Los increíbles (The Incredibles, 2004)

  08 Septiembre 2011

Dibujos animados para un espectador reflexivo 

losincreibles01Los dibujos animados, desde sus primeros intentos, fueron considerados un tipo de género audiovisual (tanto en cine como en televisión) creado para un público infante. Algunos realizadores lo utilizaron con un fin educativo, pero la gran mayoría sólo pretendía capturar la atención de aquellos prematuros e inocentes espectadores a través del entretenimiento.

Y es que a nivel comercial, las películas para niños —animadas o no— representan un negocio efectivo para las grandes productoras. ¿Por qué? Primeramente, porque si bien este tipo de películas están dirigidas a un público infante, éstos, a su vez, requieren el acompañamiento de algún adulto a las salas de cine; lo cual conlleva una duplicación en sus ganancias en taquilla. Por otro lado, estas películas son de fácil explotación a través de lo que se conoce como sinergia, que no es más que la combinación de dos elementos que pueden crear un valor superior al de la mera suma de los resultados de ambos por separado.

En otras palabras, Disney —quien fue uno de los pioneros en la utilización de este concepto— al estrenar una película de animación, no sólo lanza el filme en cuestión, sino que se sirve de los mercados auxiliares para el lanzamiento de toda una franquicia: juguetes, videojuegos, discos musicales, historietas, productos alimenticios, entre otras cosas. Si la película capta la atención de sus mini espectadores, eso garantiza la venta de todos los demás productos lanzados simultáneamente al mercado, lo cual resulta en una franquicia con recaudaciones millonarias.

Las clásicas películas de Disney, tales como Blancanieves y los siete enanitos (Snow White and the seven dwarfts, 1937, Cottrell, W., Hand, D., Jackson, W., Morey, L., Pearce, P. y Sharpsteen, B.), La cenicienta (Cinderella, 1950, Geronimi, C., Jackson, W. y Luske, H.), La bella durmiente (Sleeping beauty, 1959, Geronimi, C.) entre muchas otras, tenían como fin principal la creación de un mundo fantasioso y mágico para los niños. Se trataba de películas llenas de magia, belleza y finales felices.

Estas historias contaban con un formato y una estructura narrativa que se repetía de una a otra como una fórmula del éxito segura: una joven hermosa en apuros que requiere de la ayuda de un príncipe azul, de quien en poco tiempo se enamora y viven felices para siempre. De ahí que muchas mujeres defiendan su soltería con la frase “estoy esperando a mi príncipe azul” (que nunca llegará).

Las películas de este género solían caracterizarse por los grandes reinos, las hermosas doncellas, los valientes príncipes, las hadas madrinas, las malvadas brujas y madrastras, el protagonismo de los animales y la exaltación de la naturaleza.

Pero no se puede pasar por alto que, aunque estas películas estaban destinadas a los niños, sus historias estaban plagadas de modelos arquetípicos y de estereotipos que modificaban el pensamiento de sus poco concientes espectadores, implantándoles ciertas ideologías disfrazadas de fantasía y entretenimiento.

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Variaciones del género

Sin embargo, el cine —desde el más artístico hasta el más comercial— responde a los cambios, necesidades y exigencias socioculturales; con lo cual, las temáticas de los dibujos animados fueron variando, en algunos casos, de manera inclusive metanarrativa, como es el caso de las películas de Shrek, en las cuales, a través de la parodia, se critican los clásicos de la animación. De ahí que muchas películas del género relegaron la fantasía a un segundo plano para contar historias con temáticas más comparables a la realidad. Por consiguiente, su público también fue variando, cautivando la atención de un target más adulto, conciente y con capacidad de reflexión.

Para la niñez, la fantasía y las historias de amor resultaron ser sobrevaloradas en una sociedad que proyecta totalmente lo contrario: divorcios, abandonos de hogar, orfandad, guerra y muerte; por lo que van en búsqueda de modelos heroicos que los llenan de seguridad y esperanza ante la presente decadencia mundial. De ahí surgen dibujos animados tales como Los Superamigos (Super Friends, 1973-1977, Fox, G.), He-Man (He-Man and the master of the universe, 1983-1985.), G. I. Joe (1985-1986), Los hombres X (X-Men,1992-1997, Lee, S.), por mencionar algunos.

Posteriormente, la sensación de control que producen los videojuegos en sus fanáticos y la diversidad del Internet terminan por alejar cada vez más a los espectadores de su gusto por los dibujos animados, suprimiendo la poca inocencia que les queda, para adentrarlos en mundos virtuales llenos de violencia y morbo.

Es así como, finalmente, las grandes productoras optan por dibujos animados con personajes y situaciones grotescas y de mal gusto. De ahí nacen algunos absurdos como Bob Esponja (Sponge Bob squarepants, 1999, Hillenburg, S.) y La vaca y el pollito (Cow and chicken, 1995-2004, Feiss, D.).

