Categoría: Sin perdón

Sicario: Día del soldado (2)

  13 Julio 2018

El peaje de la saga

sicario-0Denis Villeneuve se ha convertido en apenas década en el director sorpresa y “de moda” en muchos círculos. Capaz de conjugar su vertiente más autoral y difícil para el público (Incendies y Prisoners, realizadas en 2010 y 2013) con el triunfo en un cine más cercano a las superproducciones hollywoodienses, pero manteniendo su personalidad (Sicario y La llegada, en 2015 y 2016). Aunque su última apuesta ha comenzado a sembrar dudas por su atrevimiento a revisitar un clásico sagrado (Blade Runner 2049, título estrenado el pasado año).

Una meteórica carrera con distintos géneros, aunque lo fantástico en cualquiera de sus acepciones es lo que otorga una cierta unidad a su obra, además de una puesta en escena personal, de gran empaque técnico pero sin olvidar la atención al detalle y a lo inesperado. Una trayectoria que le emparenta en cierta medida con David Fincher, hoy convertido en vaca sagrada y firmante de títulos en ocasiones difíciles para el público (Perdida), capaz de lidiar con superproducciones (Seven), además de revisitar con ciertas dudas otro clásico sagrado (Alien 3, su primer film comercial).

Sicario fue una grata sorpresa. Para este cronista una de las grandes cintas de la década. Villeneuve hizo suyo un título que sugería más que mostraba, que apostaba por la implicación del espectador y que dejaba grandes momentos, como la secuencia del descubrimiento de los cadáveres “enterrados” en las paredes de una casa: pocas veces ha sido retratado de forma tan humana el FBI, nosotros apenas vemos las víctimas del cártel, pero ellos sí y sufrimos con ellos su angustia, sus vómitos, su “no estamos preparados para esto”.

Pero más allá de secuencias puntuales (la entrada en la oscuridad del túnel, la matanza de la familia del jefe del cártel con todos sentados a la mesa), Villeneuve logró un film sobre el Poder, sobre alianzas donde no tienen cabida los sentimientos, sobre profesionales de la muerte que no pestañean al cumplir su función… todo ello sin caer en sensiblerías ni en la frialdad absoluta. Casi una obra maestra.

El éxito de la cinta ha motivado una secuela, asignada a un director con cierto prestigio por su cine crítico y de denuncia: Stefano Sollima, el hijo de Sergio Sollima que ha heredado de su padre su gusto por el cine político (aquél camuflado en el spaghetti western, éste en dramas policíacos). Suburra en cines y la serie Gomorra en televisión evidencian su talento para un cierto policíaco con aire comprometido.

Con esos elementos y el guion de Taylor Sheridan (el mismo autor de la original), la clave era contar con Benicio del Toro, lo que no ha resultado complicado dado que éste estaba ansioso por tener su propia franquicia, ya que su anterior tentativa se saldó con un notable fracaso (la resurrección de El hombre lobo para la Universal… aunque quizá acabe formando parte de un futuro festival de monstruos junto con La momia de Tom Cruise y algún que otro descalabro más).

Con las piezas del puzle sobre la mesa era cuestión de ver si todo se orientaba hacia la taquilla o se mantenía ese tono inquietante y enigmático que Villeneuve impuso en la primera película… y, como suele suceder en estos casos, tenemos una de cal y una de arena.

Durante la primera hora de metraje el film deja un gran sabor de boca: brillante la escena inicial con los espaldas mojadas entrando de incógnito en Estados Unidos; son descubiertos y uno de los participantes se inmola; notable la del atentado en el supermercado tejano; incluso todo el planteamiento respecto a la nueva misión de Del Toro y su enlace en el FBI resulta atractivo…

sicario-5

Pocas explicaciones, mucho material sugerido, juegos de miradas, imágenes de gran plasticidad y una música que homenajea continuamente a la “no música” utilizada por Johan Johansson en el primer film, aunque al final Hildur Gudnadóttir no resiste la tentación de incluir alguna melodía, algún tema reconocible, no sólo ese sonido angustioso que acababa acompañando muchas escenas sin que fuéramos conscientes de ello. Por cierto, la película está dedicada a la memoria de Johansson, fallecido recientemente.

Pero el peaje para crear una franquicia suele ser alto.

Y esto acabará siendo una franquicia más, por tanto, perderá buena parte de sus señas de identidad en futuros episodios, como ya sucede en la última media hora de Sicario: Día del soldado.

Una media hora espantosa, donde se reniega del tono crítico, de los personajes implacables, de la importancia de las miradas, de la normalidad del horror, para hablarnos de seres insensibles que de pronto se vuelven mojigatos (incapaces de matar a una niña), de zombis que resucitan porque así lo exige el guión (y la franquicia: sin protagonista no hay más episodios), de diálogos explicativos sonrojantes…

En definitiva, todo lo que se había ido sembrando durante una hora se olvida para orientar esta secuela hacia el final feliz, la continuidad de personajes que ya-no-son-tan-insensibles y la tranquilidad de conciencia del público, que es el que paga.

Un lamentable acto final en el que nada es creíble y, sobre todo, casi nada es coherente con el tono utilizado en el primer Sicario y en la primera hora de esta secuela: la maquinaria fría y feroz del Gobierno (con sus tentáculos en el FBI o donde haga falta) acaba casi convertida en un local para acoger inmigrantes (o migrantes, puestos a ser políticamente correctos), la dudosa moral de los protagonistas se convierte en una moralina insoportable y todo apunta a que hay que mantener líneas abiertas (y protagonistas vivos) para que dentro de dos o tres años tengamos una tercera parte.

No sólo molesta el forzado final feliz, resulta lamentable la resurrección del protagonista y difícilmente podemos aceptar el giro que dan los acontecimientos para que los protagonistas sigan adelante pese a que la maquinaria ya debería haber fagocitado a todo el mundo, tal como había quedado claro anteriormente.

Un desenlace francamente decepcionante, que invita a ver de nuevo el título de Villeneuve y olvidarse de futuros episodios.

Escribe Mr. Kaplan

sicario-4


Más artículos...