CREPÚSCULO (3)

  20 Noviembre 2009
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Título original: Twilight
País, año: Estados Unidos, 2008
Dirección: Catherine Hardwicke
Producción: Wyck Godfrey, Greg Mooradian, Mark Morgan, Karen Rosenfelt
Guión: Melissa Rosenberg, basado en la novela Crepúsculo. Un amor peligroso de Stephenie Meyer
Fotografía: Elliot Davis
Música: Carter Burwell
Montaje: Nancy Richardson
Intérpretes:

Billy Burke, Cam Gigandet, Ashley Greene, Kristen Stewart, Nikki Reed, Robert Pattinson, Jackson Rathbone, Kellan Lutz, Peter Facinelli

Duración: 120 minutos
Distribuidora: Aurum
Estreno: 5 diciembre 2008
Página web:  www.twilightthemovie.com

Vampiros del siglo XXI
Escribe Lucía Solaz Frasquet

crepusculo1.jpgLa enorme atracción que ejerce sobre nosotros el mito vampírico es innegable. Ha sobrevivido durante cientos de años y ha generado una inmensa cantidad de obras literarias: Bram Stoker, quien consolidó las manifestaciones del vampirismo por vez primera en una mitología coherente, John Polidori, Sheridan Le Fanu, Anne Rice, Withlye Strieber, Stephen King, Poppy Z. Brite, Kim Newman, Rachel Caine y un larguísimo etcétera; películas, la mayoría basadas en textos literarios: Nosferatu, los Dráculas interpretados por Bela Lugosi, Christopher Lee y tantos otros, Entrevista con el vampiro, El ansia, Abierto hasta el amanecer, Underground o parodias como El baile de los vampiros; populares series de televisión: Salem's Lot, Buffy la cazavampiros, Angel; animación, como Vampiros en la Habana; cómics como Blade; videojuegos; música, e incluso inspiradas obras de arte como El vampiro de Edvard Munch.

crepusculo-15.jpgLos no muertos reúnen un conjunto de signos con virtudes de fascinación comprobada, gestos y objetos ritualizados: atracción y repulsión, penetración y aspiración, colmillos y estacas, luz y oscuridad, capas y ataúdes, rojo y negro, seducción y muerte. El vampiro, con su beso-mordedura, es la representación simbólica del erotismo y el héroe trágico por excelencia: un monstruo que no hace sino seguir la inclinación de su naturaleza, despreciado, perseguido, condenado a la soledad y a la agonía de un destino trágico.

Aunque cada autor ha modificado los atributos vampíricos según su conveniencia, en esencia los vampiros permanecen seres mágicos de belleza inalcanzable, eternamente jóvenes, inmortales, prácticamente invulnerables, de fuerza extraordinaria, peligrosos, terriblemente románticos y atractivos. ¿Quién puede resistirse ante semejante combinación?

Además de su potencial icónico, el tema de los vampiros da pie al planteamiento de temas tan interesantes como la relación entre el sexo y la muerte, la inmortalidad del alma, la naturaleza del mal o en qué demonios ocupar tu tiempo cuando tienes toda la eternidad frente a ti.

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La tetralogía de Stephenie Meyer

El más importante de los mitos góticos nunca ha muerto y se reactiva con fuerza periódicamente. Entre la infinidad de relatos inspirados en este mito, de muy distinta calidad y alcance, cada cierto tiempo surge un autor que nos hace volver a caer rendidos a sus pies. Este es el caso de la norteamericana Stephenie Meyer y sus libros protagonizados por Bella Swan y Edward Cullen: Crepúsculo, Luna Nueva, Eclipse y Amanecer.

crepusculo2.jpgLos adolescentes de hoy en día pueden no haber leído jamás a Bram Stoker o ni siquiera conocer a Anne Rice, pero eso no les ha impedido convertir a Stephenie Meyer en su adorado ídolo. Si bien el tono romántico y la edad de los protagonistas convierte sus libros en productos destinados, en principio, a chicas adolescentes, su atracción se ha extendido a lectores de todas las edades y géneros (que les pregunten, por ejemplo, a Twilight Moms, la entusiasta comunidad de madres).

Presa de la fascinación vampírica desde que puedo recordar, siempre estoy atenta a las novedades en este campo. Aunque decepcionada por la escasa calidad de muchas de las propuestas, leí con placer Crepúsculo (el mejor libro de la serie) y he seguido con interés la meteórica carrera de esta improbable autora de relatos de vampiros.