Pero con la astuta creación de Los Simpson (The Simpsons, 1989, Groening, M.) de parte de la 20th Century Fox Television y Gracie Films, los dibujos animados comienzan a proyectarse de otra manera.

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Otra técnica, otras historias

Con Pixar en el cine, así como cambió la técnica en la animación, cambiaron algunas de sus características narrativas y códigos estilísticos. Ya no se trata de historias en un reino muy lejano, con princesas y brujas malvadas en bosques encantados. Sus historias se caracterizan, por lo general, por utilizar espacios urbanos que nos muestran ciudades actuales o del futuro. Aunque los animales siguen siendo personajes importantes en estas historias, Pixar le da más protagonismo a personajes humanos, comunes, con los que el espectador se podría fácilmente identificar.

La película Los increíbles (The Incredibles, 2004, Bird, B.) es innegablemente divertida, cómica, entretenida y cinematográficamente muy bien realizada. No en vano fue acreedora de dos premios de la Academia, entre ellos, el de mejor película animada. Su desempeño en taquilla superó las expectativas, atrayendo al público infantil a las salas de cine.

Sin embargo, a pesar de su éxito entre los niños, al analizar la película se puede apreciar que más allá de sus encantos visuales, jocosos diálogos y simpáticos personajes; la historia presenta ligeros cambios en el género y elementos subtextuales que sólo pueden ser apreciados por un espectador con capacidad de reflexión.

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Humanización de los superhéroes

Si nos remitimos a los tan conocidos superhéroes por todos, podremos concluir que su personalidad estaba construida para ser superiores, en todos los sentidos, frente al resto de la humanidad. Sus momentos de vulnerabilidad eran identificados a través de sus enfrentamientos con sus archienemigos, pero muy pocas veces los vimos en situaciones cotidianas que los acercaran más a nuestra realidad.

Por un lado, tenemos a Batman y Iron Man. Aunque son de naturaleza humana, son reconocidos como superhéroes por su nivel de inteligencia combinada con sus riquezas materiales, las cuales le permiten adquirir todo tipo de equipos sofisticados para combatir el mal. Ambos —cuando no están debajo del disfraz— representan personalidades ilustres en sus respectivas ciudades: Tony Starks en Nueva York y Bruce Wayne en Ciudad Gótica que, igualmente, nos transporta a la ciudad de Nueva York. Acostumbrados a los gustos más refinados, ambos personajes se presentan como imágenes utópicas, poco creíbles en la sociedad actual.

Por otro lado, podemos hablar de Superman y Spiderman. El primero de ellos procede de otro planeta (Krypton), y su contacto con el sol de nuestra galaxia le otorga poderes sobre humanos: increíble fuerza, una super audición, visión de rayos X, súper velocidad, entre otras cosas. Spiderman, por su parte, adquiere sus poderes a través de la picadura de una araña radioactiva que le otorga una gran fuerza, agilidad, sentido arácnido y la producción de telarañas con resistencia de acero. Ambos, bajo su identidad secreta, son personajes intencionalmente tontos para despistar a sus enemigos. Tanto Clark Kent como Peter Parker son periodistas de bajo perfil, cuya debilidad, al igual que la de Batman y Iron Man, son las mujeres.

Al tomar en cuenta esta breve biografía de estos cuatro superhéroes, podremos concluir que sus creadores se interesaron más por resaltar sus cualidades heroicas que su diario vivir; cosa que no sucede con la familia de Los increíbles.

losincreibles02En esta historia, los poderes de cada personaje definen no sólo sus cualidades heroicas, sino también su situación social y psicológica. Se resalta la unión familiar como principal virtud y se humanizan de acuerdo a su forzada adaptación y contacto con el resto de los mortales.

La película inicia con una entrevista televisiva de los superhéroes —tal vez como muestra de la banalización en que se convierte todo a través de los medios de comunicación—, donde el Sr. Increíble bromea acerca de él mismo diciendo “puedo atravesar paredes pero no puedo… ponerme esto”, refiriéndose al micrófono corbatero que intentaba colocarse para dar inicio a la entrevista.

Con esta introducción, el espectador se imagina que no va a ver al más perfecto de los superhéroes; sino que está frente a un personaje que presenta las mismas complicaciones que cualquier otra persona en una situación similar.

A medida que nos van presentando a los protagonistas de la historia, nos podremos percatar que su calidad de superhéroes no los exonera de sus responsabilidades civiles, morales, familiares y sociales en general. Un ejemplo de esto es la demanda penal que un hombre la hace al Sr. Increíble por salvarlo cuando aquél intentaba suicidarse. La demanda estipulaba que el Sr. Increíble salvó a alguien que no quería ser salvado, produciéndole lesiones físicas graves, como resultado de su acto de heroísmo. La demanda impuesta por este personaje dio inicio a una serie de reclamos en contra de los superhéroes de todo el mundo por los daños colaterales ocasionados durante sus actos de heroísmo.

