EL NUEVO MUNDO (2)

  12 Diciembre 2006

Título original: The New World
País, Año: EE.UU.., 2005
Dirección: Terrence Malick
Intérpretes: Colin Farrell, Q´ oriana Kilcher, Christopher Plummer, Christian Bale, August Schellenberg, Ben Chaplin, Ben Mendelsohn, David Thewlis, Eddie Marsan, John Savage, Noah Taylor, Raoul Trujillo, Wes Studi, Irene Bedard
Guión: Terrence Malick
Producción: New Line Cinema
Fotografía: Emmanuel Lubezki
Música: James Horner
Montaje: Richard Crew
Duración: 135 minutos

Nostalgia del Paraíso
Escribe José Luis Barrera

Terrence Malick es un cineasta al que rodea la leyenda. Encerrado para los medios en un mutismo total, es prácticamente un desconocido. No se deja ni fotografiar ni entrevistar. Sus películas las suelen presentan otros. Su filmografía es escasa: entre Días del cielo y su penúltima película La delgada línea roja transcurrieron veinte años. En treinta y tres años sólo ha hecho cuatro películas. En ellas se sirve de argumentos “fuertes” para exponer más bien el mundo lírico interior que este artista posee. Director de culto, es adorado por sus admiradores y aborrecido por sus detractores. Aunque no muy productivo en los resultados de la taquilla, los productores le conceden toda su confinaba económica: misterios del cine que quizá tengan que ver con el prestigio que este cineasta tiene.

Decía Martin Heidegger que era función de los poetas “arrojar luz a los que la metafísica ha oscurecido” y alego esta eminente cita porque según leo, este cineasta en su juventud fue traductor de tan eminente filosofo, y en su modo de hacer cine intenta ilustrar los episodios de la historia con la luz de los sentimientos más profundos del alma, invocando el sueño de recuperación de la inocencia y de los paraísos perdidos. Nos lo muestra enmarcado en distintas épocas en los filmes, Días del cielo, en Malas tierras y en La delgada línea roja, donde el paisaje histórico e incluso humano eran reflejo del paisaje más interior del corazón.

El nuevo mundo cuenta el encuentro de civilizaciones entre los colonos ingleses y los aborígenes de las tierras salvajes de Virginia allá a principios del siglo XVII. Se nos narra a través del idilio ente el capitán John Smith y la joven india Pocahontas que Walt Disney afamó en una pasada película de animación. Pero en El nuevo mundo, lo que menos importa a su director es contarnos con exactitud histórica estos acontecimientos: es la inocencia que se encuentra en aquellas tierras y los nobles sentimientos de los puros de corazón lo que a él le interesa. Malick entonces salta por encima de cualquier trama convencional para presentarnos una imágenes llenas de sensibilidad coreadas por voces interiores, en off, que comentan entre lo naif y lo grandilocuente, los deseos y emociones sublimados de sus personajes, unidos espiritualmente de un modo casi panteísta con la lujuriosa naturaleza y sus múltiples manifestaciones. Allí está ese nuevo mundo que no es otro sino el paraíso perdido del que fue expulsado el hombre.

Cine espiritual, y religioso también, si se quiere leer así, que se apoya sin embargo en una magna estructura como es la que crea todo el equipo técnico y artístico con que este cineasta se ayuda: labor de unos buenos actores, espléndida fotografía y una muy suntuosa música (ni más ni menos del gran compositor James Horner). Sobre el esplendor de un espectáculo fulgurante subyace un discurso minimalista, lleno de lirismo, que puede despistar al espectador que ande buscando acción y divertimiento que le distraiga.

En fin, El nuevo mundo no está hecha para todos los paladares y, desde luego, es demasiado contemplativa e incluso se la podría calificar de pretenciosa y relamida, mas no cabe duda de que visualmente puede llegar a ser fascinante (al respecto, su hermosa fotografía es merecedora de un especial reconocimiento).