Monstruos, S.A. (Monsters, Inc., 2001)

  17 Septiembre 2011

Porque nos preocupamos, asustamos 

monstruos-10Monstruópolis. La ciudad de los monstruos. Un nombre que más allá de realizar el primero de una larga lista de guiños cinéfilos presentes en Monstruos, S.A., nos presenta un mundo plagado de seres diferentes entre sí. Babosos, llenos de tentáculos, reptantes, con sólo un ojo, quizá con cientos o de alternativos colores cutáneos.

A priori, todavía las diferencias con los humanos son mínimas pero para los habitantes de Monstruópolis sí existen. La interacción con el mundo humano sería perfectamente evitable si no fuera porque los monstruos también necesitan fuentes de energía. No hay nada tan potente para el abastecimiento energético de Monstruópolis como el alarido de un niño humano. Monstruos, S.A. es la empresa encargada de dicho suministro. Cada niño es clasificado y conectado con cada uno de los elitistas monstruos de la empresa, con aquél que pueda extraer un grito más potente. La mayor peculiaridad de todo el universo de Monstruos, S.A. es que al igual que los niños temen de una forma tremenda la presencia de su “monstruo ideal”, esta sensación es recíproca. Un monstruo bajo ningún concepto puede entrar en contacto con el mundo humano. Un simple roce con uno de los niños podría resultar letal.

El lugar de entrada al mundo humano se realiza mediante un mágico y organizado sistema de puertas que conecta directamente a cada trabajador con la habitación de cada uno de los niños. Por lo tanto, el “ataque” se produce en el momento en el que la víctima está más desamparada, vulnerable e indefensa, la hora de dormir.

James P. Sullivan, el protagonista de la historia junto a su cíclope ayudante Mike Wazowski, es el más reconocido de los llamados “asustadores”. Esto provoca que sea objeto de aclamaciones pero también de envidias. Randall Boggs, el número dos de la empresa, está dispuesto a hacer cualquier cosa por superar en cifras a Sulley.

El conflicto se desata cuando Sulley entra en una de las puertas asignadas a Randall y se trae accidentalmente consigo a una niña, Boo. Pronto, la alarma en Monstruópolis se dispara y junto a Wazowski tendrán que atravesar mil obstáculos para que, discretamente, Boo sea devuelta al mundo del que procede sin causar mayor alboroto en la pacífica vida de Monstruópolis. Algo en lo que fracasan estrepitosamente.

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Contexto

Monstruos, S.A. se presenta como el cuarto largometraje de la sobresaliente productora de animación en 3D Pixar Animation Studios, tras las dos primeras entregas de la saga Toy Story (1995, 1999) y Bichos (1998). Dirigida por Pete Docter, Lee Unkrich y David Silverman, constituye un buen ejemplo de las señas y marcas de identidad de la casa Pixar: una película para toda la familia en la que disfrutan tanto adultos como niños, un argumento original encuadrado en un mundo ficticio cuidado y atrayente, personajes carismáticos y una brillantez técnica que provoca que la película se convierta en un espectáculo sumamente atractivo a pesar de la monstruosa galería que presenta.

En un año de esperados e importantes estrenos, Monstruos, S.A. se erigió como la tercera producción más taquillera del año, por detrás de las primeras entregas de las sagas del mago Harry Potter (Harry Potter y la piedra filosofal) y de El señor de los anillos (La comunidad del anillo).

Fue además, junto a Shrek y a Jimmy Neutron, el primer largometraje en optar al Óscar como Mejor película de animación, categoría fundada en el año 2001. Sin embargo, fue derrotada por la producción de Dreamworks, Shrek, el cuarto filme más taquillero del año y película insignia de la productora. Una derrota que tan sólo ha sufrido una película más de Pixar desde que se instauró esta categoría, Cars. Veremos qué ocurre este 2011 con la secuela, pero todo apunta a que Cars 2 es el primer bajón importante de la productora especialista en crear estela de brillantes ejercicios cinematográficos.

Aún así, Monstruos, S.A. fue aclamada tanto por la crítica como por el público, para muchos la merecida ganadora del premio de la Academia. Sin embargo, reconocimientos no le faltaron. Fueron varios los premos (incluido el Oscar) a la mejor canción original, If I didn't have you de Randy Newman, interpretada por John Goodman y Billy Crystal.

