MALDITOS BASTARDOS (4)

  15 Septiembre 2009
Inglourious Basterds
Título original: Inglorious basterds
País, año: Estados Unidos - Alemania, 2009
Dirección: Quentin Tarantino
Producción: Lawrence Bender, Quentin Tarantino
Guión: Quentin Tarantino
Fotografía: Robert Richardson
Música: Varios, seleccionada por Tarantino
Montaje: Sally Menke
Intérpretes: Brad Pitt, Samuel L. Jackson, Diane Kruger, Christoph Waltz, Eli Roth, Daniel Brühl, Til Schweiger, Mélanie Laurent, B. J. Novak, Samm Levine
Duración: 160 minutos
Distribuidora:  Universal
Estreno: 18 septiembre 2009
Página web:  Web: http://www.inglouriousbasterds-movie.com

O cómo Tarantino ganó la Segunda Guerra Mundial
Escribe Lucía Solaz Frasquet

Se podría decir que es lo mejor que ha hecho Tarantino desde 'Pulp Fiction'En la Francia ocupada por los alemanes, el coronel nazi Hans Landa (Christoph Waltz), un "cazador de judíos" conocido entre otras cosas por sus dotes detectivescas, localiza y asesina a una familia judía que se esconde en el sótano de una granja. La hija mayor, Shosanna Dreyfus (Mélanie Laurent) escapa por los pelos y se forja una nueva identidad en París como propietaria de un cine. Allí tiene la oportunidad de forjar su venganza cuando el héroe de guerra alemán Fredrick Zoller (Daniel Brühl) se interesa por ella y organiza el estreno de la última película perpetrada por Goebbels (Sylvester Groth) en su sala. Con la promesa de la asistencia de todos los altos cargos alemanes, incluido Hitler, el acontecimiento llama la atención de los "bastardos", un grupo de judíos alemanes y estadounidenses organizado por el implacable teniente Aldo Raine (Brad Pitt) que siembra el terror entre los alemanes con sus brutales métodos. Los caminos de Shosanna y de los hombres de Aldo se cruzan en una noche que cambiará la historia.

Amante del cine de serie B italiano de los años sesenta y setenta, Tarantino ha escrito (a lo largo de más de una década) y dirigido una película basada muy libremente en el filme de Enzo Castellari Aquel maldito tren blindado (Quel maledetto treno blindato, 1978). En esta historia situada en la Segunda Guerra Mundial, un grupo de soldados americanos condenados a prisión logra escapar pero, en lugar de huir a Suiza como habían planeado, acaban tomando parte en una misión suicida en la Francia ocupada. La película se llamó en inglés Inglorious Bastards (algo así como "vergonzosos cabrones" o "bastardos sin gloria"), título que Tarantino ha retomado cambiando ligeramente la ortografía.

una película basada muy libremente en el filme de Enzo Castellari 'Aquel maldito tren blindado' (Quel maledetto treno blindato, 1978).

El resultado de tantos años de trabajo, con innumerables homenajes cinéfilos, violencia llevada al extremo y entretenimiento salvaje, tiene momentos ciertamente gloriosos: se podría decir que es lo mejor que ha hecho Tarantino desde Pulp Fiction.

En Malditos bastardos somos testigos de varias cabelleras cortadas, mutilaciones, apuñalamientos, estrangulamientos, cuerpos brutalmente golpeados, gargantas cercenadas y cuerpos acribillados a balas en una orgía de hiperviolencia que jamás se pretende que sea tomada en serio. Se trata, en Tarantino, de una violencia hiperbólica con una intención muy diferente del realismo extremo de productos como Salvar al soldado Ryan (Saving Private Ryan, Steven Spielberg, 1998). También está claro desde el principio (en cuanto escuchamos los primeros acordes de la banda sonora) que no estamos ante la austeridad reverente de La lista de Schindler (Schindler's List, 1993), otra de las películas de Spielberg basadas en la misma guerra.

El filme nos remite tanto a las películas filmadas por Sergio Leone como a los cuentos de hadas De estructura episódica, la película establece su juguetón carácter posmoderno desde el principio con una mezcla de géneros y referencias. Con música y elementos tomados del espagueti-western, el título del primer capítulo nos da la clave: "Érase una vez en... la Francia ocupada por los nazis" nos remite tanto a las películas filmadas por Sergio Leone (Érase una vez en el oeste, Érase una vez en América) como al carácter de cuento de hadas de la historia. Vamos a ver una película del oeste ambientada en Francia durante Segunda Guerra Mundial. A partir de semejante premisa, que nadie espere algo realista o históricamente correcto.

Entre las glorias de Malditos bastardos encontramos sin duda al políglota actor austriaco Christoph Waltz, justamente condecorado en Cannes por su portentosa interpretación de un astuto, cruel, falso, educado, sutil, encantador e infame coronel nazi. Tarantino dijo, con razón, que no habría hecho la película de no haber descubierto a Waltz.

