EARTHLINGS (3)

  09 Enero 2008
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Título original: Earthlings
País, año: Estados Unidos, 2003
Dirección: Shaun Monson
Narrador: Joaquin Phoenix
Productores asociados David & Sean Amato, Jeffrey David Sinclair
Producción:  Babak Cyrus Razi, Nicole Visram, Libra Max
Coproductora: Maggie Q, Persia White
Música Moby
Duración: 95 minutos

Todos podemos hacer algo
Escribe Arantxa Bolaños de Miguel

Narrado por Joaquin Phoenix y acompañado de la música de Moby, este documental de Shaun Monson nos descubre la cara oculta de la explotación animal por parte de los “humanos”. Ha sido subtitulado al castellano por la Fundación Equanimal y esta organización (de la que soy socia) le ha otorgado un Oscar Honorífico, de forma simbólica, por la difusión en pro de los derechos de los animales que ha logrado la película. También ha recibido los siguientes premios: Mejor documental del  San Diego Film Festival, 2005; Mejor contenido del International Boston Film Festival, 2005 y Mejor documental del Activist Film Festival, 2005.

earlings1.jpgPero este reportaje no debe ser visto como expresión cinematográfica, aquí el activista-director se ha mantenido al margen, no pretende que sea valorada su obra, sino que abra debates y movilice a la población. De hecho, fue entregado para la selección de los Oscars de Hollywood, pero su avanzada propagación en Internet le ha prohibido el acceso a las candidaturas por no ser inédito. Lejos de incomodarle al director, le ha enorgullecido su expansión, porque éste es el motivo real de su película, intentar remover conciencias, que la gente tome partido. Por eso yo no voy a hacer una crítica al uso, sino que voy a exponer las emociones y reflexiones que me ha inspirado la película.

Aún siendo su visionado (1) obligado para toda persona sensible al sufrimiento ajeno, es a la vez demoledor y horrible por lo espantoso de sus imágenes que, lejos de mostrar algo terrorífico pero aislado, nos hace ver la tragedia de millones de animales que son maltratados y asesinados diariamente en pos de las nuestras “necesidades”.

Esta cinta no deja indiferente a nadie y, pese a ser consciente del maltrato animal (motivo por el que decidí, junto al director y a muchos de los que han visto o verán este documento, no comer carne), este espeluznante filme me ha dejado atónita, me ha confirmado más en mis convicciones, que no son otras que no participar en la medida de mis posibilidades en estas masacres diarias, no ser cómplice de estos atentados contra la vida. Asemejando el ultraje animal al holocausto judío (lo que muchos ya han criticado), expone con cámaras ocultas la pesadilla de los animales en los zoos, los criaderos, los mataderos, los laboratorios, los circos… Divide así el reportaje en cinco capítulos dedicados a las cinco formas de las que nos servimos de los animales: mascotas, comida, ropa, entretenimiento y ciencia.

Muchas veces creemos que los cambios provienen de los políticos, que nosotros no podemos hacer nada para cambiar las cosas (la injusticia, explotación), pero esto no es así. Todo ciudadano tiene poder para cambiar su propia vida y juntos cambiar la realidad en todos sus ámbitos. Así, el simple hecho que plantea la cinta de comer menos carne ya es algo, porque la crítica más contundente la realiza al proclamar que hay una gran población de seres humanos exclusivamente carnívora y que su alimentación, aparte de provocar serios problemas de salud al que la ingiere, acarrea mucho sufrimiento a los más débiles (en este caso, animales). En palabras del propio director: “Es todo por la demanda, por eso buscamos enfatizar que la gente debe de comer menos y menos [carne], ya que es la única manera de que las condiciones sean más humanas” (2).

Esta trilogía (piensa realizar otras dos cintas más), versa sobre los distintos pobladores que habitan el Globo, ya que el término Earthlings significa “compañeros de la Tierra”, y nos desvela la necesidad de considerar el sufrimiento en los animales y ser compasivos con ellos pues somos especies distintas pero iguales en consideración moral. Debemos ser colaboradores del mismo viaje que es la vida sin pretender estar por encima de ninguna especie, porque la realidad es que todos formamos parte del Planeta y hemos nacido para convivir en él. Mostrando paralelismo entre la depredación animal (especismo) con la sexual (sexismo) o racial (racismo), nos indica la complicidad de nuestros actos con los hechos que se exponen en la pantalla y la posibilidad de enmendar nuestro error al dejar de ser cómplices con los asesinos (bien por desconocimiento, por cobardía, por pasividad…).

La tesis que ha barajado y el motivo de este trabajo es que la gente come carne porque desconoce el sufrimiento de los animales, y por eso quiere sembrar polémica ante este tema que no está de moda, que no copa las pantallas de los informativos. Parece no interesar que la población conozca esta realidad porque sería el fin de las empresas de la carne, de las explotaciones ganaderas y granjeras, del mundo del toreo, de la peletería, de la investigación, y de tantas otras…

Por eso la asociación en la que trabaja el director (Nation Earth Organization) le ha producido este documental, para circular este pensamiento a la población, para que tomemos partido, que nosotros podemos hacer y mucho. Al igual que podemos actuar en nuestra faceta de consumidor (la más poderosa arma que tenemos en esta sociedad) a la hora de boicotear los productos hechos en países que contratan mano de obra explotada y/o niños, podemos no comprar carne (porque proviene de la tortura animal).

Es nuestra responsabilidad decidir qué grado de concienciación queremos aceptar, pero siempre hay que pensar que todo vale, que es válida cualquier postura inteligente y compasiva, de lucha contra la explotación animal, desde el que come de forma racional carne ecológica, hasta el que no cata ningún producto que tenga en su elaboración algo relacionado con el mundo animal. Entre estas dos posturas estamos casi todos y cada uno debe elegir, como digo, su grado de implicación, pero lo que sí es inadmisible es ver este documental y no hacer nada al respecto, porque definiría nuestra insensibilidad y nuestra pasividad, los instrumentos más importantes que manejan las grandes industrias para continuar con su explotación.

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(1) Puedes ver el documental de forma gratuita en la página web de la mencionada Fundación Equanimal, una de las asociaciones que más luchan en contra de la explotación animal en este país: http://www.equanimal.org/earthlings.html
(2) http://www.equanimal.org/entrevista-a-shaun-monson-director-de-earthlings-.html