CRASH (3)

  12 Diciembre 2006

Título original: Crash
País, Año: EE.UU, Alemania, 2004
Dirección: Paul Haggis
Intérpretes: Sandra Bullock, Don Cheadle, Matt Dillon, Jennifer Esposito, Brendan Fraser, Terrence Dashon Howard, Jason Isaacs, Thandie Newton, Ryan Phillippe, Larenz Tate, Tony Danza, Keith David, Loretta Devine
Guión: Bobby Moresco, Paul Haggis
Producción: Lions Gate Films Inc, DEJ Productions, Blackfriar´s Bridge, Harris Company, Bob Yari Productions, ApolloProScreen, Bull´s Eye Entertaiment
Fotografía: J. Michael Muro
Música: Mark Isham
Montaje: Hughes Winborne
Duración: 100 minutos

Choques de coches
Escribe Enric Albero

Crash, escrita y dirigida por Paul Haggis (guionista de Million Dollar Baby), es una película de tesis: todos podemos ser buenos o malos según las circunstancias que nos afecten. No hay blanco, ni negro... todo se reduce a una amplia escala de grises. Todos los personajes de este filme coral sufren una evolución cimentada en un cambio brusco, las más de las veces bien justificado por el guión: un poli racista (Dillon) acosa a un matrimonio negro (y manosea a la mujer) para después salvarla; su compañero que no es racista (Phillipe) acabará matando a un negro... el paradigma se puede aplicar a la decena de personajes que componen el filme (el fiscal interpretado por Brendan Fraser y su mujer Sandra Bullock; el inspector, Don Cheadle, y su compañera, Jennifer Esposito; los dos ladrones de medio pelo... Nadie (y todos) está(n) a salvo.

Haggis demuestra cierto atrevimiento, y resuelve el entuerto de una manera efectiva, haciendo que el artefacto no chirríe casi nunca, salvo en dos ocasiones donde la casualidad se convierte en la musa de este guionista con un futuro por delante al que no cabe, visto lo visto, ponerle límites. Nos referimos al reencuentro entre el agente Ryan (Dillon) y Christine Thayer (Thandie Newton) y al de su compañero (Phillipe) con el marido de ésta. Un poco de azar es mucho y no existe justificación alguna, al menos conforme está montada la película, para tales coincidencias.

Otro punto clave son los diálogos: su brillantez se convierte, en algunas ocasiones, en su mayor contratiempo. Frases como la inicial pronunciada por Don Cheadle resultan del todo increíbles para un personaje como ése que, posteriormente, se conducirá (y hablará) de manera distinta, real. Algunas conversaciones entre los dos ladrones negros suenan demasiado sesudas, demasiado forzadas (no obstante, uno de los dos intérpretes es un conocido rapero, Ludacris, e incorpora a un personaje sacado del mismo ambiente que él, gente capaz de filosofar sobre lo divino y lo humano con esas mismas palabras).

Sin embargo, más allá de sus defectos (y efectos: la historia del tendero armenio, excesiva), Crash vale por su planteamiento. Desde un punto de vista moral resulta impecable, casi perfecta. Su tesis huye del aplastamiento. No pretende convencer a nadie de nada, más bien al contrario, busca la conquista a través de un cuestionamiento incesante. Todo el mundo tiene problemas. Surgen multitud de cuestiones (violencia, racismo, armas...). Pero nunca, jamás, se da respuesta alguna. No hay panfleto (otros filmes de tesis como Bailando en la oscuridad, de Lars Von Trier, apestan en este sentido). Todo el filme esta construido sobre el limite y ahí nadie sabe qué puede pasar.

A pesar de sus errores, Crash explota como un filme inteligente, en el que el espectador deberá trabajar sobre lo que ha visto para sacar su propias conclusiones o, lo que es más probable, seguir haciendo preguntas.