AMERICAN GANGSTER (3)

  09 Enero 2008
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Título original: American gangster
País, año: Estados Unidos, 2007
Dirección: Ridley Scott
Intérpretes:

Denzel Washington, Russell Crowe, Chiwetel Ejiofor, Josh Brolin, Carla Gugino, Ted Levine, John Hawkes

Guión: Steve Zaillian
Producción:

Imagine Entertainment, Universal Pictures, Scott Free Productions

Fotografía: Harris Savides
Música Marc Streitenfeld
Montaje: Pietro Scalia
Duración: 109 minutos

Estados Unidos en blanco y negro
Escribe Juan de Pablos

La última película del director británico Ridley Scott aborda el tema de la mafia en Estados Unidos. Se trata sin duda de un tema muy presente en el cine contemporáneo, aunque para este director es una relativa novedad en su filmografía. No se trata de una de sus obras mayores, anericanganster1.jpgcomo sin duda lo son Alien (1979), Blade Runner (1982),  Thelma y Louise (1991), o incluso Gladiator (2000), pero American gangster (2007) es una buena película.

Partimos de que Ridley Scott es un cineasta comercial, pero también original. Se trata además de un magnífico narrador cinematográfico que domina muy bien aspectos técnicos como el montaje, el concepto visual y el sentido del espectáculo. De hecho, en American Gangster destaca el trabajo del montador Pietro Scalia, y el del director de fotografía Harris Savides, y como suele ser habitual en este género, el film tiene una duración considerable, con 157 minutos de metraje, lo que no va en detrimento de la historia.

En este caso, Scott asume el riesgo de abordar el cine de gangsters con el hándicap de que genios como Coppola, Lumet o Scorsese ya han hecho maravillosas películas dentro de este género, que estarán para siempre presentes en la mente de los aficionados, lo que hace inevitable la comparación. Sin embargo, Ridley Scott consigue aportar nuevos elementos para la comprensión de este fenómeno delictivo que tanto juego ha dado en el cine.

Para empezar, la trama se sitúa en el periodo en el que los Estados Unidos se implicó directamente en la Guerra del Vietnam, desde 1965 hasta su retirada del conflicto en 1973. En ese contexto socio-económico y político se sitúan los personajes principales de este film, personajes antagónicos, aunque con matices que los acercan. Frank Lucas es un delincuente negro, heredero del imperio de un gangster del barrio de Harlem (Bumpy Jonson) que lucha y consigue hacerse un lugar en Nueva York, en contra de la tradición de los blancos como dominadores del poder mafioso en las grandes ciudades de Norte América.

anericanganster2.jpgBasada en hechos reales, la película nos presenta a un delincuente y asesino cuya imagen no se corresponde con el tópico: atractivo, agradable, defensor de los valores familiares y las maneras exquisitas, y negro. Denzel Washington aporta prestancia y simpatía al personaje. Su antagonista es Richie Roberts, un policía honesto encargado de la división de drogas del Estado de Nueva Jersey, pero repudiado por sus compañeros debido a su integridad y valores morales, que sin embargo a nivel personal es incapaz de dar estabilidad emocional a su vida familiar. Por lo tanto, ambos son imperfectos e intrusos en sus mundos, y de hecho encarnan dos formas distintas del sueño americano. El papel de este policía poco apreciado por sus superiores es interpretado por Russell Crowe. Ambos protagonistas resultan convincentes en sus creaciones, bien apoyados por secundarios excelentes como Josh Brolin, Carla Gugino o Armand Assante.

El ciclo vital de cada uno de estos personajes hasta llegar a su enfrentamiento final, permite al director presentar un fresco útil para comprender algunos de los aspectos que soportan al modelo de vida americano, defensor aparentemente de grandes valores humanos y a la vez de comportamientos inmorales absolutamente abominables. Este doble juego que representan el mafioso negro que se apoya en el ejército norteamericano en Vietnam, para conseguir los suministros de heroína provenientes del extremo oriente y transportados en los féretros de los soldados caídos en combate, que le permiten crear su imperio criminal, y el policía incorruptible pero promiscuo cuyo trabajo parece incompatible con la vida familiar, son los referentes que aparecen como elementos de un mismo modelo vital.

El guión ha sido escrito por Steven Zaillian (con éxitos en su haber como La Lista de Schindler o Gangs of New York). La historia prescinde de la carga moral suficiente, lo cual hace que no se tome inicialmente partido por ninguno de los personajes protagonistas, y por tanto el mensaje ético pierda contundencia, la cual sólo queda para la visualización de la violencia física. De hecho, el film sugiere nuevas maneras de presentar el cine criminal.

anericanganster3.jpgLa trama avanza permitiendo que los espectadores sean conscientes de que los dos antagonistas basan sus estrategias en la inteligencia. No se trata de una historia en la que prima el uso burdo de la fuerza, aunque cuando aparece la violencia lo hace de manera brutal. Sus respectivas estrategias, acciones o incluso las decisiones que toman en el desenlace de la historia permiten afirmar que el éxito en la vida –sea esta moral o inmoral– siempre se apoya en saber elegir las decisiones adecuadas.

Las influencias de esta película resultan claras. Ridley Scott ha declarado haber tomado como referencia cinematográfica explícita French Connection, la película de William Friedkin, rodada en 1971, donde la mafia francesa, a través del personaje de Alain Charnier (Fernando Rey) pretende introducirse en Estados Unidos, contra lo que lucha el policía interpretado por Gene Hackman. Scott profundiza más en el conocimiento y las motivaciones de sus personajes, respecto a su modelo cinematográfico. Además, las referencias  a otras películas son inevitables, tal es el caso de El precio del poder, El príncipe de la ciudad, Serpico o Heat.

En el llamativo desenlace también asistimos a nuevas fórmulas. El enfrentamiento final entre el delincuente y el policía consiste en un largo diálogo que termina con un pacto: la reducción de la condena a cambio de nombres. Es la vida real que se introduce en el cine; además, Franc Lucas terminó siendo padrino de uno de los hijos de Roberts, y este dejó la policía para dedicarse a la abogacía, como abogado defensor. Los dos personajes todavía viven.