Los argumentos cinematográficos

  25 Diciembre 2010

A propósito de  O brother!

O brother!, de Joel y Ethan CoenLa cinematografía de los hermanos Joel y Ethan Coen en cada una de sus manifestaciones, ocho películas hasta el momento, garantiza siempre buen cine y dosis de originalidad, ya que representa una constante búsqueda de nuevas formas en la narración,  e incrustadas en ellas, personajes alejados de los valores convencionales, pero que irremediablemente terminan encontrando la complicidad de los espectadores. 

Sin lugar a dudas, los hermanos Coen son por encima de otras consideraciones unos grandes contadores de historias. Su última película O Brother!, estrenada en España en octubre del año 2000, una vez más supone una agradable sorpresa para los seguidores de su filmografía.

Los críticos se han apresurado a subrayar el origen argumental de esta última historia identificando a La Odisea homérica como fuente de inspiración. Como ha ocurrido en otras ocasiones en la filmografía de estos cineastas, el film parece tomar determinados componentes argumentales ya conocidos, pero a partir de ellos la historia resultante supone una propuesta original y llamativa para el espectador.  

Ya hace tiempo que teóricos e incluso cineastas como el propio Buñuel, han venido señalando que los argumentos cinematográficos en realidad son limitados en número, de tal manera que  las películas recrean o reproducen una vez y otra las mismas historias.

En un texto muy sugerente titulado La semilla inmortal,  los profesores J. Balló y J. Pérez han identificado 21 temas universales que las películas cuentan una y otra vez de mil maneras diferentes. Y uno de ellos es precisamente el retorno al hogar: la vuelta del héroe. Concepto que hemos visto muchas veces reflejado en las pantallas. Puede ser el propio Ulises en la piel de Kirk Douglas en una clásica versión del texto épico de Homero dirigida en 1954 por Mario Camerini. Y también  puede ser un soldado encarnado por John Wayne que regresa a casa en Centauros del desierto (The Searchers, John Ford, 1956); o este Ulises de los hermanos Coen encarnado por un acertado George Clooney que también realiza un largo viaje cuyo destino final es su hogar familiar. 

Lo que sí toman de forma explícita estos creadores norteamericanos y recrean con un estilo muy peculiar, son determinados componentes de la dramaturgia clásica griega, recogida por Aristóteles en su Poética, como el uso de canciones para anunciar próximas peripecias o la presencia perfectamente definida del héroe, el antagonista, el tonto e incluso del narrador (precisamente un ciego).  

Lo que sí toman de forma explícita estos creadores norteamericanos y recrean con un estilo muy peculiar, son determinados componentes de la dramaturgia clásica griega, recogida por Aristóteles en su Poética

Los hermanos Coen, habitualmente Ethan como productor y Joel como director, siempre han situado sus historias en marcos inequívocamente americanos. Así ha venido ocurriendo desde su primera película, Sangre fácil, una interesante mirada al género del thriller, que ha sido precisamente reestrenada en estas fechas en las pantallas españolas; y posteriormente con trabajos como Arizona Baby, Muerte entre las flores, Barton Fink, El gran Lebowsky, Fargo o esta última en la que la acción transcurre en el estado de Mississippi, durante la gran depresión económica de los años treinta. Y en esa ambientación juega un papel relevante la música country. De ahí que también se haya señalado por parte de los críticos el carácter musical del film.

Situada por tanto en  un contexto muy concreto como es un estado sureño  en la época de la depresión norteamericana, situación por tanto no fácil, la historia de los hermanos Coen toma la apariencia de un cuento clásico, en el que los protagonistas —tres presidiarios no muy espabilados—, parecen predeterminados por un destino que les conduce irremediablemente, primero a pasar una serie de peripecias, entre las que se incluye: una fortuna esquiva —son famosos sin saberlo—; la escena de las ninfas; la conversión en sapo de uno de ellos; o el encuentro con un cíclope que luego resulta ser miembro del Ku-Klux-Klan. Una especie de recorrido con diferentes pruebas a superar. 

La importancia de los números musicales que están integrados en la historia y la peculiar coloración de la película, así como la poco realista actitud de los personajes principales, interpretados de manera poco contenida, al modo de los primitivos films, son elementos que contribuyen a dotar de una narrativa peculiar a este trabajo.

Otra característica en la obra de los hermanos Coen viene dada por la presencia continuada de algunos actores muy característicos. Así, encontramos en este peculiar Ulises a artistas presentes en anteriores films de estos hermanos, tal es el caso de John Turturro y  John Goodman.

Otra característica en la obra de los hermanos Coen viene dada por la presencia continuada de algunos actores muy característicos

La revisión de géneros que estos creadores suelen presentar film tras film, supone un interesante ejercicio de estilo que suele trascender los aspectos estrictamente formales. La cultura cinematográfica que subyace a sus propuestas enriquece en gran medida las lecturas e interpretaciones de sus obras.

Los hermanos Coen han reconocido expresamente la influencia del film de Preston Sturges Los viajes de Sullivan (1941) a la hora de escribir su último guión. En la citada gran película, Joel McCrea interpreta a un director de cine que, también en la época de la depresión, abandona el rodaje de una comedia y se zambulle en los bajos fondos de la ciudad para adquirir experiencias y poder rodar una historia realista que quiere titular O Brother Where Art Thou? que es el título original de este film de los hermanos Coen.  

Más allá de utilizar hallazgos formales de un gran director de cine como es Preston Sturges, se trata de captar en este caso el inteligente sarcasmo de las situaciones. Y hacer, en definitiva, que las historias trasciendan los componentes argumentales, y lleguen a ser universales, es decir, comprensibles por todos. Este es el mayor interés de las películas de los hermanos Coen y a la vez su gran aportación.

(Artículo publicado con motivo del estreno del film en octubre de 2000.)

Escribe Juan de Pablos Pons

 Los hermanos Coen han reconocido expresamente la influencia del film de Preston Sturges Los viajes de Sullivan (1941) a la hora de escribir su guión