También Brad Pitt, con un personaje conocido como "Aldo el Apache" por su afición a las cabelleras, brilla con luz propia en su mezcla de Marlon Brando, Clark Gable, Errol Flynn y John Wayne. Pitt protagoniza algunos momentos estelares de gran comicidad con un acento sureño tan fuerte que resulta difícil de entender. Tanto él como Waltz parecen haberlo pasado en grande con sus personajes.

Otro de los guiños traviesos consiste en darle a Mike Myers el papel de general inglés con más que una indirecta a su personaje de Austin Powers. Mientras, la alemana Diane Kruger interpreta a la actriz  Bridget Von Hammersmark con un toque "a lo Dietrich". A los personajes de Hitler y Goebbels se les otorga un carácter cómico, así como a la guerrilla judía liderada por Brad Pitt, entre los que destaca el musculoso, silencioso y muy efectivo Eli Roth (director por derecho propio que se encargó de rodar la película de propaganda alemana que se muestra al final).

Una de las pocas que no parece disfrutar con el papel que le ha tocado, al menos hasta el final, es la actriz francesa Mélanie Laurent, que se une con honores al panteón de las mujeres vengadoras de Tarantino.

Malditos bastardos cuenta con un fenomenal reparto internacional y recurre al inglés, al francés, al alemán e incluso al italiano, lo que hace más recomendable, si cabe, disfrutarla en versión original. Con multitud de referencias y siendo el inglés uno de los idiomas secundarios, Tarantino no ha filmado una película hollywoodiense, sino una declaración de amor al cine en general y al europeo en particular. Sólo hay que ver el mimo con el que Shosanna abrillanta las letras de la marquesina que forman el nombre de Clouzot.

Tarantino recurre de nuevo al diálogo inteligente para crear suspense

La película, ya lo hemos dicho, comienza estableciendo el tono de la historia. Con el cartel "Érase una vez en..." escuchamos la balada "The Green Leaves of Summer" compuesta por Dimitri Tiomkin y Paul Francis Webster para la escena que abre del filme de John Wayne El Álamo (The Alamo, 1960). También es imposible no pensar en El bueno, el feo y el malo (Il buono, il brutto, il cattivo, Sergio Leone, 1966) en una secuencia inicial de sorprendente tensión, ritmo y diálogo, donde el coronel nazi Hans Lander interroga (o juega con su presa, como él mismo dice, al igual que un halcón jugaría con una rata) durante veinte tensos minutos al taciturno granjero porque sospecha (o más bien sabe) que esconde a una familia judía en su casa.

Tarantino recurre de nuevo al diálogo inteligente para crear suspense, como en la escena en la que Shosanna vuelve a encontrase con el asesino de su familia o la larga secuencia que transcurre en un bar lleno de soldados alemanes donde la agente doble Bridget von Hammersmark, el oficial británico Archie Hicox (Michael Fassbender) y dos de los "bastardos" tienen que ser más listos que el oficial de la Gestapo que sospecha de ellos.

La cultura pop y las extensas charlas entre los personajes características de Tarantino siguen ahí, sólo que esta vez se refieren a las novelas de Karl May o a las películas de Leni Riefenstahl y G. W. Pabst. ¿Recordáis a Uma Thurman dibujando una caja en el aire en Pulp Fiction? Aunque nos encontremos en los años cuarenta, el director continúa llamando la atención sobre la naturaleza artificial del cine y su "cine dentro del cine", como vemos en el empleo de gráficos o en los planos que muestran dónde se oculta la dinamita (truco que recuerda al cine silente).

La música, como siempre, es un personaje más en las películas de Tarantino

La música, como siempre, es un personaje más en las películas de Tarantino. Y uno muy ecléctico y anacrónico, como corresponde a un buen posmoderno. Aunque Ennio Morricone se negó a componer la música para Malditos bastardos, hay muchos fragmentos suyos de varias de sus películas, así como de otros compositores habituales del espagueti-western (Elmer Bernstein, Lalo Schifrin, Dimitri Tiomkin), entre los que se cuela, con total desparpajo, David Bowie y su Cat People (Putting Out The Fire). Hay que escuchar, con los créditos finales, la enérgica "Rabbia e Tarantella" compuesta por Morricone para Eastern Condors (Dung fong tuk ying, Sammo Hung Kam-Bo, 1987), la versión de Hong Kong ambientada en Vietnam de la misma historia.

Hay a quien le molestará la irreverencia y el atrevimiento Tarantino a reescribir la historia, mientras otros disfrutarán del espectáculo y se reirán ante su audacia, recordando el título que abre el primer episodio de la película. Se trata, al fin y al cabo, de un juego, de un cuento de hadas que se pregunta "¿qué hubiera pasado si...?".

Así pues, cuando Brad Pitt pronuncia la frase final de la película: "¿Sabes?, esta podría ser mi obra maestra", uno se siente más inclinado a asentir con una sonrisa que a golpearle por su arrogancia.

Hay a quien le molestará la irreverencia y el atrevimiento Tarantino a reescribir la historia