HACIA EL SUR (3)

  12 Diciembre 2006

Título original: Vers le sud
País, Año: Francia, 2005
Dirección: Laurent Cantet
Intérpretes: Charlotte Rampling, Karen Young, Louise Portal, Ménothy César, Lys Ambroise, Wilfried Paul, Michelet Cassis, Jackenson Pierre Olmo Díaz
Guión: Laurent Cantet, Robin Campillo
Producción: France 3 Cinéma, Haut et Court, Studio Canal, Les Films Séville
Fotografía: Pierre Milon
Montaje: Robin Campillo
Duración: 105 minutos

En busca del paraíso
Escribe Daniela T. Montoya

En mitad del Caribe se encuentra Haití, una isla paradisíaca con playas cristalinas, un lugar donde la calma se respira entre las palmeras, andando sobre la ardiente arena, o en la orilla mientras el Atlántico baña los torsos desnudos de turistas y nativos. Haití, referente de tranquilidad y sensualidad en el imaginario colectivo de occidente, se convierte en el marco ideal para el tercer largometraje del francés Laurent Cantet, Hacia el sur (Vers le sud, 2005), historia de fascinación, deseos frustrados, sensualidad y contradicciones.

Dejándose inspirar por los relatos del haitiano Dany Laferrière, Cantet narra en esta película el encuentro de unas mujeres maduras estadounidenses y europeas que acuden a susodicha isla en busca de lo que han desistido buscar en sus lugares de origen, a saber, cariño, atracción, sexo y, a grandes rasgos, sentirse deseadas, todo ello aunque sea a costa de tener que hacer regalos, invitar a suculentas comidas, o directamente soltando algunos billetes.

Con el objetivo de repetir la fantasía erótica que cumplió años atrás, Brenda (Karen Young) aterriza en Haití cual inocente jovenzuela. Dejándose halagar por la población local, que parece estar totalmente entregada a hacer que su estancia sea lo más confortable posible, Brenda se dirige rauda hacia la playa ansiando satisfacer sus deseos lo antes posible. Pero una vez localizado su objeto de ensueño, encarnado en el joven autóctono Legba (Ménothy César), se topa con la realidad de tener que luchar por conseguirlo ya que hay otras mujeres, de entre las que sobresale Ellen (magnífica Charlotte Rampling), que también se encuentran en una situación similar a la suya. Ante tal imprevisto, lo que en un principio se planteaba como un mero viaje placentero por entre las palmeras de la playa, poco a poco va degenerando en enfrentamiento entre las mujeres y el propio joven dado que salen a flote los deseos más ocultos, las inseguridades y las frustraciones, los celos y las rivalidades.

Más allá de una película superflua sobre pasajeros amoríos playeros, o una crítica descarnada sobre el turismo sexual, Cantet opta por una narración a tono con la tranquilidad del lugar en la cual, además, deja un resquicio para la introspección de los personajes (para descubrir sus motivaciones, sus expectativas, sus desilusiones) y la sutil denuncia de la situación político-social de los residentes (sometidos a la dictadura de Jean-Claude Duvalier, apodado Baby Doc) y de los propios turistas (provenientes de la sociedad acomodada que les prometió satisfacción y les entregó frialdad).

Cantet se vale de la colaboración de Robin Campillo, quien a su vez se encarga del montaje, para escribir el guión de una historia que, a pesar de versar sobre pasiones amorosas, tiene un vínculo común con sus anteriores largometrajes vinculados a la alienación laboral (Recursos humanos, 1999 y El empleo del tiempo, 2001) en tanto la manera que tiene de hurgar en el trasfondo social que mueve las acciones de los personajes y la consistencia psicológica de éstos para afrontar (o rehuir) las dificultades. Mediante monólogos directos a la cámara, diálogos mordaces entre los personajes y el mutismo que acalla la evidencia, se articula un relato reflexivo que rehuye los esquematismos y la simplicidad para ahondar en el complejo trasfondo que se oculta tras el deleite parsimonioso bajo el cálido sol.

El edén tropical también tiene su contrapartida de miseria e insatisfacción. Como no podía ser de otra manera, son los propios cuerpos desnudos sobre la arena la evidencia definitiva que rompe con la belleza de la postal de ensueño.