LOS TRES ENTIERROS DE MELQUIADES ESTRADA (3)

  12 Diciembre 2006

Título original: The three burials of Melquiades Estrada
País, Año: EE.UU., 2005
Dirección: Tommy Lee Jones
Intérpretes: Tommy Lee Jones, Barry Pepper, Julio César Cedillo, Dwight Yoakam, January Jones, Melissa Leo, Levon Holm, Mel Rodríguez, Cecilia Suárez, Ignacio Guadalupe
Guión: Guillermo Arriaga
Producción: Europa Corp., Javelina Film Company
Fotografía: Chris Menges
Música: Marco Beltrami
Montaje: Roberto Silvi
Duración: 116 minutos

Elegía por un amigo muerto
Escribe José Luis Barrera

Es una de las llamadas obras de misericordia corporales: enterrar a los muertos. Como haría clandestinamente el padre de Tobías de la Biblia o la joven Antígona con el cadáver de su padre en la tragedia de Sófocles, dar digna sepultura al cuerpo de un hombre muerto es reivindicar el sentido de su vida perdida, rendir último y justo homenaje al ser humano. Al fin y la cabo, esta penosa labor es una de las que distingue al hombre de los otros animales y es indicio de la idea de trascendencia de los primeros hombres. De esto tan grande y noble nos habla esta hermosa película de Tommy Lee Jones.

A Tommy Lee Jones, un actor de gesto adusto, lo conocemos muchos espectadores de cine porque ha interpretado muchas y entretenidas películas: El fugitivo, Hombres de negro, etc., y ahora se ha puesto detrás de las cámaras para dirigir este hermoso filme lleno de viriles valores, de mensajes humanos, de firme solidaridad, de exigencias de justicia. Porque esta película es una auténtica historia de amor entre dos hombres en el inhóspito mundo del oeste americano. Una historia de amor no de corte sexual, sino de verdadera amistad, donde la promesa de fidelidad se realiza más allá de la muerte.

Melquiades Estrada es un trabajador clandestino abatido accidentalmente por el patrullero fronterizo Mike Norton. Luego de que las autoridades de Texas deciden proteger al responsable del crimen porque la víctima es tan sólo un inmigrante clandestino mexicano, el vaquero Pete Perkins (el propio Lee Jones), patrón del emigrante muerto, decide hacerle justicia al empleado y amigo, desenterrar su cadáver y obligar a Norton a acompañarlo hasta territorio mexicano para cumplir la última voluntad del fallecido. Ser enterrado en su propia tierra.

Ese viaje que realiza con su amigo muerto es el desarrollo del cumplimiento de una causa de justicia, es un camino de redención. Los tres entierros de Melquíades Estrada esta basada en una novela del escritor y guionista mexicano Guillermo Arriaga, cuya escritura se caracteriza, como hizo en otros filmes (Amores perros, 21 gramos) por su peculiar tratamiento del tiempo narrativo, donde el hilo de la narración se quiebra y a veces se disloca y avanza y retrocede para subrayar dramatismos. En tres movimientos narrativos entrelazados refiere el itinerario de una expiación moral, la del involuntario homicida, atónito siempre de que la voluntad y muerte de un trabajador clandestino puedan valer tanto, y el cumplimiento silencioso de una promesa, la del amigo cómplice, ángel exterminador, empeñado en impedir que el crimen permanezca impune e ignorada la voluntad de Melquiades.

Bajo una máscara de cinismo y de cierto humor negro que planea por toda la cinta, se esconde un corazón tosco pero lleno de ternura, de elemental sencillez y honrada lealtad que busca las raíces que asientan de verdad al ser humano y que no entiende de xenofobias, ni de ficticias fronteras. El protagonista se manifiesta como una especie de ángel exterminador que quiere instaurar la justicia y la paz en la tierra, retornar el derecho a los pobres y llegar a ese lugar utópico que sólo el corazón es capaz de soñar, ese paraíso que es el otro lado de Río Grande: al final descubrirá que no es ése un lugar distinto de la otra orilla, sino el mismo.

Con resonancias de los grandes maestros del cine épico (Kurosawa, Ford, Peckinpah) donde los hombres se ven impelidos a ser héroes a pesar suyo y que saben que no les va a ser concedida la corona del triunfo humano, sino la que se coloca al que da sentido a la vida, Los tres entierros de Melquíades Estrada es unos de esos filmes inolvidables que hacen que uno crea lo que verdaderamente el ser humano es: la imagen de Dios.