Sobre la próxima producción de Pixar, Monsters University, está establecida la fecha de estreno para el verano de 2013. Se trata de una precuela de Monstruos, S.A. en la que veremos la vida de los personajes en el entorno universitario.

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La relación paterno-filial entre Sulley y Boo

Tras la brillante presentación del mundo en el que estaremos inmersos durante el metraje de la película y después de introducir a todos los personajes llega el momento de enganchar con la trama. Sin duda alguna, lo que mantiene pegado al espectador es la relación entre el héroe protagonista Sulley y la inofensiva y dulce Boo, que consigue ser la atracción sobre la que todo gira en Monstruos, S.A.

Desde el inicial miedo de Sulley al ver que una niña se ha mezclado entre el mundo de los monstruos hasta el cariño que poco a poco va cogiendo a la pequeña tras comprobar que es cien por cien inocua, todo es un estado preparatorio para las adversidades que vienen después. Un cariño paternal muy inteligentemente posicionado teniendo en cuenta el público al que va dirigida la película. El gancho que producen estos dos personajes provoca que al espectador le de un vuelco al corazón cada vez que Boo repentinamente desaparece de la mirada de Sulley, que verdaderamente nos veamos afectados y suframos al ver que esta relación padre-hija se puede estropear cuando Boo asiste a una de las sesiones en las que su “gatito” se convierte esta vez sí, en un monstruo y deja atrás esa bondad, esa nobleza al dar uno de esos sustos por los que es tan reconocido profesionalmente.

Los constantes obstáculos que alteran el bienestar de este “padre” y esta “hija” son los que consiguen la necesaria inmersión para que la película triunfe en todos los sentidos.

Una relación por otra parte astutamente creada. Los niños se verán especialmente reflejados e identificados con el personaje de Boo y los padres con el de Sulley. Todos los niños han asistido a alguna que otra pérdida de los nervios de sus padres y todos los padres han tenido la sensación de perder el control ante sus hijos. Algo que mueve tan profundamente al target principal al que va dirigido la película y que ha sido tan excelentemente situado en un mundo totalmente ficticio es un ingrediente básico que explicaría el éxito de Monstruos, S.A.

Algo similar ocurre en otras producciones de Pixar. En Buscando a Nemo el peligro que sufre el vínculo paternal entre Nemo y Marlin es lo que otorga la fuerza a la película, así como en Los increíbles no hay nada como poner en situaciones de riesgo a los más vulnerables, a los hijos de la familia protagonista, para enganchar al espectador.

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Mike Wazowski, el sidekick por excelencia

Siempre leal a la figura principal, al héroe de la película. La ficción audiovisual y sobretodo las producciones de animación potencian una figura imprescindible que siempre ha existido en las obras cumbres literarias. La que otorga comicidad al conjunto, la que siempre es fiel a su compañero a pesar de sentir cierta posesión hacia él. Mike Wazowski es el Asno de Shrek o la Dori de Buscando a Nemo.

Es habitual además que este inseparable compañero sea el que más cariño recibe del público. Razón de ello es el hecho de ser responsable de exprimir el mayor número de risas y el encargado de potenciar las tramas emocionales de la película.

En la ficción siempre suele ser el que pasa desapercibido o el que menos reconocimiento tiene. En Monstruos, S.A. Sullie es el que no para de recibir felicitaciones por su fundamental función en la empresa, el que protagoniza los anuncios publicitarios... Mientras que Mike es aquél que es relegado a las funciones del papeleo, a buscar las puertas de las habitaciones en las que Sullie debe irrumpir. En el mismo spot publicitario en el que su compañero sale victorioso él es el eclipsado por el logo de la empresa. Pero no le importa, es igualmente feliz, porque sabe que su compañero sí lo reconoce. Vaya si lo reconoce, hasta el punto que Sullie es perfectamente consciente que sin su compañero no sería en su ámbito profesional prácticamente nada.

A pesar de esa mencionada poca gratitud dentro de la pantalla, donde sí se lleva todo el reconocimiento es fuera de la misma. No es extraño que la primera reacción del público tras oír el título Monstruos, S.A. sea imaginar la figura de Mike Wazowski, el sidekick por excelencia y la imagen de marca de esta película.

