El gran Lebowski (1998)

  19 Noviembre 2010

…Y todo por una alfombra

El gran Lebowski, de los hermanos CoenEl Nota, el tipo más vago del condado de Los Ángeles”. Así es como nos presenta un atípico narrador a este peculiar personaje con el que todos nos hemos sentido un poco identificados (algunos más que otros). Y no es de extrañar que los hermanos Coen hayan creado a este antihéroe teniendo en cuenta su originalidad a la hora de elaborar con anterioridad, y más actualmente, personajes (¿entrañables?) que no dejan de ser cercanos al espectador, como en Fargo o Quemar después de leer.

Es clara la influencia en estos cineastas al crear a este protagonista, y en general el film, ya que encontramos referencias de novelas y películas creadas por Raymond Chandler. Nos referimos a la típica historia de detectives privados contratados por algún multimillonario para resolver algún que otro caso relacionado con mujeres fatales. Obviamente, el Nota no presenta las características que presentaba Philip Marlowe, pero es difícil no acordarse de él.

La primera aparición del protagonista, interpretado por el espléndido Jeff Bridges, es en un supermercado para comprar leche con la que prepara la bebida que no deja de beber a lo largo de toda la película, un Ruso blanco. Su aspecto andrajoso de bermudas, gafas de sol, pelo largo y barba dejada tiene mucho que ver con la moda surfera y hippie de los años 60, contrastando bastante con su amigo y compañero de bolos Walter, excombatiente en la guerra de Vietnam.

Y es en la bolera donde se desarrolla gran parte de la trama y donde esta contraria pareja ha mantenido delirantes conversaciones, mientras Donny, el tercer miembro del grupo, aparentemente insignificante, se ocupa de hacer los plenos. Esta extraña relación de amistad no nos deja indiferentes. A pesar de sus diferencias, el vínculo se mantiene unido gracias a la liga de bolos. De hecho, cada vez que algo sale mal la propuesta que siempre está presente es la de ir a la bolera.

La estrambótica personalidad de Walter, caracterizada por su pasado en Vietnam y su exmujer hacen que se imponga fácilmente sobre Donny, que aguanta todo lo que le echen

La estrambótica personalidad de Walter, caracterizada por su pasado en Vietnam y su exmujer hacen que se imponga fácilmente sobre Donny, que aguanta todo lo que le echen. El pobre nunca se acaba de enterar de todas las conversaciones, siempre está en segundo plano dejando el máximo protagonismo a la relación que mantienen Walter y el Nota.

Es más, cada vez que Donny intenta intervenir escuchamos la famosa frase de: “¡Calla de una puta vez, Donny!”, evidentemente dicha por Walter, John Goodman, en unas de sus interpretaciones más alocadas. Aunque veamos que el excombatiente se imponga sobre su frágil compañero, en realidad se debe a una necesidad, ya que su exmujer es la que siempre estaba y está por encima de él, como vemos en numerosas escenas como al hacerse cargo de su perro “de concurso” y los sabbath judíos, que Walter sigue respetando.

La elección de los hermanos Coen por los personajes no ha sido al azar, ya que después de escribir el guión de esta película ya tenían en mente a los actores Jeff Bridges y John Goodman, y no fue hasta que el protagonista del Nota estuvo libre cuando empezaron a rodar. Y ¿cómo no iban a estar implicados Buscemi y Turturro? Ambos aparecen como personajes secundarios, aunque también importantes, en películas como Miller's crossing. Éste último, John Turturro, que interpreta en El gran Lebowski a Jesús Quintana, hace unas cortas apariciones pero no por eso menos divertidas. Este personaje hispano (con unos gustos “algo infantiles”...) también juega en la liga de bolos contra el Nota y compañía. Y pasará a los anales de la historia del cine por su coreografía a cámara lenta con la canción Hotel California de la banda odiada por el Nota, Eagles.

