El último tango en París (1972)

  06 Octubre 2008

¿Arte o pornografía?
Escribe Eva Cortés

elultimotangoenparis2.jpgApostaría a que en muchas cenas de Navidad de 1977 se habló del estreno de El último tango en París. Hacía cinco años que se había estrenado en Francia, en 1972, pero aquí la censura la prohibió y sólo pudo verse en nuestras pantallas cuando acabó la dictadura.

Aún así, fue tal el éxito de la cinta, tanto en Francia como en Italia, que muchos españoles se desplazaron hasta el país vecino para verla. La obra de Bernardo Bertolucci supuso toda una revolución por el alto contenido erótico y desde el principio estuvo cargada de polémica. Llama la atención el hecho anecdótico de que la gente se trasladara para verla, porque eso significaba que algo estaba cambiando, había ansia de libertad.

Con éste, Bertolucci sumaba ya más de seis largometrajes en su carrera. Sin embargo fue, y es, para muchos críticos su gran obra, a pesar de todas las malas criticas que recibió. Hizo que los críticos se dividieran. Había opiniones en ambas direcciones y eso es bueno, porque quiere decir que, aunque la película puede gustar o no, no deja a nadie indiferente. Se abría el debate: ¿arte o pornografía?

Por aquel entonces, a consecuencia del atrevimiento como parte fundamental de sus últimas películas, Bertolucci era considerado ya, y lo siguió siendo durante tres décadas, un “icono cultural progresista”. 

Aunque probar ideas nuevas con la cámara y arriesgar mucho en los puntos de vista y los temas a tratar, ha sido habitual en él, es cierto que quizás sea ésta su película más provocadora. Bertolucci siempre ha sabido atraer al público, y de ahí toda la polémica.

Bernardo ha sido un hombre de su tiempo que ha entendido perfectamente las necesidades de las personas en cada época y ha sabido trasladarlo todo a sus películas, convirtiendo los temas y las formas en un buen reclamo. Por eso no le importaba arriesgar e innovar, sabía lo que la gente demandaba en cada momento, en el caso de El último tango en París, libertad.

elultimotangoenparis4.jpg

En busca de un filme libre

Tras rodar El conformista se puso “manos a la obra” con Franco Arcalli para escribir una obra que tuviera la libertad por estandarte. Bajo esta idea, escribieron una historia sobre el amor libre, sobre el sin sentido de las formas y de la ruptura de los tabúes sexuales de la sociedad; sencillamente sobre la pasión entre dos personas: Paul (Marlon Brando), de 45, y Jeanne (Maria Schneider), de 20. Ambos se encuentran casualmente mientras visitan un piso de alquiler en París: tras mediar tan sólo unas cuantas palabras, hacen el amor violentamente en el piso vacío; al abandonar el edificio establecen el pacto de volver a encontrarse allí.

elultimotangoenparis6.jpgTras este planteamiento simple, el filme profundiza en su relación, cimentada en sus furtivos encuentros en el interior de ese solitario departamento. Su relación se caracteriza por una fuerte violencia verbal y sexual ejercida por parte del hombre hacia la mujer y por el acuerdo de desconocimiento de los pormenores de sus respectivas vidas, para que de esa forma su relación se libere de prejuicios y encasillamientos. Ella tiene un novio, John, un joven director de cine que la convoca a la filmación de una película por las calles de París; él vive en el hotel de su esposa, Rosa, la cual acaba de suicidarse.

No se puede negar que es un argumento cuando menos original en todas sus partes, principio, nudo y fundamentalmente en su desenlace. Y es que realmente los encuentros amorosos son sólo el pretexto. Lo que importa es la reflexión sobre la dificultad que implican las relaciones interpersonales, en este caso a través de Paul con Jeanne y de ambos con sus respectivas parejas y sus familias.

elultimotangoenparis14.jpg

La intemporalidad de París

Cuando se rueda una película donde las relaciones personales en distintos niveles son el hilo argumental, se puede llegar a una estructura interesante, con saltos en el espacio y en el tiempo. Pero no es éste el caso. La estructura de la película es lineal en el tiempo, aunque sí simultanea en el espacio.

elultimotangoenparis9.jpgLos acontecimientos se van desarrollando en un orden cronológico, desvelando al mismo tiempo la vida de cada uno de los dos protagonistas por separado, y la relación que se va estableciendo entre ambos. El tema de la simultaneidad es un recurso muy usado en el cine, cuando se quiere mostrar las dos caras de una moneda, que muchas veces no es posible en la vida real. La dificultad está en que el guión debe dar las pistas suficientes al espectador si no quiere que acabe perdiéndose en el espacio – tiempo.

