DIARIO DE UN ESCÁNDALO (4)

  16 Enero 2008
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Título original: Notes on a scandal
País, año: Gran Bretaña, 2006
Dirección: Richard Eyre
Intérpretes: Judi Dench, Cate Blanchett, Bill Nighy, Andrew Simpson
Guión: Patrick Marber
Producción: DNA Films, UK Film Council, BBC Films, 2006 Fox Searchlight Pictures
Fotografía: Chris Menges
Música Philip Glass
Montaje: John Bloom, Antonia van Drimmelen
Duración: 92 minutos

La telaraña de Judi
Escribe Lucía Solaz Frasquet

El director del Teatro Nacional Inglés, Richard Eyre, se reúne con Judi Dench tras Iris (2001) en esta historia basada en la novela homónima de Zoë Heller, finalista del premio Booker en 2003, y adaptada por el dramaturgo Patrick Marber (responsable de Closer).

diariodeunescandalo3.jpgEn Diario de un escándalo, cuyo cartel recuerda excesivamente al del filme de Almodóvar Hable con ella (2002), Barbara Covett (Judi Dench) es una áspera profesora de historia en un típico colegio público londinense a punto de jubilarse. Solitaria y corrosiva, cínica y desencantada, se siente inmediatamente atraída, como todos a su alrededor, por la frescura de la nueva profesora de arte Sheba Hart (Cate Blanchett), quien destaca entre el mediocre profesorado como una brillante flor contra el cielo gris.

Sheba ha dejado atrás su juventud rebelde y sus sueños artísticos para convertirse en una mujer convencional con reminiscencias hippies, casada con un hombre veinte años mayor que ella (Bill Nighy), con una hija adolescente y un hijo con síndrome de Down. Pese a su aparente felicidad, como le confiesa a Barbara cuando se hacen amigas, esta vida está lejos de satisfacerla. A pesar de que quiere a su familia, Sheba se casó demasiado joven y empezó su carrera demasiado tarde.

diariodeunescandalo4.jpgLas siniestras verdaderas intenciones de Barbara quedan vertidas en su diario. Su búsqueda de algo más allá de la mera amistad se verá socorrida cuando descubre que Sheba mantiene una relación con un alumno de quince años. Guardará el secreto, pero a un precio.

La novela de Heller se desarrolla siguiendo el diario de Barbara, quien, astuta y cruelmente, manipula la situación en su propio beneficio, como una araña tejiendo su telaraña para atrapar a su incauta víctima. El magnífico guión de Marber parece mantener el punto de vista de la narradora mediante la voz en off, sobre todo al principio de la película, aunque desconcierta encontrarnos de repente con que el punto de vista ha cambiado.

Para el público español es posible que las cuestiones de clase social, tan arraigadas en Inglaterra, pasen desapercibidas, así como el acento irlandés del objeto de deseo de Sheba (el joven Andrew Simpson), que lo denuncia como uno más de los miles de inmigrantes que habitan la capital británica. Una de las tretas de seducción del adolescente, además del halago y el alarde de testosterona, consiste en apelar a la conciencia social de Sheba, a la culpabilidad de las clases altas, hablándole de unas circunstancias familiares desgraciadas.

Sheba pertenece a una clase social superior, como vemos en su apariencia, su modo de expresarse y su estilo de vida. El resto de los personajes pertenece a la clase trabajadora (algo que en Inglaterra tiene asociado un notable estigma). A los alumnos de este colegio, situado en uno de tantos barrios conflictivos londinenses, no les espera gran cosa en la vida. Están destinados, como observa Barbara con acidez, a ser los futuros fontaneros y dependientes. Barbara también acierta al observar que Sheba no necesita el escueto salario de una profesora, pero su envidia social se ve minimizada por la belleza, el encanto y la actitud necesitada de Sheba. Son patentes las diferencias entre el oscuro y triste piso en el semisótano en el que Barbara vive sola con su gato moribundo y la elegante y luminosa casa que Sheba comparte con su familia. El abismo entre ambas es claro también cuando, al  recibir una invitación a comer un domingo, Barbara malinterpreta la formalidad del evento y va a la peluquería y se compra ropa nueva. Como resultado, Barbara parece completamente fuera de lugar, ataviada para una entrevista de trabajo, acartonada frente a la actitud relajada de la familia de la joven profesora. Sin embargo, si bien Barbara y Sheba se diferencian fundamentalmente por edad y origen socioeconómico, están unidas por un profundo descontento ante la vida.

diariodeunescandalo2.jpgLas extraordinarias interpretaciones de Judi Dench y Cate Blanchett  (sin olvidar a Bill Nighy) se merecen todos y cada uno los premios que reciban. En Diario de un escándalo asistimos a un duelo interpretativo de primer orden. Ambas actrices dotan a sus personajes y cuestionables acciones de credibilidad y humanidad. Todos conocemos a mujeres solitarias y desesperadas como ellas. Mientras Sheba atraviesa un duro viaje que incluye casi perder a su familia y unos meses en prisión, la increíble capacidad de autoengaño de Barbara permanece inmutable. El final de la película nos muestra que su obsesión por Sheba, y antes por otra colega, y sus terribles consecuencias no la han cambiado. Ella sigue adelante en su búsqueda incesante e implacable de un alma afín que palie su soledad.

El logro del director, del guionista y de una insuperable Judi Dench es conseguir que el personaje de Barbara no nos resulte totalmente despreciable, pues aunque deploremos sus métodos, podemos reconocer sus miedos y motivaciones.

Buena música de Philip Glass, quien se aleja de su habitual minimalismo y contribuye a crear una atmósfera de creciente intensidad. 

Se trata, en definitiva, de una magnífica película sobre aspectos de la naturaleza humana que no son precisamente agradables de reconocer: la soledad, la obsesión, la decepción, la manipulación, la determinación social, la dependencia.