LAST DAYS (3)

  05 Enero 2008
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Título original: Last days
País, año: Estados Unidos, 2005
Dirección: Gus Van Sant
Intérpretes: Michael Pitt, Lukas Haas, Asia Argento, Scott Patrick Green, Nicole Vicius, Ricky Jay, Ryan Orion
Guión: Gus Van Sant
Producción: HBO Films, Meno Film Company, Picturehouse Entertainment, Pie Films Inc.
Fotografía: Harris Savides
Música: Rodrigo Lopresti
Montaje: Gus Van Sant
Duración: 97 minutos

Elogio del plano-secuencia
Escribe Víctor Rivas

De la última película de Gus Van Sant se ha resaltado su voluntad transgresora, en unos casos para ensalzarla y en otros para defenestrarla.

lastdays1.jpgEn este caso, semejantes posturas son el reflejo de las dos tendencias que ahora, y siempre, dominan el panorama de la crítica cinematográfica. Por un lado, el apego cinéfilo hacia la narración y el argumento, o lo que siempre se denomina como cine clásico, un concepto definido historiográficamente, pero no del todo aceptado por la crítica, que sigue apelando al subjetivismo sentimental para catalogar de “clásico” a todo lo similar al cine de “antes. Por el otro, la crítica deudora del concepto de autor, que nació a finales de los 60 con la eclosión de todos aquellos “nuevos cines” que cuestionaron, en algunos más que en otros, el propio sentido narrativo del film, proponiendo alternativas al modelo “academicista” que imperaba como paradigma inamovible.

Last days es una aproximación, perfectamente calculada, a la imaginería underground de cierto tipo de cine de autor estadounidense, ya sea por sus referencias estéticas (el propio grunge y su icono mediático, Kurt Cobain), o por su plástica cuidadosamente desinteresada y sucia, dando al tono de la película de una extrañeza acorde con lo elíptico de la propuesta.

lastdays2.jpgDos constantes formales parecen ser destapadas por Gus Van Sant, ya que su propuesta no pretende desmontar ni crear una alternativa a los modelos narrativos al uso, sino escoger, de todos los parámetros estilísticos que el cine utiliza, aquellos más acordes con su propuesta.

En primer lugar, al espectador puede chocarle la reiterada filmación del personaje principal de espaldas. Se suele explicar el sentido de este recurso formal con una interpretación mística: el personaje parece anunciar su muerte. Pero, más allá de este significado implícito, la propia lógica formal del plano-secuencia y la incursión del personaje dentro de un paisaje desolado, son las claves estilísticas que justifican el uso de este modelo formal. Gus Van Sant nos presenta una voluntad de suspensión de la imagen en un intento por narrar desde códigos estilísticos que se cuestionen la condición de narración. De ahí la utilización de diversos puntos de vista.

En segundo lugar, se ha dicho que el personaje de Blake es un fantasma, o una especie de espectro, por permanecer ausente de toda referencia con los otros personajes, aunque en realidad no es más que una ausencia del personaje protagonista propio de los modelos tradicionales del lenguaje cinematográfico, de ahí la ausencia de primeros planos, la filmación de espaldas y su balbuceo. No hay lastdays3.jpgidentificación entre personaje y espectador. Lo que se pretende es el distanciamiento, la desconexión, de ahí la no presencia de argumento, ni de coherencia histórica. Todo es imagen, todo es silencio y el personaje caminando.

Last days destaca por esa voluntad de cuestionamiento del cine clásico. Gus Van Sant ha construido un film en el que lo verdaderamente trasgresor es su primitivismo, ya que se vuelve al código estilístico de las “vistas” de Lumiére, donde no existe ninguna intención por recrear una historia, sino de fotografiar una instantánea. El interés de esta película es su propuesta de reflexión, aunque no tanto por su trasgresión, que es una puesta al día de anteriores propuestas de deconstrucción del cine clásico.