El cambio de espacio, que en este caso va acorde con el cambio de trama, está bien conseguido en la película. Sin embargo, es en el tiempo fílmico donde encuentro uno de los fallos. Bertolucci juega con la elipsis temporal, ese recurso que permite contar más cosas en menos tiempo, pero no nos da todos los referentes necesarios. Al poco de empezar, el espectador anda perdido sin saber cuanto tiempo ha pasado desde que los protagonistas se conocen, una semana, un mes, o un año. Una de las pocas referencias en el tiempo de la película es cuando Jeanne va a casarse en una semana. Pero los derroteros de la historia hacen que se vuelva a perder casi de forma inmediata.

Siguiendo con la contextualización, está claro que París como escenario juega un papel importante. París siempre será considerada como “la ciudad del amor”, por tanto no es de extrañar que Bertolucci decidiera hacer una coproducción con Francia y situar la película en la capital. La época invernal en la que transcurre la historia aporta además una luz fría, como fría es la relación entre los personajes, excesiva cercanía y confianza  física, pero lejanía sentimental.

En este círculo espacio - tiempo - argumento, llegamos de nuevo al momento de su estreno con el que empezaba este análisis. Por todos es ya sabida la política que había en España en el año 1972. Pero quizás no hayan pensado que Bertolucci se atrevió a ponerle como se dice comúnmente “el cascabel al gato”; fue tras el estreno de El último tango en París, cuando se empezó a hablar en España del destape. Una época cinematográfica que marcó nuestro cine, no sólo nacionalmente. Pajares, Esteso, Ozores y Landa fueron la continuación de la dirección tomada por Bertolucci, salvando las diferencias. El destape fue el resultado de tanta represión.

elultimotangoenparis24.jpg

Dos vidas muy diferentes

Fue 1972 uno de los mejores años para Marlon Brando. Las dos películas en las que participó fueron aplaudidas por el público y la crítica y ganó además su segundo Oscar por una de ellas, El padrino. No tienen nada que ver la una con la otra. Marlon demostró ser un gran actor y callar a los que desconfiaban de él desde hacia algún tiempo. Lo cierto es que desde su etapa gloriosa en los años cuarenta, tras ganar su primer Oscar al mejor actor por Un tranvía llamado deseo, no había tenido buenas interpretaciones en sus siguientes trabajos.

elultimotangoenparis15.jpgEl papel del misterioso y excéntrico Paul lo bordó. Se metió tanto en el personaje que incluso se ha dicho que la escena en la que sodomiza a Maria Schneider la añadió él sobre la marcha sin estar a priori en el guión.

Para Maria Schneider, rodar esta película supuso un gran cambio en su vida. Hasta entonces no había hecho cine. Cuando dio el sí quiero a Bertolucci no imaginaba el revuelo que se armaría por el alto contenido erótico de la historia. A Maria Schneider, no se le hizo grande el papel, resolvió su actuación con sobrada solvencia. El problema vino después. Se encontró en el centro de una discusión acerca del arte y la pornografía. Fue tanta la presión que Schneider acabó internada en una clínica psiquiátrica en el año 1975. Después prosiguió su carrera como actriz, pero ninguna de las producciones en las que participó después de su abrupto y traumático salto a la fama alcanzó la repercusión de El último tango en París. Por eso hoy en día su nombre se asocia inevitablemente sólo a esta película.

A pesar de la diferencia de edad y los caracteres antagonistas de sus personajes, la relación entre Marlon y María no resultó artificial. Llama muchísimo la atención la fuerte atracción que surge entre sus personajes en el piso, sin apenas conocerse y con tantas diferencias a priori. Pero según se va desarrollando el relato sus actuaciones y su relación nos convencen a todos.

elultimotangoenparis34.jpg

Dos personajes antagónicos

Si tuviera que definir con una palabra la personalidad de Paul, diría oscura. Paul es un personaje con una trayectoria interesante, evoluciona mucho a lo largo del filme. La muerte de su esposa, y sus experiencias son lo que marcan su fría personalidad. Se muestra huraño y agresivo con el mundo. Para Jeanne es todo un misterio, pues desde el principio él se empeña en la idea de que no se digan los nombres ni se cuenten nada de su vida pasada, ni presente.

elultimotangoenparis5.jpgPor su criada, descubriremos que llevaba ocho años casado y viviendo en el hotel de la familia de su esposa. Después por la relación con la madre y el amante de su esposa, Marcel, iremos conociendo más sobre él. Ambos dos, madre y amante, esclarecen mucho del porqué del comportamiento de Paul. Tras su fachada y sus malas formas con las mujeres, Paul realmente es un solitario en busca del amor verdadero, del cariño y de la felicidad que nunca encontró en su propia familia, ni tampoco en su matrimonio; nunca dice nada en vano, sino que mide mucho sus palabras.