La personalidad dejada del Nota junto con las estrambóticas ideas de Walter intentando resolverlo todo a su modo, hacen que la película se desarrolle de manera caótica

La personalidad dejada del Nota junto con las estrambóticas ideas de Walter intentando resolverlo todo a su modo, hacen que la película se desarrolle de manera caótica.

Todo comienza cuando los matones de la productora pornográfica confunden al inconfundible Nota con el gran Lebowski, y se orinan en su preciada alfombra. En realidad, los hermanos Coen han creado este argumento pensando en las películas de cine negro de los años 40, con narrador incluido, ya que, como hemos dicho antes, se recogen las características de los personajes del detective (en forma de antihéroe), el multimillonario y la mujer fatal.

Es en este punto cuando la vida del Nota da un giro. Después de la fantástica idea de Walter de ir a casa del multimillonario para recuperar una alfombra, el Nota se ve implicado en el secuestro de la mujer florero y actriz porno del gran Lebowski: Bunny. Pero resulta que al final nada es lo que parece y el caso queda en un gran fraude por parte de todos. Mientras tanto, el Nota sigue empeñado en recuperar su alfombra, que tan pronto la tiene él como se la vuelven a quitar. Nuestro protagonista, que siempre está con un vaso de Ruso blanco en la mano y un porro en la otra, no para de recibir constantes golpes que lo hacen viajar a su mundo onírico, como el sueño que protagoniza con Bunny en una película porno.

Ya avanzada la trama, aparece en escena la hija del multimillonario Lebowski, Maude. Una artista feminista “altamente vaginal” como dicen los críticos. Este personaje entra dentro de los estereotipos que crean los hermanos Coen para hacer la crítica tan pronunciada de diferentes sectores de la sociedad americana. Maude, con su visión vanguardista del arte y de la posición femenina como género (su gran interés hacia el Nota es simplemente egoísmo, ya que lo que pretende es tener un hijo sin la figura del padre), protagoniza la mofa junto con su amigo el videoartista de la vida acomodada y snob de los artistas modernos, como observamos en la escena donde no paran de reír con esas estúpidas carcajadas que al Nota le ponen tan nervioso.

En El gran Lebowski encontramos finalmente al pacifista hippie anclado en los años 60, al agresivo excombatiente vietnamita perturbado por su experiencia, al ignorante que necesita bien poco para ser feliz

Esta crítica hacia el mundo del arte del siglo XX tan evidente no se le ocurriría hacerla a otros directores de renombre como por ejemplo, Woody Allen. En sus películas siempre vemos una visión positiva de este estilo de vida.

El juicio de los hermanos Coen no acaba aquí, ya que toda la película en sí es un gran reproche hacia la sociedad americana con los personajes tipo que también aparecen en otras películas como Fargo o No es país para viejos que representan la vida que se sigue en este país.

En El gran Lebowski encontramos finalmente al pacifista hippie anclado en los años 60, al agresivo excombatiente vietnamita perturbado por su experiencia, al ignorante que necesita bien poco para ser feliz; una típica adolescente que se escapa de su casa para buscar fama y dinero; así como a un aparente multimillonario que se tira migas de pan encima, cual escudero del Lazarillo de Tormes, concluyendo con modernos artistas y nihilistas pasotas. La crítica está servida.

Es por todo esto que esta película nos gustae tanto ya que no es sólo una simple comedia. Las referencias y críticas que leemos entre líneas hacen que este film tenga más peso que las actuales películas de este género, que basan sus argumentos en la mofa obscena y el chiste fácil. Los Hermanos Coen nos han dado la esperanza de seguir disfrutando cada vez que entramos en la sala de un cine esperando ver nuevas e interesantes tramas con unos personajes peculiares.

Nos lo tomaremos con calma...”, como el Nota.

Escriben Ana Císcar y Paula González

El juicio de los hermanos Coen no acaba aquí, ya que toda la película en sí es un gran reproche hacia la sociedad americana con los personajes tipo que también aparecen en otras películas