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Hace cinco años, un ama de casa mormona de 29 años, licenciada en literatura y madre de tres niños pequeños, tuvo un vívido sueño que cambiaría su vida (y la de otros muchos): dos personas estaban teniendo una intensa conversación en un prado. Una de ellas era una chica corriente, la otra un chico fantásticamente guapo, un vampiro sin colmillos que resplandecía bajo el sol. Discutían las dificultades inherentes al hecho de que estaban enamorándose el crepusculo-17-eclipse.jpguno del otro, a pesar de que el vampiro se sentía particularmente atraído por el aroma de la sangre de la chica y estaba teniendo serias dificultades en contenerse para no matarla de inmediato. Mientras su familia dormía, Stephenie Meyer escribió febrilmente durante tres meses esta mezcla de Romeo y Julieta, Cumbres Borrascosas y Jane Austen que se convertiría en todo un fenómeno superventas y al que le seguirían otros tres libros increíblemente exitosos.

Con Eclipse, tercera entrega de la saga, Meyer, ahora millonaria que ha publicado en 37 países y ha sido traducida a 20 idiomas, logró desbancar al hasta entonces todopoderoso Harry Potter del número 1 en la lista de superventas del New York Times, puesto en el que permaneció 29 semanas. Amanecer, cuarta y última entrega de más de 700 páginas, vendió más de 1,3 millones de copias el día de su lanzamiento.

La cantidad de páginas web, más de cuatrocientas, que le han dedicado sus miles fans en varios idiomas es igualmente impresionante. Hollywood no podía dejar pasar un éxito de taquilla tan garantizado.

Antes he mencionado que aquel sueño cambió no sólo la vida de esta antigua ama de casa, sino también la de otros muchos. No en vano la revista Time la incluyó en la lista de “Las 100 personas más influyentes de 2008”, codeándose con George Clooney y el Dalai Lama. Algunos ejemplos: los habitantes de Forks, en el estado de Washington, se dedican a organizar tours por las localizaciones en las que se desarrolla la trama, lo que ha salvado la economía de la decadente población maderera; hay quienes han dejado sus trabajos y ahora se dedican a elaborar y vender camisetas y joyas inspiradas en Crepúsculo; una adolescente le escribió una carta a Meyer contándole que sus libros la persuadieron para no quitarse la vida.

crepusculo-21-meyer.jpgStephenie Meyer es consciente que lo suyo no es la Literatura con mayúsculas. Sus libros han generado tantos elogios como críticas (un atrayente y oscuro romance no siempre expresado en el mejor de los lenguajes o unas tramas excesivamente dilatadas). Curiosamente, esto mismo decían de las muy populares Crónicas vampíricas de Anne Rice. Y es que el fantástico nunca ha gozado de las simpatías de la crítica. Por cierto, de los vampiros de Anne Rice, Meyer toma aspectos como el cambio de color en los ojos, el reflejo en los espejos o la inmunidad ante los símbolos religiosos (los Cullen tienen un enorme crucifijo en su casa de cristal y madera).

Si bien Meyer no trata abiertamente la religión en sus libros, sus conservadores valores mormones son patentes: en toda la discusión moral que se genera, con un machacón hincapié en el tema del sacrificio; en el decoro con que se tratan los encuentros físicos, a pesar de que los libros están cargados de tensión sexual; en que las relaciones sean estrictamente heterosexuales; en la ausencia total, a pesar de la edad y de la revolución hormonal de sus protagonistas, de drogas, tabaco, alcohol y sexo premarital.

Este excesivo conservadurismo raya en ocasiones en el machismo. Bella es una joven torpe y débil, dada a los accidentes y que tiene que ser continuamente rescatada. Vive para sufrir lo indecible y servir a los hombres. Limpia, cocina y hace la compra. Uno se pregunta cómo ha podido sobrevivir sin ella el aparentemente inútil de su padre. Por otra parte, Edward, sin más excusa que su rostro perfecto, toma decisiones por ella, la espía por las noches y, en ocasiones, no la trata nada bien. Todo por su propio bien, eso sí. 

A pesar de estas reservas, hay que reconocer que Meyer tiene un don para recrear vívidamente los detalles de la vida diaria de una adolescente y expresar los fuertes sentimientos asociados al primer amor. Prueba de ello es la gran cantidad de gente, y no sólo adolescentes, que se ha identificado con el amor obsesivo y con el aislamiento típico de esos años que retrata. La saga, donde acción y romance se dan la mano, es sumamente entretenida y está protagonizada por personajes muy atractivos. Por desgracia, The Host, la primera novela de Meyer pensada para el público adulto –una mezcla de romance y ciencia ficción todavía no publicada en España–, parte de una premisa fabulosa que no tarda en naufragar por todas partes.

