrado enigmáticamente, bien sea a contraluz o bien provocando la desorientación de la población bienpensante con sus comentarios sádicos. De esta forma, la sucesión de muertes, con sus correlativos envíos de enigmas, son tan sólo hitos temporales que indican cómo va haciendo mella en los investigadores su incapacidad resolutiva.

zodiac2.jpgLo que se inició como un atractivo reto de capacidades detectivescas pasa a ser, paralelamente a la letanía con que se suceden las escenas, la descripción de un proceso obsesivo (como en el caso de Graysmith, quien llega a renunciar a su familia) hasta el punto de llegar a destruir la integridad de la persona (como le ocurre al periodista Paul Avery, interpretado por Robert Downey Jr.) a causa de la acumulación de frustración. Y éste es uno de los puntos fuertes de la película que, además la diferencia de la mayoría de películas de asesinos y detectives: el objetivo no es esclarecer la verdad. Aunque, ciñéndose estrictamente al libro escrito por el auténtico Graysmith en el que se basa la película, en Zodiac se ciña la sospecha sobre un obrero, finalmente Fincher renuncia a señalar un culpable. Y es que esclarecer la verdad no su objetivo (menos aún teniendo en cuenta que tras décadas de investigación aún no se ha podido…). La mirada se centra en el proceso; en la degradación de los sujetos implicados, como ya hemos comentado, y, en menor medida, en la repercusión social del caso al generar, por un lado, la paranoia colectiva por la seguridad y, por otra parte, la desconfianza respecto a la eficiencia policial. ¿Qué acogida puede tener en su país de origen una película que, como Zodiac sitúa la amenaza a la seguridad ciudadana en sus propias entrañas y, además, evidencia la ineficacia de sus redes policiales para erradicar el problema?

zodiac4.jpgLlama la atención de la evolución filmográfica de Fincher la progresiva constatación de la fragilidad del ser humano, debida no tanto a agresiones externas, como a la falta de integridad. Ya en Seven (1995) justificaba bíblicamente los asesinatos por la propia degradación moral en que habían caído las víctimas al incumplir las reglas básicas (léase pecados capitales) de convivencia. Con The Game (1997) evidenció la caída al vacío de un magnate que, quizás inspirándose en el espíritu omnipotente del que hacía gala el personaje interpretado por Orson Welles en Ciudadano Kane (1941), alardea de no necesitar absolutamente nada porque tiene todo lo que necesita o, si no, lo puede conseguir con un chasquido de dedos. Sus dos posteriores películas, El club de la lucha (1999) y La habitación del pánico (2002), muestran cómo el origen de la violencia y el miedo radican en la propia paranoia del individuo. Si bien hay agentes externos (pero próximos) que pueden incitar la reacción irracional, Fincher sitúa sin tapujos el origen de la degeneración humana en las propias elucubraciones mentales.

zodiac3.jpgFinalmente, en Zodiac, ante la incapacidad resolutiva de las fuerzas del orden, los investigadores ahogan su frustración con litros de alcohol, mientras el temor que genera el asesino es transmutuado en paranoia colectiva gracias al bombardeo tremendista de los medios de comunicación. Tan sólo cabe preguntarse si, aunque Zodiac relate hechos acontecidos durante los años 70, en la actualidad ¿acaso ha mejorado la eficiencia policial?, ¿los mass media han dejado recurrir al morbo?, ¿ha aumentado la integridad de los individuos?, ¿el temor/pánico ha dejado de ser un arma (sociopolítica) de doble filo? La inseguridad que experimentan los estadounidenses es un problema interno (carencia de recursos para la investigación, escasa formación y coordinación en las instituciones, déficit humano...) o, como parecen insistir los sucesivos gobiernos republicanos, es un problema extrafonterizo. Así, sin ser un avasallador documental-denuncia (tan de moda últimamente), Zodiac puede leerse como un alegato contra el descalabro social que viven las comunidades imbuidas en un bucle mediático irreal.

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(1) Hay que tener en cuenta que tanto los mass media como los líderes políticos estadounidenses ya han convertido en tradición considerar adversarios/enemigos tremendamente agresivos a todo sujeto no-estadounidense (desde los indios a los musulmanes, pasando por los comunistas o los extraterrestres) cuando, en realidad, sus mayores dramas sociales (la guerra civil, las matanzas escolares, e incluso el 11-S) han surgido desde dentro de sus propias fronteras.