Amor a quemarropa (1993)

  21 Noviembre 2009

En busca del amor y de la felicidad
Escribe Adolfo  Bellido López

Amor a quemarropa (1993)Tony Scott es el hermano pequeño de Ridley Scott. Ambos llegaron al cine después de haber rodado muchos spots y videoclips. Esa es la clara tarjeta de visita de ambos directores, aunque Ripley haya sabido disimular mejor su procedencia. Quizás porque es más hábil a la hora hacer y de copiar películas sin que apenas se note. O a lo mejor, sabe mezclar mejor los géneros o tomar ideas de aquí y de allá con disimulo y desparpajo. Para no torpedear ese filme que para muchos es el ídolo intocable de cierto cine futurista como es Balde Runner, o sea algo así como Bergman introducido en la SF, citaré su exitosa Gladiador como remake-pastiche que es (con momentos copiados tal cual) de La caída del imperio romano de Anthony Mann.

A Tony Scott le ha perseguido, y con bastante razón, la leyenda de ser un director mediocre, un realizador de títulos a mayor gloria de algunos estamentos militares o policiales, envueltos en una estética publicitaria (recuérdese, sin ir más lejos, Enemigo público) o como mínimo, televisiva. Al juzgar negativo el cine de Tony Scott se olvida que algunos títulos de su hermano no están tan lejos de esas propuestas. Si no se airean tales defectos del hermano mayor se debe a que la Historia (y la del cine no va a ser menos), escrita muchas veces con renglones torcidos, la han cantado los triunfadores. En este caso, Ridley gana por KO a Tony. 

Lo mejor que les puede pasar a los dos hermanos cuando dirigen, ¡y a quién no!, es poder contar con brillantes guiones. Una forma de enmascarar sus deficiencias, sobre todo Tony Scott, al tratar de equilibrar la gran diferencia existente entre el texto que toma como base y las imágenes con las que lo ilustra.

'Amor a quemarropa' posee un buen guión escrito por Quentin Tarantino

Del guión a la dirección

Amor a quemarropa posee un buen guión escrito por Quentin Tarantino. Una muestra sin ninguna duda de la personalidad del realizador de Malditos bastardos. Un texto potente que compone uno de los mejores filmes de Tony Scott, afín a ciertas historias más o menos policíacas, y abundantes en su obra, donde la venganza (uno de los leitmotivs tarantinianos) será el elemento dinamizador de cuanto ocurra. La venganza y, quizá, el amor, porque muchas veces ambos conceptos son difíciles de separar.

El filme, a lo largo de todo su metraje, mantiene un pugilato entre un (buen) guión y una dirección que parece dispuesta a olvidar las buenas vibraciones del texto narrado. Lo bueno que encontramos en el filme es Tarantino puro, lo malo es el cine en general alucinado (que no alucinante) de Tony Scott.

No es disculpa para realizarlo caóticamente, argüir que la historia camina por vericuetos marcados por la droga y, por tanto, surcado por personajes inmersos en la drogadicción, como el interpretado por Brad Pitt, quien aparece en un pequeño papel dejando ver sus cualidades de buen actor cómico, que restallarán en obras posteriores, sobre todo en Quemar después de leer de los hermanos Coen, y en cierta manera en Malditos bastardos de Tarantino.

¿De qué va este embrollo de amores difíciles rubricado en su final por la presencia de un descomunal sol, una playa y una familia de película? Pues va de eso de eso que siempre aparece en la obra de Tarantino. Es decir de cine, de películas, de cruce de diversos géneros fílmicos.

La película es ante todo un homenaje al cine, un guiño cinéfilo continuo

La pareja protagonista

Estamos ante una aparente y muy especial road movie protagonizada por una pareja que desde Detroit, la ciudad industrial que aparece en decenas de películas americanas, marcha a Los Ángeles, la meca del cine, también presente en la acción de diversos tipos de filmes, para desembocar en Cancún, un lugar "que tiene nombre de cine", como dice Alabama (Patricia Arquette).

Un final exaltado por la cámara lenta videoclipera del director como forma de mostrar la unidad y felicidad familiar a la que llegan dos seres perdidos (con hijo incluido): un empleado de un vídeo club (Clarence, interpretado por Christian Slater), ¿suena a algo tal referencia?, donde se venden comics, y una mujercita de vida alegre ("o sea eres una puta". "No, soy una chica alegre y además monógama"), la ya citada Alabama. Exquisita forma la de definir a la pareja protagonista, por parte de Tarantino: dos seres desquiciados o ingenuamente despistados, unidos por y en el cine.

Él, un duro, imitador de los duros que el cine nos ha dado, cuyo ídolo, en sus ansias imitativas será Elvis Presley, con el que habla y al que pide consejo sobre cómo debe actuar: "ese sí que era un gran tipo. Sería el único hombre con el que me hubiera acostado. Quisiera ser como él en El rock de la cárcel (1). Un ser que siempre va hacia adelante, sin importarle nada, ni siquiera morir. Lo suyo es vivir siempre al límite". Una buena idea de base, pero no en cuanto la forma por la que ha optado el director para representar los fantasiosos encuentros entre Clarence y su ensoñado Elvis: aparición entrevista del cantante-actor enfundado en un traje hortera moviéndose alrededor del protagonista. Una forma de explicitar lo imaginado tan torpe que termina cayendo en el más descomunal de los ridículos.

