FAST FOOD NATION (3)

  13 Enero 2008
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Título original: Fast Food Nation
País, año: Estados Unidos-Gran Bretaña, 2006
Dirección: Richard Linklater
Intérpretes: Patricia Arquette, Bobby Cannavale, Paul Dano, Luis Guzmán, Ethan Hawke, Ashley Johnson, Greg Kinnear, Kris Kristofferson, Avril Lavigne, Esai Morales, Catalina Sandino Moreno, Lou Taylor Pucci, Ana Claudia Talancón,
Guión: Eric Schlosser, Richard Linklater
Producción: BBC Films, Participant Productions, Recorded Picture Company , HanWay Films
Fotografía: Lee Daniel
Música Friends of Dean Martinez
Duración: 114 minutos

La basura que inunda un país
Escribe Adolfo Bellido  

Richard Linklater es un director extraño. Su cine nos puede despistar pero, incluso en sus obras menos personales, aparece un intento de ir más allá del estereotipo del cine adocenado norteamericano. Su excelente díptico formado por Antes del amanecer y Antes del anochecer, probablemente sus películas más conocidas, representaba un ejemplo de películas diferentes, más cercanas del cine de Europa (y fastfoodnation1.jpgconcretamente de la obra de Rohmer) que al cine de Hollywood. Perfecta definición de personajes, ritmo lento, acción desarrollada de acuerdo al propio metraje, guión muy trabajado, diálogos que daba la sensación que eran improvisados.

Después de algunas otras películas, más o menos interesantes, nos llega este importante trabajo, que aparentemente es una crítica a la comida basura, pero que en realidad, en su complejo entrecruzamiento de personajes, quiere plantear un análisis de la sociedad estadounidense. El comienzo no deja lugar a dudas. Una familia feliz se dispone a comer una hamburguesa gigante en uno cualquiera de los restaurantes de una cadena de este tipo de comida. No importa de cual se trate ya que todas las cadenas dan el mismo tipo de comida. Una es gemela de la otra.

Después de haber encuadrado a la familia sonriente, la cámara se acercará a la hamburguesa hasta proponernos un primerísimo plano, un detalle de ese producto: algo “oscuro” oculto o perdido en el tamaño de la hamburguesa. ¿Será acaso un residuo de la materia fecal que parece haber pasado de una planta de producción al alimento? Frente a la sonrisa, la felicidad, la mierda escondida va a ser tragada por los felices americanitos. He aquí el leit-motiv de la película: una partida de hamburguesas contaminadas provenientes de un determinado lugar. Uno de los caminos por los que transita la película es la investigación que va a llevar a cabo un representante de la multinacional para saber fastfoodnation2.jpgcuál es la verdad. Pero, tal investigación, que desaparece, de manera lógica en el último tercio de la película, para centrarse exclusivamente en otros personajes, es el arranque para poner en marcha una situación. Y no la más importante.

A estos primeros planos de apertura del filme se van a unir otras historias terribles, que nos hablan de la mentira, la suciedad que impera en un país cuyas condiciones de vida distan mucho de ser satisfactorias. Inmediatamente, la trama se centrará en el paso clandestino de la frontera de varios mexicanos con el fin de acceder al paraíso que se supone que es América. Los dos bloques (la investigación y las andanzas de los mexicanos por abrirse un puesto en la sociedad de la opulencia) se irán alternando en los dos primeros tercios de la película. Hay, incluso, tiempo para incluir algo más, como puede ser un documento sobre la forma de trabajar en esos mataderos acelerados donde se preparan las hamburguesas, así como presentar a unos jóvenes norteamericanos estudiantes y que además trabajan, muy a su pesar, como preparadores o camareros en los establecimientos de comida rápida y que piensan en una especie de ideal trasgresor del sistema, pero las cosas no son como ellos esperan y sus gestos son de inutilidad total: escupir sobre la comida antes de servirla, intentar que las vacas escapen inútilmente de su encierro antes de ser sacrificadas. Es esa una escena singular: les abren las cercas y azuzan a los animales para que se escapen (quizá pensando en la mejor tradición del western en las que se presentan las dispersiones de las manadas), pero las vacas no se mueven, parecen, esperando la muerte, conformes con su vida.

El discurso general es claro: la mierda no sólo está en las hamburguesas, ya que azota, se introduce y ahoga, a todo el país. Sus habitantes sonríen a pesar de saber que se ahogan en la basura, y que el futuro es negro. Hay dos escenas claves en las que se clarifica, si no fuera evidente, todo el pensamiento del director. Son las conversaciones que el “investigador” tiene respectivamente con un ganadero (interpretado por Kris Kristofferson) y con el dueño de una serie de establecimientos (da vida al personaje el actor  Bruce Willis). En ellas queda claro dónde se está y cuál es el pensamiento imperante en el país. Todos saben dónde están y lo que son. Se mueven conscientemente en la basura acumulada en todos los sentidos. Y que de una u otra manera ahoga a todos los personajes. No hay integridad, ni desprendimiento, más que en unos jóvenes ilusos que tampoco tienen claro qué es lo que deben hacer. Mientras el investigador decide dar por cerrado el caso, fastfoodnation4.jpgcomiendo hamburguesas gigantes probablemente contaminadas y echando tierra al asunto de la materia fecal, los mexicanos sin papeles se dejan arrastrar por el sistema y se ven obligados a renunciar a todas sus ilusiones.

La última parte, mostrando la matanza de las vacas en un matadero con los trabajadores de punta en blanco, con las paredes inmaculadas y una falsa limpieza que evoca seguridad, control y orden, es el reflejo del ocultamiento de lo que hay detrás, tanto de las miserias humanas como de la deshumanización de una sociedad tan basura como los alimentos que consume.

Al final las dos historias (la de los mexicanos y la investigación) vuelven a cruzarse: en una de las tramas, como continuación (el pase de los fastfoodnation3.jpgsin papeles); en la otra, como cierre (el investigador tiene que continuar trabajando para poder dar de “comer” a su familia, por lo que se ve obligado a concluir en falso su búsqueda). Pero la ironía se cierne sobre estos dos finales. Veamos el primero. Los mexicanos que ahora quieren pasar a los Estados Unidos apenas han crecido, han dejado su niñez hace poco, y ahora reciben cada uno a su llegada a USA un “maravilloso” regalo. Nada menos que un paquetito conteniendo la comida basura.

De manera perfecta lo particular articula lo general. Y el transcurrir de la película nos va llevando a unas conclusiones que parten de comida para profundizar perfectamente, pero sin reclamos moralistas, en la realidad vergonzante de un país que desea vivir ignorante de la basura que le rodea. Un entusiasta filme, necesario y abierto a la polémica.