ORGULLO Y PREJUICIO (2)

  12 Diciembre 2006

Título original: Pride& Prejudice
País, Año: Reino Unido, 2005
Dirección: Joe Wright
Intérpretes: Keira Knightley, Matthew Macfadyen, Brenda Blethyn, Donald Sutherland, Tom Hollander, Rosamund Pike, Jena Malone, Judi Dench, Carey Mulligan, Talulah Riley
Guión: Deborah Moggach
Producción: Working Title Films, Universal Pictures, Studio Canal
Fotografía: Roman Osin
Música: Dario Marianelli
Montaje: Paul Tothill
Duración: 127 minutos

Pura banalidad
Escribe Gloria Benito

Orgullo y prejuicio, una de las más emblemáticas novelas románticas de Jane Austen, aparece en versión cinematográfica de la mano del novel director Joe Wright. Entrenado en el mundo de la publicidad, lo conocíamos como actor en la película de terror Miedo azul (Silver Bullet, 1985), por donde pasó sin pena ni gloria. Ahora tiene la suerte de acompañarse de un buen equipo de fotografía y de la admirable cámara de Roman Oshin, especialmente brillante en la secuencia del baile de Netherfield Park, resuelta en una toma única que muestra con eficacia el abigarrado y distendido ambiente de hombres y mujeres, jóvenes y mayores, protagonistas y observadores, todos ellos partícipes del juego social y amoroso de la seducción y el lucimiento.

Película formal y técnicamente correcta, no responde a las expectativas de los admiradores de Jane Austen y de otras versiones cinematográficas de su obra literaria. Nada que ver con Sentido y sensibilidad (Ang Lee, 1993) donde pudimos percibir la evolución de las vivencias íntimas de los personajes como parte de las reglas sociales y restricciones morales de la sociedad victoriana, integradas en un argumento con unidad y coherencia. Sentimientos y costumbres, eso es la novela romántica inglesa de esa época, un relato con varios planos de lectura, que permiten al lector o espectador asomarse a una sociedad y vibrar con las experiencias amorosas de los personajes. De Orgullo y prejuicio se han hecho muchas versiones, sobre todo series televisivas (la más antigua en 1938, y la más reciente en 1955 por la BBC), además del largometraje dirigido por Robert Z. Leonard en 1940, con la participación de Laurence Olivier y guión de Aldous Huxley.

El filme no funciona bien a pesar de la presencia de un grupo de actores con gancho comercial, como Keira Knightley (Piratas del Caribe) en el papel de la avispada Elizabeth Bennet, que comparte protagonismo con su orgulloso oponente Mr. Darcy, representado por un soso y rígido Matthew Macfadyen (Mucho ruido y pocas nueces). La insustancial y frívola Sra. Bennet, madre de las cinco hijas casaderas, encarnada por Brenda Blenthyn y mejor dirigida en Secretos y metiras, hace dúo con el veterano Donald Sutherland, en el papel del cínico padre, Sr. Bennet. Completa el elenco la pareja formada por Rosamund Pike y Simon Woods en los papeles de la bella y tímida Jane Bennet y el ingenuo e impulsivo Sr. Bingley.

Joe Wright ha resuelto un argumento de amplios matices en una comedia romántica bastante superficial y carente además de los requisitos del género. El ritmo narrativo que requieren los acercamientos y rechazos de los enamorados se diluye en un batiburrillo de personajes y situaciones que se suceden a gran velocidad, desorientando al espectador e impidiéndole disfrutar de los mejores momentos. No existe la necesaria tensión sentimental ni la brillantez de los diálogos propios de un buen guión. Quedan así los personajes desdibujados y no alcanzan el necesario relieve para representar los tópicos de este tipo de relatos.

Como se ha optado por la sonrisa fácil, encontramos la frivolidad de la madre y de sus tres hijas menores resuelta en risitas y gritos altisonantes, cada vez que aparece un caballero casadero o una cinta para el vestido. Se echa de menos una mejor definición de los comportamientos humanos, de la altivez y la hipocresía, del desmedido orgullo y de los prejuicios personales y perjuicios sociales que son la esencia de la novela de J. Austen.

Mejor parados salen la ambientación de la época victoriana y el vestuario, pues ambos proporcionan un marco adecuado al desarrollo de una historia que da cuenta de los problemas de una familia rural de medianos recursos y cinco hijas por casar, en medio de las reglas convencionales e injustas de la sociedad. Quedan claras las artimañas y apuros de las mujeres para conseguir un marido que les permita acceder a una posición económica y social adecuada a sus aspiraciones. Y también que las más listas y buenas son las que logran un mejor partido.

Quedan fuera los matices psicológicos que van de la indiferencia a la pasión contenida; los altibajos en el cortejo amoroso, tan esenciales al género, y otros muchos detalles como la injusta situación de las mujeres, la importancia de una buena educación intelectual y moral, la sensatez y la serenidad como complementos de la pasión...

En fin, un poco de todo y una sensación nebulosa de no entender qué es lo relevante, eso sí, envuelto en una realización brillante sin un guión consistente. Por cierto, una curiosidad: ¿qué hace la silueta de Elizabeth Bennet en lo alto de una agreste roca, cabellos y ropas al viento, contemplando los supuestamente valles ondulados de Pemberley? ¿Es un guiño sobre Cumbres borrascosas? Pues ya es ironía, pues son dos romanticismos tan opuestos que la escena resulta incongruente. Lea y juzgue el lector/ espectador. Vea, compare y elija. Quién pillara a James Ivory para tal tarea ...