FLAT LOVE (4)

  23 Septiembre 2009
Flat love
Título original: Flat love
País, año: España, 2008
Dirección: Andrés Sanz
Producción: Andrés Sanz, Fredrich Carlstrom, Cristina Garza
Guión: Andrés Sanz
Fotografía: Javier Ruiz Gómez
Diseño: Sonia Alio
Montaje: Andrés Sanz
Intérpretes: Isabella Rossellini, D. H. Johnson, Taylor Martin, Francisco Soliño, Alec Lynch,  
Duración: 15 minutos
Estreno:
Página web:  http://enlapiscina.blogspot.com/
2008/04/blog-post.html

Realidades confusas
Escribe Purilia

Décimo cortometraje del prolífico y polifacético realizador Andrés SanzFlat love es el décimo cortometraje del prolífico y polifacético realizador Andrés Sanz, que tras tres años de arduo y minucioso trabajo empieza a recolectar sus primeros frutos.

Hasta la fecha ha conseguido el primer premio del jurado en los siguientes festivales nacionales: VIII Festival de cortometrajes CreatRivas 09, en abril; XI edición Premios Siroco 2009 de Benetússer, en mayo y II Festival de Cortometrajes de Islantilla 2009, en agosto. A los que hay que añadir los obtenidos recientemente en Nueva York, premio a la mejor comedia y premio del público en el 5th Annual New York City Short Film Festival, celebrado del 10 al 13 de septiembre. Durante los próximos meses seguirá compitiendo en otros festivales dentro y fuera de nuestras fronteras.

Sinopsis

Flat love es una historia de amor entre un hombre tridimensional y una mujer pintada en un cuadro, de medio cuerpo, en traje de baño y con una pelota en las manos, que atractiva mira al espectador con descaro, sonriendo con una boca lascivamente oferente. Un romance interrumpido por otra chica, de carne y hueso, emigrada de un cuento infantil que, enamorada del protagonista, busca su lugar en la historia.

Historia de amor imposible de una pareja a la de un trío formado por un chico (real) y dos chicas (una real y otra pintada)

Los antecedentes

A mediados de julio aparecía en el blog de Encadenados (Aquí un amigo) una reseña enviada por el propio director sobre su formación y trayectoria profesional en el campo del cortometraje (en el que lleva trabajando desde hace quince años y en el que ha realizado diez títulos, dos de los cuales, muy recomendables por cierto, Emily y Bedford, pueden verse en nuestra web) y concretamente sobre su última producción, Flat Love, una película que derrocha talento y creatividad comprimidos en quince minutos de deleite audiovisual.

Según cuenta su autor, la inspiración para Flat Love surgió a partir de la propuesta de un concurso cultural multidisciplinar convocado en Internet sobre temas relacionados con  la inmortal obra de Cervantes, Don Quijote de La Mancha. El amor platónico (del caballero por su dama) se convirtió en la idea-núcleo, el germen de una historia, cuyo sucinto argumento, podía resumirse en una frase: "Él estaba enamorado pero ella era plana".

Surgió a partir de la propuesta de un concurso cultural multidisciplinar convocado en Internet sobre temas relacionados con  la inmortal obra de Cervantes, 'Don Quijote de La Mancha'Descartada la participación en el concurso quijotesco pero inducido por esa idea inicial, la historia fue surgiendo poco a poco, primero a través de las imágenes, en una sucesión de viñetas y dibujos que describían con trazos reales composiciones imaginadas y más tarde en un guión más elaborado y en un storyboard preciso hasta configurar el proyecto definitivo.

La idea evolucionó de la historia de amor imposible de una pareja a la de un trío formado por un chico (real) y dos chicas (una real y otra pintada) que experimentan sensaciones, sentimientos y vivencias alternativas en dos dimensiones espacial y emocionalmente incompatibles y nunca coincidentes... ¿o quizás sí? 