Además, Mike Wazowski trae consigo otro personaje secundario muy intenso y necesario a la película. Y no es otro que Celia Mae. La secretaria de Monstruos, S.A., una especie de Medusa cíclope como Mike y con serpientes como cabello. Ella está profundamente enamorada de él pero con la entrada en escena de Boo, nuestro verde coprotagonista debe empezar a mentir. Las escenas que ambos comparten, los ataques de celos de Celia y la empatía de las serpientes de su cabello con los sentimientos de su dueña son otros de los aspectos que el espectador de Monstruos, S.A. seguramente recordará.

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Multitud de guiños cinematográficos

Es fundamental crear unas conexiones intercinéfilas tanto por referencias a películas anteriores como por extender la estela de los personajes en películas posteriores para que una película como Monstruos S.A. pueda convertirse en emblemática.

Aspectos tan básicos como el nombre de la ciudad con una clara referencia a Metrópolis o la entrada triunfal de los personajes en slow motion haciendo un guiño a Armageddon, hacen que el espectador cinéfilo se mantenga alerta.

Inteligentes citas que relacionan a los actores de doblaje con sus anteriores trabajos como Steve Buscemi que da la voz a Randall y cuenta con frases que lo conectan directamente con su personaje en Fargo. O citas (I could be taller) que simplemente homenajean a otros filmes como Tootsie.

Al igual que vemos algunos de los juguetes más representativos de Toy story en la habitación de Boo, los personajes de Monstruos, S.A. también se introducen en algunas escenas de las películas posteriores de Pixar.

Así, vemos a Mike en los créditos finales de Buscando a Nemo haciendo submarinismo o convertido en bólido junto a Sulley en Cars.

La última curiosidad viene tras el estreno de Toy story 3 en la que vemos a una niña de aproximadamente diez u once años con unos rasgos muy parecidos a los de Boo. A pesar de la cantidad de casualidades que relacionarían a este personaje con la pequeña de Monstruos, S.A. como el lógico paso del tiempo para el personaje, el hecho de tener un gato azul de juguete (el mote que dedicaba a Sulley era el de “gatito”) o decir en un momento determinado de la película “¡Bú!”, el director Lee Unkrich ha confirmado que dicha niña no es Boo.

Monstruos, S.A. además ha sido fuente de inspiración clave de otras películas de animación, como la recreación de la ciudad de Robots o la más reciente Monstruos contra alienígenas donde los guiños cinematográficos se multiplican por diez.

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Frenetismo, originalidad y calidad

Monstruos, S.A. destaca por ser una película carente de baches narrativos. Sabe conjugar perfectamente varios géneros y mover diversas emociones que impiden que en cualquier momento el espectador se relaje. La elección de hacer a cada monstruo diferente podría haber sido un verdadero despropósito. Aún así el buen diseño de personajes posibilita que se haya creado una galería de personajes llamativos físicamente y realmente carismáticos. Aparte de los ya desarrollados destacan tanto Randall, el villano con poder de invisibilidad, como el jefe de la empresa Henry J. Waternoose, que tiene tantas aristas e intereses como ojos en su cara.

El género de acción y aventuras es prácticamente imprescindible en un filme que busca entretener a todos los públicos. La frenética secuencia del gigantesco “almacén” de las puertas es una de las mejores muestras de este género en una película de animación. Una persecución que mantiene en constante tensión y diversión. Además también viviremos escenas apocalípticas, como la primera alarma que se dispara en Monstruópolis al ver a una niña humana en un restaurante cualquiera de la ciudad o unos minutos con los protagonistas desterrados a la cordillera del Himalaya donde conocerán al verdadero Yeti, un monstruo en tierras de humanos.

Pero por muchas buenas escenas de acción y grandes diseños de ambientes y personajes, algo fundamental en cualquier cuento (y en cualquier película de Pixar) es tener una potente moraleja. Y no hay mayor fin didáctico en una película ficticia enmarcada en una empresa de sustos que demostrar que una carcajada es tremendamente más intensa, firme, enérgica, plena y satisfactoria que un chillido.

Escribe Juan Bernardo Rodríguez (Mr JotaBe)

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