¿Cuántas veces no vimos a Batman destruir la mitad de la ciudad para capturar al Guasón/Joker? Explosiones de edificios, colisiones de autos, daños a la propiedad privada y pública representan los puntos de máxima acción en las películas de superhéroes; pero nunca vimos que a Batman le llegara una citación de la Corte Suprema por esos daños. De ahí la diferencia entre Los increíbles y las demás historias de superhéroes.

La presión social produce en ellos el mismo efecto que en cualquier otro individuo: los obliga a adaptarse o de lo contrario, los excluye. A raíz de las demandas, los superhéroes de esta historia son forzados a abandonar sus “super” vidas, para adoptar una más común a la del resto de la sociedad. El narrador del noticiero los define como “…ciudadanos comunes, héroes comunes que, silenciosa y anónimamente, continúan haciendo de este mundo un lugar mejor”.

Posteriormente, mediante un salto en el tiempo diegético de la historia, vemos que el Sr. Increíble —ahora conocido con su nombre común, Bob Parr— ha ganado unos cuantos kilos de más, se dedica al trabajo y a la familia en lo que parece ser una rutina diaria. Su esposa —la antes heroína Elastigirl, cuya identidad común es Helen Parr— se dedica a ser ama de casa y a cuidar de sus tres hijos: Dash, Violet y el pequeño Jack Jack.

La familia Parr representa una familia ordinaria, con las mismas preocupaciones que cualquier otra, pero con los superpoderes de cada uno como un valor añadido que los hace proyectarse también como una familia moderna.

Tal como sucedería con una familia en la actualidad, los Parr ocultan aquellos elementos que los hacen un blanco perfecto de críticas por parte de la sociedad. Sus problemas podrían traducirse a la realidad como un padre con sueños profesionales frustrados, una adolescente con problemas de adaptación, un niño con trastornos por déficit de atención con hiperactividad y la típica madre que lucha para que su familia no se desmorone.

Si lo interpretamos de esta manera, los Parr no serían tan distintos de los Hoover en Little Miss Sunshine (2006, Dayton, J. & Faris, V.) o los Tenenbaums en Los excéntricos Tenenbaums (The royal Tenenbaums, 2001, Anderson, W.); de hecho, podrían ser, fácilmente, los vecinos de al lado.

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La diferencia frente a todos los demás

Una de las frases más relevantes de la historia es, tal vez, la que le dice Helen Parr a su hijo Dash en el auto, luego que se percata que éste utiliza sus poderes para hacer travesuras en el colegio. En dicha escena, Dash le ruega a su madre que le permita hacer deportes para poder canalizar sus súper poderes en algo productivo, pero su madre, al ver que su hijo es un tanto competitivo y presumido, se lo prohíbe. Dash insiste y ella le responde que “el mundo sólo quiere que encajemos y, para encajar, sólo tenemos que ser como todos los demás”.

Esta afirmación es una de las verdades más decepcionantes de nuestra sociedad y constituye una de las mayores críticas sociales que se hacen a través de Los increíbles.

El mundo en el que vivimos se encarga de marginar a todo el que no se adapte al sistema y sus normas de conducta. Las instituciones familiares, escolares, laborales, gubernamentales y religiosas hacen la función de condicionantes del pensamiento y comportamiento de los miembros de la sociedad, enumerándoles lo que es correcto y lo que no. De ahí que Bob Parr, en una discusión con su esposa, le dice que los colegios “continúan creando nuevos métodos para celebrar la mediocridad”. Las instituciones en que se apoya la sociedad premian lo políticamente correcto y sancionan todo aquello que se salga de sus parámetros, por el simple hecho de ser diferentes. De esta manera mantienen a todos los ciudadanos bajo un mismo régimen invisible que todos, inconcientemente, llamamos vida en sociedad.

De esta forma es que surgen los modelos arquetípicos y los estereotipos que, posteriormente, utilizan los individuos para juzgar, criticar y discriminar a  los supuestos inadaptados. Modelos que, como todos sabemos, son proliferados a través de los medios de comunicación; los cuales nos bombardean con contenidos repetitivos por los que terminamos acostumbrándonos.

Cuando muestran a Bob Parr, 15 años después de haber renunciado a su disfraz de Sr. Increíble, lo muestran en un empleo encargado de monitorear pólizas de seguro. Mediante un plano general del sitio donde trabaja se ven cientos de pequeños cubículos con archivos y papeles. Se escucha la voz de una mujer en un parlante que les indica a los empleados cuándo acaba su hora de descanso. Todo muy mecanizado. El protagonista se muestra deprimido y evidentemente aburrido de su rutina diaria: todos los días hace exactamente lo mismo que el resto de sus colegas. Para nuestro personaje, este estilo de vida representa un tormento; pero el resto de la sociedad, lo ve como un trabajo digno y normal.