Enamorarse de un cuadro no es una idea novedosa, ya el cine ha recogido la amalgama de sentimientos más o menos confusos, que la fascinación por un retrato es capaz de despertar en su observador/a, desde el tormento interior y la obsesión (Rebeca), el respeto (Ciudadano Kane), la fatalidad y el deseo (La mujer del cuadro), la intriga (Vértigo) o el amor (Laura)... En todas estas películas, tanto el retrato (de un expresivo naturalismo físico y psicológico) como el relato buscan la máxima verosimilitud dramática y estética. La personalidad e identidad del personaje admirado aflora en la representación como si viviese, en su congelada existencia pictórica, animada en la imaginación del observador.

Una obra originalEl objeto amoroso de nuestro protagonista no responde a una identidad concreta, no es una mujer específica con una personalidad singular, aunque despierte en él los mismos sentimientos, es sencillamente una chica con pelota, abocetada, de rasgos simples y proporciones imperfectas (cabeza enorme, brazos cortos, manos pequeñas), sin profundidad visual ni psicológica, tal como podría aparecer en un cómic o en un dibujo animado inmóvil. Ella es la representación de una pin-up genérica, un estereotipo,  convertida en icono de la cultura pop americana por decisión de su creador.

La elección de la obra fue casual, un encuentro propiciado por el azar objetivo, mientras el autor visitaba el MOMA: "caminé por las galerías y la vi: morena con grandes ojos y con labios pintados de rojo, vestida con un traje de baño azul oscuro y cogiendo una pelota de playa roja y blanca. Inexplicablemente, sentí como si ella fuera la que me eligió a mí y no al revés".

Chica con pelota no es un personaje de ficción como Rebeca, Laura o Carlota Valdés es una chica real, plana pero real (Girl with ball), imaginada por un artista (Roy Lichtenstein) que la inmortalizó para siempre en un lienzo que todos podemos admirar. Ella tiene existencia propia, ya la tenía antes que el director empatizara con ella y la convirtiera en su musa y en el objeto de deseo del protagonista. 

En cambio, la chica enamorada del protagonista es un personaje tridimensional como él, exportada desde su fantasía infantil en 3D para competir con la chica plana en ambas dimensiones.

Los consecuentes

Un experimento plástico, lúdico y surrealista que bucea en la confusa naturaleza del deseo amoroso y en el desajuste emocional y cerebral de sus efectosLa superrealidad poética, onírica y virtual de este cuento postmoderno se incardina agresivamente en una factura estética deudora del pop-art (no sólo por las referencias iconográficas, también por la impactante expresividad cromática de las imágenes -colores puros y saturados- y su concepción del plano -pictórico/cinematográfico- como superficie primaria de significación a partir de la cual empezar a crear), del collage cubista, disponiendo los elementos compositivos (edificios, personajes, diálogos...) como formas abstractas con el mismo valor intrínseco, y de dadá por sus mutaciones de incongruente definición sustantiva.

El hilo argumental lo devana una voz en off femenina heterodiegética, desplazándose de la tercera a la primera persona en un estado de omnisciente control narrativo, que aglutina los diálogos de los personajes y la descripción de los acontecimientos por ellos experimentados, en tiempos y espacios alternativos, en una estructura narrativa circular en la que el desenlace es un nuevo principio con los personajes intercambiando sus papeles.

El juego de equívocos, mutaciones y alteraciones dimensionales, con un guiño divertido a Los Beatles (Lucy in the sky with diamonds) y otro inconsciente a Barton Fink (1991), harán de esta historia un experimento plástico, lúdico y surrealista que bucea en la confusa naturaleza del deseo amoroso y en el desajuste emocional y cerebral de sus efectos, interpelando a un espectador cómplice, activo y sensible que se deje seducir por su estética impactante, su ritmo ágil y dinámico y la creatividad de la propuesta.

Provocativa y conceptual, la película indaga en la eterna fascinación de la imagen plana, fija o en movimiento, con o sin perspectiva, pintura o cine, como revulsivo intelectual/mental y sentimental, fuente de goce o mecanismo de evasión contra una hiperrealidad confusa, inestable en su sólida apariencia de insólita transparencia, de límites perfilados pero difusos, llena de incertidumbres y sin verdades absolutas.

Quizás todo dependa, del color del cristal, de los ojos con que se mire.

Provocativa y conceptual, la película indaga en la eterna fascinación de la imagen plana, fija o en movimiento