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La película

Pero volvamos a Crepúsculo y su adaptación cinematográfica. Tras el matrimonio de su madre, Bella Swan (Kristen Stewart), una joven de diecisiete años, inteligente, torpe e introvertida, decide mudarse a Forks con su padre. Ha dejado Phoenix, una gran ciudad donde siempre brilla el sol, por una pequeña localidad en la que nunca deja de llover y está preparada para aburrirse. Sin embargo, pronto se sentirá atraída por un extraño y misterioso compañero de clase, Edward Cullen (Robert Pattinson), quien resulta ser un vampiro que apenas puede resistir el aroma de su sangre. A pesar de que Edward rompe todas las reglas y tiene que ejercer un control sobrehumano para no matarla, los dos se enamoran perdidamente. Cuando la llegada de tres vampiros nómadas pone en peligro la vida de Bella, Edward y su familia se unen para salvarla.

crepusculo3.jpgSummit Entertainment le compró los derechos de la novela a Paramount y concibió la adaptación como un proyecto de bajo presupuesto, evidente en la calidad de los efectos especiales y la elección de un reparto prácticamente desconocido. Tras las fantásticas recaudaciones del fin de semana de su estreno, el estudio se apresuró a anunciar que Luna nueva ya se encuentra en marcha, con un mayor presupuesto y un cambio de director. La realizadora de Crepúsculo, la antigua directora de producción Catherine Hardwicke, no estuvo de acuerdo con el escaso tiempo de preparación destinado para Luna nueva, que el estudio pretende estrenar en noviembre de 2009. Como resultado de este afán por conseguir la máxima rentabilidad de la saga, Chris Weitz será el nuevo director.

crepusculo-18.jpgCatherine Hardwicke ha dirigido otras películas centradas en los difíciles años de la adolescencia, como Thirteen (2003) y Los amos de Dogtown (The Lords of  Dogtown, 2005), además de parecer ella misma una jovencita a pesar de haber cumplido los cincuenta y tres. Otra especialista en adolescentes, la guionista Melissa Rosenberg (The O.C, Step up, Dexter) y Hardwicke colaboraron en la escritura del guión, donde pudieron sentir la presión de los fans (que tienen tatuadas, literalmente, frases del libro en sus cuerpos). Meyer también ejerció bastante control sobre el producto final (al parecer, algunas de las escenas más eróticas perecieron en la sala de montaje).
 
En esta historia de amor entre una chica corriente y el chico más misterioso y peligroso del mundo, el vampirismo funciona como una metáfora del deseo y la lujuria  adolescente, del sentimiento de “te quiero, pero no puedo tenerte”, especialmente presente en esos años, pero común a todas las edades. No se trata, desde luego, de una película de terror. Habrá gente que se indigne ante la ausencia de la iconografía y los atributos vampíricos, por la notoria falta de colmillos, estacas, ataúdes, ajos y agua bendita. Los mitos no son lo que eran en esta era moderna donde los vampiros viven entre nosotros a la luz del día pretendiendo ser humanos, ejerciendo carreras, conduciendo coches de lujo, jugando al béisbol, cocinando para su invitada humana y hablando por teléfono móvil.

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La música del filme, a cargo del estupendo Carter Burwell, compositor habitual de los hermanos Coen, incluye bien elegidas canciones de, entre otros, Muse, Linkin Park, Parmore, Radiohead y el propio Robert Pattinson. El disco saltó al número 1 en cuanto se puso a la venta.

crepusculo-20.jpgDesde luego, nadie puede negar el atractivo que Crepúsculo y todo lo que lo rodea ejerce entre el público, especialmente entre las chicas jóvenes. La crítica, que no la ha tratado muy bien ni en Estados Unidos ni en España, curiosamente la ha acogido mucho mejor en Inglaterra. Por mi parte, la he disfrutado más de lo que esperaba, aunque la persecución de James termina casi antes de haber empezado y, técnicamente, los efectos no son demasiado buenos y el montaje tiene algún que otro fallo. Hubiera apreciado una mayor atmósfera gótica, aunque hay algunos guiños, como el sueño de Bella donde parece una víctima de Lugosi, los encajes que Laurent viste en cierto momento o las escenas en el estudio de ballet.

Me ha hecho gracia el cameo de la escritora, Stephenie Meyer, en la cafetería, y el reparto hace un buen trabajo, aunque diría que hay un exceso de angustia y tormento en las expresiones de Robert Pattinson y Jackson Rathbone (Jasper). Ah, y los paisajes naturales son de los que quitan la respiración. No me extraña que la película haya reactivado el turismo hacia esa parte del país.

Crepúsculo es, básicamente, un romance adolescente con vampiros poco ortodoxos que complacerá a la enorme cantidad de devotos fans. Si consigue llegar a los no iniciados, esa es otra cuestión.

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