Max Horkheimer y Theodor Adorno afirman que el ser humano consume los mismos materiales audiovisuales una y otra vez, porque lo que ellos reconocen como diversión no es más que la prolongación del trabajo. Los procedimientos repetitivos y rutinarios de trabajo y el maltrato psicológico al que se somete diariamente el individuo hacen que ya no pueda “experimentar otra cosa que las copias o reproducciones del mismo proceso de trabajo” a través de la televisión, el cine o cualquier otro medio de dispersión. Ambos autores añaden que “del proceso de trabajo en la fábrica y en la oficina sólo es posible escapar adaptándose a él en el ocio”.

El director Brad Bird representa perfectamente ese sistema mecanizado de trabajo a través de Gilber Huph, el jefe de Bob Parr. El Sr. Huph es un diminuto hombre, cascarrabias, que no le importa ayudar a sus clientes, sino buscar la manera de engañarlos para que no puedan cobrar sus seguros y ahorrarle más dinero a la compañía. A pesar de su gran tamaño y super fuerza, Bob, irónicamente, se deja maltratar verbalmente por su jefe, con tal de no revelar su verdadera naturaleza y de poder adaptarse al sistema, por el bien de su familia.

De la misma manera, Dash se ve privado de utilizar sus agilidades motoras en el deporte, a pesar de que su padre le ha dicho que no debe avergonzarse de sus poderes; que eso lo hace especial.

Violet tiene el poder de invisibilidad y de crear campos de fuerza, lo cual utiliza para alienarse de su ya afectada vida social.

Helen Parr, por su parte, quien tiene el poder de la flexibilidad y elasticidad, es la única de la familia que no da su brazo a torcer con respecto a contrariar las normas sociales a la que están sujetos.

En otras palabras, nuestros superhéroes no sólo se privan físicamente de sus capacidades, sino que también, esa privación se proyecta en la psicología de cada cual, definiendo sus características sociales.

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Todos buscan un héroe

Los miembros de la sociedad dentro de la ficción de Los increíbles pueden ser reconocibles en la realidad de las sociedades actuales. Ante la corrupción, las guerras y la inseguridad, en general, la población mundial se siente decepcionada de quienes se suponen deben protegerlos. En la ficción nos encontramos con una ciudad que prefiere hacerse cargo de sus problemas antes que sus supuestos héroes los empeoren.

Se puede, inclusive, realizar una analogía entre los superhéroes indeseables de la historia y la presencia de Estados Unidos en los asuntos internos de otros países. Históricamente, la intervención de dicho país en asuntos internacionales ha dado como resultado situaciones de grandes conflictos entre naciones. Con la excusa de resolver un problema en determinado lugar del planeta, surgen diez más.

Tal vez, Estados Unidos se asemeja más al personaje del villano Syndrome, quien inventa una máquina de guerra para que destruya la ciudad y luego él pueda salvarla y aparentar ser el héroe que todos esperaban. Sin embargo, tal como ha sucedido numerosas veces con Estados Unidos, Syndrome pierde el control de su plan, ocasionando un mal superior. Osama Bin Laden y el dictador panameño Manuel A. Noriega, por ejemplo, fueron agentes entrenados por los Estados Unidos, que posteriormente se convirtieron en sus enemigos número uno, respectivamente, trayendo como consecuencia la muerte de miles de inocentes.

En definitiva, la familia Increíble nos enseña que aún sin poderes, aún cuando seamos parte del defectuoso sistema social en que vivimos, se puede llegar a hacer la diferencia.

Esa diferencia se lleva a cabo desde lo que hacemos diariamente, desde lo que somos. Abogados, doctores, cineastas, amas de casa, todos tienen el potencial de realizar cambios. Así como Bob Parr le daba consejos a una anciana para que la aseguradora le diera la cobertura que ella pedía, sin necesidad de usar su súper fuerza, así mismo todos podemos luchar contra el sistema.

A veces buscamos la súper fuerza, las capas voladoras, los rayos x y lo autos sofisticados, sin darnos cuenta que nuestros héroes pueden estar frente a nosotros. Como decía el narrador del noticiero al principio de la historia: “…ciudadanos comunes, héroes comunes que, silenciosa y anónimamente, continúan haciendo de este mundo un lugar mejor”.

Escribe Enrique Kirchman


Bibliografía

—Del Teso, P. (2008). Marketing audiovisual: el mercado del entretenimiento audiovisual. Buenos Aires, ed. Educa.

—Adorno, T. & Horkheimer, M. (1994). Dialéctica de la ilustración: fragmentos filosóficos. Madrid, Ed. Trotta.

—McKee, R. (2008). El Guión. Ed. Alba.

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