Hay un momento clave del personaje en la película. Cuando Jeanne se declara, él responde a ella: “nunca encontrarás el verdadero amor hasta que te atrevas a hablarle a la muerte de cara”. Es justo lo que hace él después. En la siguiente escena presenciamos su monólogo ante la tumba de su esposa. Se descarga y se libera de sus miedos. Esta escena, junto con la de la sodomía, es de las más recordadas de la película; tanto por la importancia para el desarrollo del personaje de Paul y por su excelente actuación, como por la riqueza en la construcción del monólogo.

Tras este episodio vemos a un hombre renovado, liberado. Va en busca de Jeanne y le cuenta la verdad sobre él, sobre su pasado, su presente. El problema es que para Jeanne es demasiado tarde, tanto misterio la ha trastornado hasta tal punto que no sabe ya quien es verdaderamente Paul, un psicópata o un enamorado del amor.

Hablando ahora de Jeanne, representa el polo opuesto. Ella es joven, loca y confiada. Le gusta vivir la vida al máximo, es una romántica y no lo esconde. Su juventud la hace rebelde. Su personalidad viene muy influida también por su familia. Hija de un coronel, siempre ha vivido acomodada, pero con su muerte la familia entró en crisis económica. Es insegura y variable, en un momento puede cambiar de parecer; manipulable y a la vez lista, se deja llevar por los hombres y el amor. Jeanne es también contradictoria; por momentos nos resulta enamoradísima de su novio y por momentos parece que sólo está con él porque necesita cariño, igual que Paul. Inmadura es su adjetivo.

Al conocer a Paul, ve en él esa figura de padre que tanto añora. Se sienta atraída por su sabiduría y su misterio, y cuando él empieza a jugar con ella y forzarla no encuentra manera de pararle. Se le presenta entonces un dilema moral. Por un lado, le atrae porque es diferente, inteligente y divertido; pero por otro, le repugna sentirse tratada como un pedazo de carne y por eso se plantea en más de una ocasión no volver por el apartamento y centrarse en la relación con su novio.

Pero la tentación de volver con Paul es fuerte. La relación con John tampoco la llena lo suficiente. John es demasiado serio y correcto para ella, muy interesado en su profesión, descuidando el romanticismo.

El personaje de Jeanne es igual de interesante que el de Paul aunque se mantenga en la misma línea todo el filme, sin apenas evolución.

bertolucci44.jpg

La peor parte del guión

Los personajes secundarios, con un metraje bastante menor, resultan muy interesantes también. Desde la portera, cotilla disfrazada de desinterés, o la esperpéntica criada y la despistada madre de Jeanne, ambas un poco trastornadas, hasta la conservadora madre y el correcto amante de la fallecida esposa de Paul. Caracteres muy especiales perfilados muy bien en el guión e interpretados de la misma forma.

elultimotangoenparis0.jpgSon precisamente los secundarios, los protagonistas de las subtramas del argumento. Aunque en líneas generales, son muchos los aciertos del guión, como ya he dicho, la originalidad de la historia y el cuidado perfil de los personajes, la resolución de las subtramas cojea. Nada sabemos acerca de que fue de la madre de Rosa (esposa de Paul), o de John (novio de Jeanne), ni de la boda.

Aún así, es tal la fuerza de la trama principal, que pueden perdonarse los detalles porque tampoco varían el significado de la historia en su conjunto. La impresión que nos queda es que el resto de personajes y de tramas, sólo estaban ahí para conocer a los protagonistas.

Entre trama y subtrama, personajes, espacio y tiempo, llegamos a los diálogos. En mi opinión si tuviera que elegir lo mejor y lo peor de la película, lo mejor serían los diálogos. No sobra ni un punto, ni una coma, ni una palabra. Las conversaciones entre los dos desconocidos, aunque muchas veces en forma de juego, esconden temas trascendentales. Hablan de su infancia, de la familia, del primer amor, de sus miedos, de sus inquietudes y deseos. En cada encuentro se trata un tema trascendental bajo el prisma del desconocimiento y del juego.

Salvando las subtramas y la pérdida en el tiempo fílmico el guión aprueba con nota. Es para mí merecedor del reconocimiento que tuvo en su momento y de la huella que ha dejado la película en la historia del cine.

