Sed de mal: Sus parejas

  06 Noviembre 2011
Amantes. Esposas. Amigos.

seddemal08Orson Welles (1915-1985) es uno de tantos genios que no han sido comprendidos ni por el público ni por la crítica en su momento, aunque al menos tuvo el orgullo de ver cómo su obra era reivindicada aún en vida.

Tras su éxito radiofónico en 1938 con La guerra de los mundos, la RKO decide darle una oportunidad y se estrena en el celuloide con su ópera prima Ciudadano Kane (1941), una obra maestra de la historia del cine que no obtuvo grandes resultados. Tras éste y otros fiascos comerciales, como La dama de Shanghai (1947), las obras de Welles serían supervisadas muy de cerca por los productores.

En 1958 termina Sed de mal. El estudio no quedó conforme y la modificó en exceso, añadiendo escenas, quitando otras o incluyendo los títulos de crédito en el increíble plano secuencia que abre la obra. Sin embargo, pese a todo, continúa siendo una cinta grandiosa.

Los años 50

En la década de los 50, el conservadurismo de los Estados Unidos alcanza su punto álgido con la era del senador McCarthy, un hombre obsesionado con las actividades que él consideraba antiamericanas. Creó un ambiente de sospecha en el que cualquiera podía ser un presunto comunista. Convirtió la Comisión para la Investigación de Actividades Antiamericanas que presidía, en una “caza de brujas”.

Todos los sectores, incluidos el intelectual y cultural, fueron víctimas de sus temores, así como personalidades como Arthur Miller, Elia Kazan, Chaplin o el mismo Welles, quien aunque no compareció ante el comité, sí fue investigado por el FBI.

Este hecho y la incomprensión de su obra en Hollywood, fueron algunos de los motivos por los que terminó autoexiliándose en Europa. Siendo esta cinta la última que realizaría en “la fábrica de los sueños”.

Relaciones de parejas

El argumento de Sed de mal, película perteneciente al género del cine negro, trata sobre el asesinato del constructor Linnekar cometido en la ciudad  fronteriza de Los Robles, el coche bomba que conducía estalla en la parte estadounidense, dirigiendo la investigación Quinlan, un policía corrupto interpretado por el propio Welles.

También tomará partido en la investigación el policía mejicano Vargas, que se encuentra en esta parte de la frontera celebrando su luna de miel, siendo testigo presencial del atentado.

Se trata de una historia sencilla engrandecida sobre todo por las imágenes, el movimiento de la cámara, los planos y la luz expresionista, así mismo resulta interesante la banda sonora que la acompaña, compuesta por Henry Mancini, siendo su primera creación en solitario.

También destaca la interacción que hay entre las parejas que crean todo este universo. Las relaciones en la película, como en la vida, son más fáciles al principio, como la de los recién casados, el vínculo entre ellos carece de complicaciones. Pero con el paso del tiempo, de los años, ese vínculo se vuelve más complejo, tal vez por todo el bagaje que se arrastra, como ocurre con la relación entre Quinlan y Tanya, que aunque tiene poco tiempo extradiegético, unos pocos minutos, sus comentarios y miradas denotan la complejidad y lo doloroso que hay entre ellos.

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Matrimonios

Una de esas relaciones maritales entre personajes secundarios es la de Marcia Linnekar, hija del constructor asesinado, y Sánchez.

Ella representa al personaje arquetipo de la femme fatale que habitualmente aparece en las películas de este género como personaje principal, así como su relación con el personaje masculino, ambos suelen formar el hilo conductor. Ella es la destructora, es quien lleva al hombre a su ruina y autodestrucción, la causante de todos los males, pues por ella comete Sánchez el crimen que le llevará a prisión.

Marcia planea el asesinato de su propio padre, aunque no sea quien lo ejecuta, pues tiene para ello a su marido secreto Sánchez, él se convierte en su testaferro, su brazo ejecutor. El móvil del parricidio es la oposición del señor Linnekar hacia su relación.

Mike y Susan

Paradójicamente la  pareja menos interesante, tal vez por ser la más plana en el campo sentimental, y poseer sus personajes un menor trasfondo psicológico, es la del matrimonio Vargas, interpretado por Charlton Heston como Miguel y Janet Leigh como Susan.

Ella representa al personaje de la novia deseada, siendo el contrapunto de Marcia, la destructora. Es la heroína deseada por el hombre. Parece un ser débil, una representación de la típica dama en perpetuos apuros con la constante necesidad de ser rescatada por el príncipe azul, marido en este caso,  sin embargo, no resulta serlo, no cayendo en el tópico habitual.

Es la esposa de un policía a quien el mafioso Grandi y su banda tratan de extorsionar y malograr su vida personal y profesional, aprovechando su debilidad; ella misma muestra que Mike también puede perder el norte y abandonar la legalidad de sus actos cuando su vida privada se encuentra en peligro.

Ella resulta ser el personaje protector de esta relación. Mantiene en secreto en todo momento la extorsión a la que la somete Grandi, quien poco a poco la hace caer en su trampa, con tal de ocultar a su marido una situación que lo destruiría y convertiría en un hombre no muy diferente de Quinlan. Todas las desventuras y tragedias que vive son causadas por sus incesantes intentos de salvar y proteger a su marido. Un marido que, absorto por realizar lo correcto, descuida a su mujer, no siendo él quien ejecute su rescate.

