MANUAL DE AMOR (2)

  12 Diciembre 2006

Título original: Manuale d amore
País, Año: Italia, 2005
Dirección: Giovanni Veronesi
Intérpretes: Carlo Verdone, Silvio Muccino, Luciana Littizzetto, Sergio Rubini, Margherita Buy, Jasmine Trinca, Rodolfo Corsato, Dino Abbrescia, Dario Bandiera, Luis Molteni, Anita Caprioli
Guión: Ugo Chiti, Giovanni Veronesi
Producción: DADA Film, Filmauro
Fotografía: Tani Canevari
Música: Paolo Buonvino
Montaje: Claudio Di Mauro

Comedia menor
Escribe Luis Tormo

Manuale d’amore (Giovanni Veronesi, 2005) viene con el aval de ser una de las películas con más nominaciones a los David de Donatello, los premios del cine italiano (aunque posteriormente sólo obtendría dos premios para los actores masculino y femenino de reparto) y también el haber sido una de las películas más taquilleras del año en su país. Digo esto porque últimamente el cine italiano, y europeo en general, llega con pinceladas a nuestras pantallas (y con un periodo de exhibición mínimo), cuando no va directamente al mercado del DVD, siendo siempre necesaria la excusa de los premios para su estreno.

Este filme nos muestra cómo evoluciona el amor a lo largo de los años y la diferente visión que de este sentimiento tienen los hombres y las mujeres. Así, el filme se articula en torno a cuatro periodos o momentos: el enamoramiento, la crisis, la traición y el abandono. Tras un pequeño prólogo donde uno de los personajes del filme está grabando un audio para una especie de manual del amor, vamos a ir asistiendo al nacimiento de una relación, pasando desde la ingenuidad y la felicidad de los primeros tiempos al cansancio y el hastío que el paso de los años va dejando en la pareja.

El modelo es deudor de la comedia italiana de los sesenta (De Sica, Comencini, Risi, Monicelli, etc.), en primer lugar por el tono del filme, basado en situaciones cómicas que escarban en los tópicos del carácter italiano (gesticulación, manera de hablar –importante ver el filme en versión original–, machismo, celos) con situaciones que tienden a la exageración y que convierten a los personajes en caricaturas (la policía, el médico abandonado). Y en segundo lugar, heredan también de esa comedia italiana, la estructura del filme basada en enlazar historias cortas. En este sentido, Manuale d’amore se articula de una manera lineal, pero el hecho de que cada periodo o historia cambie de personajes hace que funcione en cierto modo como cuatro historias aisladas (marcado por el fundido en negro y el título de cada historia), aunque el que unos personajes den paso a otros hace que se produzca un encadenamiento entre unas y otras.

La narración, por lo tanto, es muy ágil y ese tono de comedia hace que la visión para el espectador se convierta en un ejercicio divertido. Y es precisamente este planteamiento favorable lo que conlleva por debajo que el filme no alcance realmente aquello que hubiera podido ser. Es decir, Manuale d’amore es una película divertida, que se ve bien a pesar de su duración, pero que se agota en su propio planteamiento inicial pues esa remisión al modelo de comedia italiana clásica se queda simplemente en las formas externas. Con esto queremos decir que las situaciones aparecen planteadas, pero que no hay un análisis que soporte la trama, le falta, por lo tanto, un contenido crítico que sugiera o muestre cómo es la sociedad de ese momento. De hecho, el filme de Veronesi se pierde en exceso en consideraciones generales y no entra en el localismo de las situaciones, lo que hace que esta historia para ganar en universalidad (que todo el mundo la entienda) se pierda en su misma simplicidad.

Y cuando hemos hablado de falta de sentido crítico nos referimos también a la necesidad de superar el tono excesivamente agradable del filme, es decir, todo en Manuale d’amore termina bien cuando en realidad hay momentos en que parece sugerir o querer contar otra cosa. Así, tras la primera historia, en la que se plantea el inicio de la trama y donde todo es ingenuidad por el flechazo de los dos jóvenes, pasamos a la segunda historia que plantea la crisis y donde parece que el tono del filme cambia. Los años van dejando un poso en la relación de pareja y las situaciones de comedia se hacen más sarcásticas (enfrentamientos entre ellos, aparición de los hijos como elemento desestabilizador, etc.) pero tras cada desarrollo de estas situaciones, al final la historia termina con un giro dulzón muy forzado que supone una traición al planteamiento inicial.

El ejemplo más claro lo tenemos en la última parte del filme, el abandono. En este episodio, con un magnífico Carlo Verdone interpretando a ese médico abandonado por su mujer, dentro de la risa que producen las diferentes situaciones (la escena con su abogado y su mujer al teléfono, la relación con su enfermera) la historia que cuenta es claramente amarga, una persona a quien su cónyuge le abandona sin darle mayor explicación. Así parece que el filme va a terminar con un tono que sería más real: su exsuegra le deja bien claro que su mujer le ha abandonado y parece que él toma conciencia de la realidad en la escena final de la playa (recuerdo/homenaje al Amarcord de Fellini). Pero, sorpresa, el filme vuelve a dar una vuelta de tuerca explicitando un happy end introducido con calzador (de golpe el personaje gana una pareja y una hija y permite terminar la película con el personaje que comenzó).

Este planteamiento favorece la sonrisa durante todo el filme pero hace que, más allá de la visión inicial, la película no invite a una reflexión sobre el tema propuesto. Es por ello que decíamos que recogía el testigo de la comedia italiana, pero que se quedaba sólo en su aspecto externo, precisamente porque le falta el tono amargo, la reflexión, el mecanismo que sí tienen otros filmes que partiendo de la comedia incitan al espectador a pensar, a ir más allá de ese mera visión basada en la gracia. No son equiparables pero podríamos citar alguna obra de Nanni Moretti (Caro diario) como ese modelo de cine más completo que siendo consciente de cual es su raíz es capaz de ir un pasito más lejos.