Recursos técnicos que ayudan al arte

storaro.jpgPara empezar con los aspectos técnicos, resaltar el uso de la luz. Ya he dicho que el gris de París en esos días va unido a la oscura vida de nuestros personajes, y a sus sentimientos, además de a la relación fría que les une. Para reforzar esta idea, los interiores también son oscuros y tenebrosos, tanto el hotel, como el apartamento como la casa de ella. En algunas escenas no vemos prácticamente nada.

Por lo tanto podemos decir que el uso que se hace de la luz es también fundamental para la comprensión de la narración; una narración filmada en planos largos y reencuadres en teleobjetivo que conllevan tomarse ciertas libertades. Esta libertad formal contribuye a dotar la narración de una especial sinceridad aunque pierda puntos en la puesta en escena.

Es importante también para la narración la música, en este caso de Gato Barbieri. Se distinguen claramente dos melodías, la que acompaña a sus encuentros y la que suena cuando están cada uno por separado. Porque, como dice Paul en uno de los diálogos del final: “si la música acompaña al amor, que siga sonando”.

El tono pornográfico, la peor arma de Bertolucci

elultimotangoenparis16.jpgY llegamos al gran debate, pornografía o erotismo. En mi opinión el tono en que se cuenta la historia tiene más de pornográfico que de erótico. Es el lastre que cargará siempre la película. Muestra más que insinúa y ésta es la causa de que le salieran tantos detractores.

Encuentro varias explicaciones a este tono tan distendido, una ya la he dicho, fue fruto de las ansias de libertad de expresión que Bertolucci intuía en la sociedad. El problema fue que se sobrepasó un poco. La mujer sale mal parada, llegando el filme a un tono machista. Mientras que a él no se le ve nada, ella aparece íntegramente desnuda en varias ocasiones. Él es quien domina la situación y ya no sólo por la edad y la madurez, sino que se intuye que también es por ser hombre. La insulta y arrastra por el suelo a su conveniencia.

La otra explicación la encuentro en el afán de Bertolucci en dar un estilo naturalista. Muchas personas sufren maltratos por parte de su pareja, este problema ha existido siempre. Pero pasa como con todo, que hasta que no nos lo ponen delante, no parece que seamos conscientes de que el problema existe. Bertolucci, queriendo reflejar un problema social en su película, eligió la forma más real posible: un tono naturalista, en todos los aspectos, planos, luz, movimiento de cámara… incluso en la idea que tiene John de grabar su película a la vez que suceden las cosas.

Tanto realismo resultó de mal gusto para muchos. No se podía permitir que una película tratara sobre lo miserables que podemos llegar a ser las personas. Fueron los sectores más conservadores y religiosos los que peores comentaros hicieron.

Lo más profundo de la película

elultimotangoenparis10.jpgCreo que como espectador hay que ser inteligente, y saber distinguir cuando la calidad existe. Quizás no sea de buen gusto ver ciertos temas en la pantalla, pero son problemas que existen y no debemos cerrar los ojos, y es más, debemos tenerlos bien abiertos para ir más allá y valorar la película en su conjunto.   

Fue nominada a dos Oscar en 1973: al mejor director y actor, porque se impuso a los convencionalismos y supo ser original. Puede que el tango sea “un rito donde sus movimientos son rituales y haya que observar las piernas de los que bailan”, pero el amor es otro cosa donde nada está definido. 

Supongo que aún después de todo este análisis, mucha gente seguirá sin apreciar el alto valor de este filme, el gran trabajo de su director y guionista, de sus actores, de su director de fotografía, Vittorio Storaro, y de la música de Gato Barbieri. Quizás muchos sigan pensando que Bertolucci sólo buscó crear polémica rodando porno en épocas fronterizas; en mi empeño por seguir desmembrando el arte que hay debajo de las escenas sexuales, citaré como último argumento tan sólo algunos de los temas de los que trata la película: amor, enajenación, locura, infantilismo, relaciones personales, muerte, soledad, búsqueda de la felicidad, amor por interés, religión, costumbrismo, ruptura de tabúes, violencia sexual, publicidad, medios de comunicación y mundo del cine...

 Es tal el abanico de temas que no sería de extrañar que si dejamos pasar el tiempo y hacemos un segundo visionando, encontremos nuevas perspectivas y mensajes que no habíamos captado la primera vez, y eso es el arte: la habilidad de que una obra puede decirnos algo diferente dependiendo del momento en que la visualicemos.

bertolucci64.jpg