EL ESPÍA (2)

  07 Enero 2008
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Título original: Breach
País, año: Estados Unidos, 2007
Dirección: Billy Ray
Intérpretes: Chris Cooper, Ryan Phillippe, Laura Linney, Dennis Haysbert, Caroline Dhavernas, Kathleen Quinlan
Guión: Billy Ray, Adam Mazer, William Rotko
Producción: Universal Pictures, Sidney Kimmel Entertainment, Outlaw Pictures e Inte
Fotografía: Tak Fujimoto
Música Mychael Danna
Montaje: Jeffrey Ford
Duración: 110 minutos

El “topo” religioso
Escribe Adolfo Bellido

La segunda película dirigida por el guionista Billy Ray posee las mismas características de la primera: los mismos logros y los mismos errores. Quizá exista aquí un mejor acabado, un mayor conocimiento de los recursos cinematográficos, así como un despegue de la primacía del guión en aras de un convencimiento de lo que supone la dirección de una película.

elespia1.jpgEl primer título de Billy Ray fue El precio de la verdad. Allí como aquí, se cuenta la historia de alguien que es lo que no es. Una aparente realidad que oculta la verdadera personalidad del protagonista. Allí, las mentiras de un falso biógrafo, aquí las mentiras de alguien que vive una vida aparente con la que oculta otra vida que nadie conoce. Al fin y al cabo se trata de personajes “creadores” de sí mismos. Un periodista o un escritor, tanto da, o un espía que tiene que ocultar quien es para poder recoger y trasladar una información al enemigo. Detrás de unos aparentes “personajes” se esconde un mundo de reflejos, de nuevas mentiras.

Lo curioso del cine de Billy Ray es que (en las dos películas que ha dirigido) no se indaga ni en las causas, ni en las razones por las que sus personajes obran de una determinada manera. Hacen “eso” sin saber la razón por la que actúan de una determinada forma. Al final, el espía doble de este filme, afirma solamente que no deben buscarse razones para explicar lo que hizo. Sus “jefes”, en el interrogatorio al que le someten tras ser detenido, le preguntan si está actuando contra su propio país por una u otra razón (incluso le son enumeradas), pero él no responde más que diciendo que quizá no existan. ¿Acaso se trata únicamente de un divertimento?

elespia3.jpgLa historia que se narra, al igual que en El precio de la verdad, es real. Se habla de Robert Hanssen, un agente del FBI, adscrito a la rama de la agencia que investigaba a Rusia, y que a su vez pasaba información a los rusos. Concretamente, su “doblez”, sirvió para que se localizase a agentes americanos que espiaban a sus contrarios. Incluso esos juegos de espionaje y contraespionaje llevaron a la muerte a agentes del FBI. Un “topo” que era todo un personaje por su complicada personalidad. Aparentemente, se trataba de  un buen padre de familia, amante de su mujer, de sus hijos, de sus nietos a los que enseñaba la forma de comportarse “honestamente”... según las reglas más retrógradas que uno se pueda imaginar. Así opinaba, por ejemplo, que las mujeres no debían usar pantalones. Pero el tal dechado de virtudes era un pervertido sexual capaz, entre otras cosas, de grabar las relaciones sexuales mantenidas con su mujer para intercambiar ese material por vídeos pornográficos.

Un personaje nada sencillo que escondía sus remordimientos en un “fuerte” sentimiento religioso, por llamarlo de alguna manera. Hanssen no sólo era un católico afín a Trento, también militaba (ni más ni menos) que en el Opus Dei. Un dato que la película da como de pasada, a través de una discusión entre el “opositor” a agente y su compañera sentimental. Lo que sí hemos visto con anterioridad a este dato, es que el “topo” milita en una arcaica comunidad católica sectaria, pero sin indicar a cuál hace referencia. No se dirá hasta ese instante.

El personaje de Hanssen es todo un hallazgo. Y él debía ser el protagonista absoluto de esta historia, sin importar tan siquiera si es real o imaginario. Tanto da una cosa como otra, ya que Hanssen tiene la suficiente entidad para ser el protagonista absoluto de una película. Desde luego sus actividades, sus “militancias”, actuaciones, engreimiento y sentimiento de culpa, dan para mucho de lo la película ofrece.

elespia2.jpgHabía varias maneras de enfrentarse a esta historia. El  realizador ha optado por plantear el filme con un cierto regusto al de las películas del FBI del cine norteamericano de los años cincuenta del siglo pasado. Es decir, las varias y variadas que se hicieron durante la guerra fría, en plena etapa maccarthista. Filmes que querían contar un caso real (muchas veces con clara intención manipuladora) y que dirigían al espectador a través de una determinada voz en off. Aquí esa voz no existe, pero se trata de una idea muy parecida.

El comienzo de El espía elimina toda intriga posterior. Unas imágenes de televisión, con fecha incluida (se trata de 2001) hablan de la detención de un doble agente. Inmediatamente un letrero nos anuncia que retrocedemos unos meses en el tiempo. La historia entonces parece centrarse en el joven que aspira a ser ascendido a la categoría de agente del FBI y al que se encomienda la misión de trabajar como ayudante del agente-topo con el fin de descubrir –es lo único se le dice– que se trata de un pervertido sexual. La razón por la que este joven es elegido se debe a ser católico, por lo que será más fácil que Hanssen no desconfíe de cuál es su verdadera misión: desenmascararle. Con la entrada en la película del agente Hanssen, la película alternará las historias de ambos personajes, incluyendo además las relaciones con sus respectivas compañeras o familias.

Todo el filme está visto de manera objetiva, de forma demasiado plana. Se trata de contar una investigación y el diferente destino que espera a los dos protagonistas. Se trata también del curioso proceso dado de forma doble por un encarcelamiento y un cambio de profesión. El mundo tramposo y “sucio” en el que se mueve el joven protagonista le conduce a renunciar finalmente a lo que siempre había deseado: ser agente del FBI. Ese mundo de mentiras, de engaños, de dobleces, donde unos y otros se mienten, no es el más apropiado para poder estar en la vida. He ahí otra de las propuestas del Billy Ray: el moverse entre dos mundos-realidades de todos los personajes del filme lleva a la destrucción de sus vidas personales.

elespia4.jpgUn personaje, pues, el del espía doble tan siniestro como atrayente e incalificable. Él solo mercería una película para adentrarse en las profundidades de un ser tan listo como perverso. Un gran interpretación de Chris Cooper da mayor entidad a uno de los más insólitos personajes a los que el cine nos ha acercado últimamente. Y eso que se trata de un personaje real. Es como si la realidad hiciera más imposible la ficción. De eso se trata.

Lo curioso es que la película silencie una de las informaciones reales que pasó Hanssen a los rusos: el FBI había construido un túnel bajo tierra que conducía a la Embajada de Rusia. Un silencio que suena a una especie de censura. ¿Cómo al FBI podía habérsele ocurrido tal forma de espiar a sus oponentes? La película calla esos datos que pueden resultar, como mínimo, inquietantes.