Al mismo tiempo Susan encajaría en el personaje tipo de hurí sexual, una mujer dispuesta a satisfacer los deseos masculinos, con una carga sensual y sexual importante. Como sucede en la escena del motel cuando tumbada en la cama, recién salida de la ducha con un sugerente body, habla con su marido por teléfono.

Estas escenas del motel, un lugar de solitaria apariencia, el sex appeal de Susan (Leigh) y la locura de un recepcionista de mirada ida, serán aspectos que claramente marcarían, dos años más tarde, la película Psicosis de Hitchcock.

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La tragedia de la esposa fallecida

Quinlan, representado por Orson Welles, es el antagonista de Vargas. Mientras el primero es un viejo policía norteamericano, corrupto, alcoholizado y traumatizado, el segundo es un joven policía mejicano que busca el camino de  la rectitud y la legalidad.

Quinlan es un hombre atormentado y con grandes traumas psicológicos. Cree estar en poder de la verdad y la razón, y debe lograr sus propósitos a costa de todo, incluso de crear pruebas falsas con tal de atrapar a los que él siente como culpables. Este comportamiento, su desconfianza hacia la  justicia tiene  su origen en el pasado, cuando su esposa fue asesinada ahorcada con una cuerda, jamás hubo un culpable que pagara por sus actos, no había pruebas suficientes. Su prepotencia e inestabilidad se ven acentuadas en los múltiples planos contrapicados con iluminación expresionista en los que se presenta ante el espectador.

Le falló la justicia al no hallar al asesino de su mujer que expiara el crimen, esta idea persigue al viejo policía, siendo el alcohol lo único que calma sus pensamientos. La solución que encuentra para estos fallos legales es inventar pruebas para atrapar a los criminales. Con este acto purga su culpa por no atrapar al asesino de su mujer.

Aunque en el cine negro las diferencias entre el bien y el mal suelen estar muy marcadas, en este caso a Quinlan se le perdonan algunos de sus fallos, como la falsificación de pruebas, puesto que como al final queda demostrado, Sánchez sí resultó ser culpable, y también por la empatía que el policía despierta. Esta doble vertiente positiva-negativa del personaje es lo que lo humaniza.

Pese a ser Quinlan-Vargas los antagonistas, poseen ciertos rasgos comunes: resulta que ninguno de estos dos personajes benefactores —Vargas lo es en el presente y Quinlan en el pasado— logran proteger a sus parejas cuando se hallan en peligro, y por ello ambos son capaces de perder la cabeza y traspasar los límites legales, como cuando Mike se presenta en el club de los Grandi furioso, en busca de su mujer, él mismo confiesa presentarse como marido no como policía, iniciando una gran pelea.

Se evidencia así que cuando se trata de temas personales somos capaces de todo.

Amigos

seddemal17Pete es el fiel compañero y amigo de Quinlan. A él le debe la vida ya que encajó una bala que iba dirigida hacia Pete, de ahí su famosa cojera y dolor de pierna que no cesa cuando un culpable aparece en escena.

De esta relación Pete es el más débil. Su ciega confianza hacia Quinlan le impide ver las muchas falsificaciones de pruebas que cometió su compañero, traicionando su amistad y todos los valores de él aprendidos, pues además también fue su mentor.

Este personaje es el que al final nos remite al binomio vertical del desenlace, cuando principal y secundario se ven enfrentados por haber evolucionado por caminos opuestos.

Esto sucede tras revelarle Vargas la verdad sobre Quinlan, sembrando con ello la desconfianza que le conduce a descubrir que su amigo ha sido el asesino del mafioso Grandi.

El momento del enfrentamiento tiene lugar cuando Pete decide ayudar a Vargas y así desenmascarar a Quinlan. El resultado del enfrentamiento conduce a la muerte de ambos personajes: Pete, tirado en el puente moribundo por un disparo realizado por su compañero, hiere de muerte a Quinlan, que termina falleciendo en un río de agua estancada, llena de basura, simbolizando la turbiedad de sus actos.

Amantes

Un pequeño pero intenso papel lo tiene la antigua amante de Quinlan, Tanya, interpretado por Marlene Dietrich, que juega una vez más con esa imagen icónica tan personal y característica de ella: una mujer misteriosa y llena de glamour, latente en todo aquel personaje que representa. Estos antiguos amantes parecen conocerse de otra vida, no se sabe en qué momento del pasado tuvo lugar, pero sí resulta evidente que a pesar del paso del tiempo y los años que han estado sin verse, continúa habiendo algo entre ellos.

Tanya regenta un local en el que, aunque actualmente esté casi vacío, suena sin cesar una vieja pianola. Ella es una gitana pitonisa, sabe leer las cartas, aunque no representa el personaje tipo de bruja maléfica, por lo negativo que ello encarna y que Tanya no posee, sí tiene la capacidad de revelar el futuro al personaje principal. En este sentido funciona como un oráculo.

En la última visita de Quinlan al local, poco antes del trágico desenlace, le pronostica que ha agotado su futuro. Además su función de oráculo se refuerza por el hecho de ser el único personaje que realmente lo conoce.

Solamente ella siente su muerte, es la única persona que acude hacia él al oír los disparos, llegando tan sólo a verlo morir entre el fango, y es con la imagen de Marlene caminando por el puente con quien termina el film, tras una de sus fantásticas frases que definen por completo a Quinlan: “Era un mal policía. Hank era un gran hombre. ¿Qué más da lo que digas de la gente?”.

Escribe María González

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