Wild Rose (2)

  19 Julio 2019

¿La familia es lo primero?

wild-rose-1Wild Rose se estrena en un momento en el que las películas sobre música y biopics sobre grandes artistas están cosechando grandes éxitos en taquilla. Una tendencia que en principio puede beneficiar a la cinta, pero que también puede generar falsas expectativas. 

Wild Rose es una historia en el que la música juega siempre un papel secundario. Lo realmente importante es la historia de superación y maduración de Rose. Una mujer que tras salir de la cárcel tendrá que adaptarse a lo que la sociedad y especialmente su familia esperan de ella. En este sentido, lo mismo daría para la trama que buscara ser camarera, ingeniera o que su sueño fuera ser diseñadora.

Este punto puede ser el principal problema para el espectador despistado que se acerque a la película buscando buenas canciones. Tom Harper (Philip K. Dick's Electric Dreams) dirige una película que no se avergüenza de ser un drama y que desde los primeros minutos deja claro que la protagonista tendrá que decidir entre el estrellato o la familia.

Desde esta premisa se construye un drama social excesivamente forzado, con situaciones difíciles de creer y digerir: ¿Realmente tener hijos es incompatible con una carrera musical? ¿No podía llevar Rose a sus hijos a los ensayos? Preguntas que acaban desdibujando una historia que claramente busca el drama y que no se preocupa por resultar excesiva. Prueba de ello son trucos de guion tan infantiles como que Rose pierda el bolso en su viaje a Londres o que uno de sus hijos se parta el brazo en el peor momento de todos. Si Tom Harper busca inspirarse en el cine de Ken Loach, queda muy lejos de conseguir sus resultados.

En mi opinión tampoco ayuda para conectar que estemos ante una película de música country. Género que resulta agradable, pero que está lejos de ser un éxito en España más allá de los seguidores de Radio 3.

Dejando estos puntos a un lado, ¿es Wild Rose una mala película? No, pero tampoco la gran obra que busca ser. Nada funciona demasiado bien, pero tampoco excesivamente mal. Se sigue con relativo interés las aventuras de Rose por entender el mundo, e incluso algunas situaciones pueden llegar a resultar interesantes.

Parte de su éxito se debe al gran trabajo que hace Jessie Buckley (Chernobyl) para componer un personaje inmaduro que busca triunfar. La actriz canta y baila las canciones, ofreciendo una actuación solida con muchos matices.  Es de suponer que la banda sonora pueda convertirse en importante fuente de ganancias fuera de nuestras fronteras.

Finalmente, queda una sensación agridulce de la película, especialmente por no atreverse a ofrecer un final coherente. En Nashville se llega a una revelación que es tan evidente y reveladora, que es una pena que Tom Harper no se haya atrevido a cerrar con ella.

Escribe Vicente Ignacio Sánchez | Artículo publicado en Cine Nueva Tribuna

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