DE LATIR MI CORAZÓN SE HA PARADO (4)

  12 Diciembre 2006

Dilema existencial 

de-latir-mi-corazon-se-ha-paradoCon un título tomado de la famosa canción de Jacques Dutronc, La fille du Pére Noel y un argumento inspirado en Fingers (Melodía para un asesinato) de James Toback (1978), Jacques Audiard ha realizado su cuarto largometraje, un drama existencial, con piel de thriller e infinidad de temáticas entrecruzadas que ha acaparado ocho premios Cesar en Francia y varios más en el resto de Europa. 

A Audiard le gusta retratar a seres poco convencionales en marcos desajustados, y esta vez no es una excepción. El protagonista (Tom) es un joven crispado e inseguro, casi en la treintena, extorsionador inmobiliario de profesión, que un día, inesperadamente, gracias a un encuentro fortuito, se plantea retomar su antigua vocación de pianista. Ayudado por una profesora china que no habla francés y con la que la música será el único idioma posible, inicia su preparación para presentarse a una audición. A partir de este momento se debate entre dos mundos opuestos, intentando compatibilizar ambos, a pesar de la hostilidad que encuentra a su alrededor para conseguirlo, y cuyo principal escollo es su propio padre.

A Jacques Audiard le fascina el cine negro como él mismo ha confesado, y no cabe duda que todas sus películas así lo evidencian. No tanto por sus coincidencias formales como por reflejar la ética negra de la realidad, tan esencial al género. En esta película, concretamente, la evidencia se hace coincidencia porque su referente reunía todas las variables requeridas: antihéroe ambiguo y atormentado, ambiente de corrupción, intento del protagonista de cambiar de rumbo, hostilidad del entorno…y por mucho que se haya cambiado la ambientación de la historia sustituyendo el mundo de la mafia italiana en Nueva York por el del negocio inmobiliario en Francia, el trasfondo social de depravación, violencia y criminalidad es similar, ya que según Audiard “las constructoras son la verdadera mafia del siglo XXI”. Compara a sus gentes con las ratas, esos animales repugnantes que los extorsionadores utilizan, en el filme, para espantar a los inquilinos incómodos “es una metáfora que empleo porque esos mismos personajes son iguales a los animales que utilizan y, como ellas, terminan devorándose”.

Tom, como el típico antihéroe de cualquier film noir, por sus contradicciones, su tormento interior, su incapacidad para expresar lo que siente, su tórrido presente que se adhiere a él con saña…, se debate entre dos mundos antagónicos e irreconciliables: el de la belleza, la sensibilidad y el talento musical heredado de su madre, frente al de la zafiedad, vulgaridad y maldad transmitidas por su padre. La relación de Tom con él es destructiva y asfixiante, su deseo de complacerle choca con la necesidad de liberarse de su yugo opresor y de la atmósfera de corrupción en que le ha sumergido. El desaprensivo mundo de su progenitor se ha impuesto, desde la muerte de su madre, en los últimos diez años de su vida, convirtiéndole en la escoria que ahora es; además de en un ser insatisfecho, introvertido y bastante desquiciado. Pero no está condenado a priori, la vida le ofrece otra oportunidad, y él se aferra a ella con el deseo de recuperar los valores maternos, adormecidos desde su pérdida, y la necesidad de restablecer el mundo compartido con ella. Pero el camino no será fácil, la presión de ese entorno turbio e inmoral, impermeable a la sensibilidad artística o emocional de cualquier índole, le impedirán evolucionar en la dirección deseada.

De latir… es una película muy masculina, como su propio realizador ha afirmado, pero no por ello misógina. Más bien al contrario. Ellos, los hombres, son todos (a excepción del agente musical) personajes negativos; ellas, en cambio, incluida la chica del gángster, son víctimas o bocanadas de oxígeno en un entorno opresivo e incómodo.

El personaje femenino, lejos aquí de la prototípica mujer fatal que lleva al protagonista a la perdición, es un personaje triple y liberador. Tres mujeres muy diferentes (encarnación, en cierta forma, de la figura materna ausente) le ayudarán, cada una a su manera, a buscar el equilibrio perdido. Chris (consejera), la novia de su padre, es la más madura, le habla como lo haría una madre, de la necesidad de alejarse de la influencia nociva y perjudicial de su padre, como ella misma ha hecho; Aline (amante), la mujer de su infiel compañero de trabajo, le proporcionará el placer de compartir una pasión prohibida y de profanar la falsa amistad que aquél le profesa; y Miao Lin (amiga), la paciente y cándida profesora de piano que le permitirá establecer el lazo de unión con el espíritu de su madre, proporcionándole la paz y la serenidad que su alma necesita y que él deberá encauzar.

La variedad de temas que pueblan la película afectan, unos directamente al protagonista (la paternidad egoísta, insensible y amoral, las relaciones padre-hijo, la importancia de la herencia emocional, la inseguridad y la insatisfacción personal, la posibilidad de poder cambiar de vida, la capacidad de la música para mejorar a las personas…), y otros a su entorno (el submundo de la marginalidad y la pobreza, la dificultad de los inmigrantes para salir adelante, la infidelidad conyugal, la violencia gratuita…).

Audiard hace que todos los elementos del filme coadyuven a reforzar el dilema existencial que afecta al alma del protagonista, en una pugna de contrarios que afecta desde la realización a la banda sonora. Los planos del entorno violento y corrupto de Tom son movidos, barridos, nerviosos, desenfocados, el sonido tórrido, chirriante… En cambio, en las escenas que comparte con Miao Lin o cuando está solo… la cámara también se relaja y respira. La música no podía sustraerse a la dicotomía general: electrónica contra clásica, estridencia contra armonía… Ambas son como las dos caras de su realidad: discordante y agresiva una, geométrica y austera la otra, cada una en su contexto y ambas rivalizando en intensidad.

Una interpretación excelente, completa una película inteligente y muy elaborada (a pesar de la afirmación del director de que en muchas ocasiones rodaba sobre la marcha) en la que todos sus componentes aparecen dispuestos para causar en el espectador incomodidad visual, desorientación y cierto desajuste emocional al que no es difícil sucumbir.

Escribe Purilia

de-latir-mi-corazon-se-ha-parado2


Título original: De battre mon coeur s´est arrêté 

País, Año: Francia, 2005 
Dirección: Jacques Audiard 
Intérpretes: Romain Duris, Aure Atika, Emmanuelle Devos, Linh Dan Pham, Niels Arestrup, Jonathan Zaccaï, Gilles Cohen 
Guión: Jacques Audiard, Tonino Benaquista 
Producción: Canal+, France 3 Cinéma, Why Not Productions, Sédif Productions 
Productor: Pascal Caucheteux 
Fotografía: Stéphane Fontaine 
Música: Alexandre Desplat 
Montaje: Juliette Welfling 
Duración: 108 minutos