BROKEBACK MOUNTAIN, EN TERRENO VEDADO (4)

  12 Diciembre 2006

brokeback_1.jpgTítulo original: Brokeback Mountain
País, Año: EE.UU., 2005
Dirección: Ang Lee
Intérpretes: Heath Ledger, Jake Gyllenhaal, Linda Cardellini, Anna Faris, Anne Hathaway, Michelle Williams, Randy Quaid, Kate Mara
Guión: Larry McMurtry, Diana Ossana
Producción: Focus Features, River Road Entertaiment
Fotografía: Rodrigo Prieto
Música: Gustavo Santaolalla
Montaje: Geraldine Peroni y Dylan Tichenor
Duración: 134 minutos

Una historia de amor imposible

Escribe Arantxa Bolaños

La ganadora del León de Oro en Venecia es un alegato contra la homofobia y la intolerancia sexual de la sociedad norteamericana. Pero, además de reivindicar y fomentar la lucha y la manifestación social a favor de la homosexualidad, opta por presentarnos una historia de amor entre dos hombres. Es, por encima de todo, una historia de amor. Huye de los tópicos a que nos tienen acostumbrados las cintas que tratan el tema de la homosexualidad (amaneramiento, feminidad, roles, sida, personajes excéntricos) y nos imbuye en un relato apasionante sobre un amor entre dos personas que dura toda la vida, a pesar de las circunstancias externas.

El amor y la pasión surgen entre ellos, probablemente, con el aislamiento a que se ven enfrentados debido a un trabajo en las montañas Brokeback en Wyoming. Aunque al principio parece que es una relación pasajera, a causa de las circunstancias, con el paso de los años los dos se van dando cuenta de que hay mucho más, que no pueden dar la espalda a sus sentimientos.

Como sucede en todas las relaciones, siempre hay uno que es el valiente y otro que se deja llevar por la opinión social. Así, Jack Twist (interpretado por Jake Gyllenhaal) es un personaje consecuente con sus sentimientos que pretende llevar una vida acorde con ellos, mientras que Ennis del Mar (interpretado por Heath Ledger) esboza la posibilidad de llevar una doble vida.

La película plantea así, una crítica hacia la intolerancia de la sociedad frente a todo aquél que es diferente y hacia la autocensura de muchas personas que, por temer el rechazo, deben llevar una doble vida (la de cara al público, y la que verdaderamente quieren tener). Esta situación crea así personas frustradas y violentas, llenas de confusión y acongojadas por una constante lucha interna entre el deber y el querer. La película muestra con ritmo pausado y apoyándose en la magnífica interpretación de los dos jóvenes actores, todo el devenir de la relación amorosa entre estos dos vaqueros homosexuales, cuyos únicos momentos de intensidad y autenticidad son los que viven en las montañas que dan nombre al título del filme. Es de aconsejable visionado para todo aquél que crea que no deben existir barreras de ningún tipo en el amor y para todo el que disfrute de una película bella (en el sentido ético y estético, conjuntamente)

Ang Lee es un director que ha tratado multitud de temas y de géneros en sus películas y, aunque sus detractores piensen que es falta de autoría y que, por lo tanto, está sobrevalorado, también es necesario verlo como habilidad. Por lo tanto, la valía o no de un director no está en el hecho de poder definirlo con mayor facilidad, sino en si encontramos unos relatos bien narrados y con una ideología coherente.

Es evidente que este director taiwanés ha realizado sus mejores trabajos en su país natal (Comer, beber, amar, 1994) pero también le debemos una de las mejores críticas a la hipócrita sociedad de los 70 en La tormenta de hielo (1997). No debemos apartarlo por el hecho de que haya dirigido filmes comerciales con el más convencional “estilo Hollywood” –como Hule (2003) y Tigre y dragón (2000)–, pues también debemos apreciar obras tan personales como Sentido y sensibilidad (1995) o esta última. Como en Sentido y sensibilidad y El banquete de bodas (1993), es una historia de amor marcada por infortunios, porque cuando un amor verdaderamente se declara y crece es frente a la adversidad.

Es de las películas que van a vivir y viven en nuestras mentes por mucho tiempo, pues no es un mero entretenimiento. El diálogo es escueto, pero preciso, juega con los silencios, la música y la conexión entre los actores que realizan un trabajo creíble y nos hacen sufrir con sus pesares y su historia de amor imposible.