Clarence, en su vida, desea actuar como lo hubiera hecho su Elvis, personaje de ficción cinematográfica o héroe de leyenda. Cree, nuestro protagonista, adivinar al personaje mítico en sus reflexiones. Una obsesión que le lleva hasta ver, antes que el propio lector de una revista, el nombre impreso del rockero en la portada, lo que le impulsa, claro, a recomendar la lectura del artículo destacado al lector ajeno a tal obsesión. Se trata de vivir y hacer llegar a los demás el objeto de su adoración.

No volver nunca atrás, vivir hasta el último aliento, es el lema de un personaje cuyo refugio personal y alimenticio se encuentra en el trabajo que ejerce en una tienda donde se consumen películas de cualquier tipo, y muy especialmente de serie Z, junto a comics. Clarence es una especie de alter ego del propio Tarantino, empleado y luego dueño de un video club donde llegó a organizar sesiones, a manera de curioso cineclubs, utilizando las películas seriadas que tanto le gustaban.

En la referencia que Tarantino hace a la necesidad de vivir hasta el último aliento, probablemente habría que pensar también en una especie de entusiasta homenaje hacia el cine de Jean Luc Godard, aunque a veces nos resulte incomprensible que pueda compaginar los amores por un cine innovador y por otro prácticamente basura. El amor de Tarantino por Godard se muestra incluso en el nombre de su productora, Bande a part, en recuerdo del uno de los emblemáticos filmes del director suizo afincado en Francia.

No volver nunca atrás, vivir hasta el último aliento, es el lema de la pareja protagonista

Televisión y cine

Las televisiones, siempre en funcionamiento, dominan el filme. No hay un solo plano de interiores donde no aparezcan aparatos de televisión emitiendo películas o series de aventuras, de terror, de artes marciales. En cualquier plano, en un ángulo del encuadre, se vislumbran imágenes emitidas desde la pequeña pantalla, y que certifican persecuciones, peleas, gritos, violencia en suma.

Ocurre en los bares, en las casas habitadas por los protagonistas, en los moteles, en las habitaciones de los hoteles o en los tugurios donde tienen lugar los intercambios de droga, dinero y muerte ("Fíjate, que bien, tienen televisión por cable"). Imágenes que son como espejos o cristales mágicos que ofertan otras vidas, otros hechos. Si alguien no mira lo que muestra la pequeña pantalla es simplemente porque lo mostrado le es muy conocido ("Me estás observando. No me quitas ojo y en la tele dan un película donde una tía muestra las tetas. Hace muchos años que vi esa película").

La primera secuencia del filme, anterior a los letreros de crédito, tiene lugar en un bar. Asistimos a una conversación entre Clarence y una chica. Nuestro hombre de Detroit, deja claro su amor por el fallecido Elvis Presley (por si no quedara claro, la banda sonora desgrana una de sus canciones) y por las películas de kung-fu. A un programa cinematográfico compuesto, nada menos, que por tres películas de artes marciales, quiere invitar Clarence a su acompañante. Ella se niega a ir. Concluye así la primera secuencia. Es entonces cuando junto al título en inglés van apareciendo los principales letreros de crédito de la película.

En la segunda secuencia (alargada al máximo como es norma en los guiones de Tarantino: una clara imitación del cine de Sergio Leone) aparece el segundo personaje principal del filme: Alabama. Va a ser ella, la mujer que, alterando el orden narrativo de la primera secuencia, enunciada en tercera persona, pasa a convertirse, por medio de la voz en off, en narradora de los hechos que van a producirse. Se trata, más bien, de alguien que narra, pero desde el recuerdo de lo ocurrido.

El filme da así fe de cómo Alabama ha llegado a conseguir el amor verdadero. Un largo camino ha tenido que recorrer de violencia y muerte, abriéndose paso entre la basura que les rodea y en la que la pareja protagonista vive inmersa. Basura que se extiende a la historia vivida, a los ambientes que frecuentan o los lugares por donde se mueven.

Hecho que se explicita, al igual que en otros pasajes, en la secuencia que transcurre en la cercanía de un aeropuerto donde Clarence y Alabama descansan sobre un sofá abandonado, conformando, entre otros muchos objetos, una especie de estercolero. Momento que, curiosamente, sirve de alivio para la pareja, después de escapar de una de las muchas trampas de un submundo de drogadicción dominado por la mafia. En esta corta secuencia se dicen al menos dos frases sugerentes; una sobre lo que es el propio filme que contemplamos ("Tu eres la chica de mi película") y otra ya indicada más arriba ("¿Por qué me apetecería ir a Cancún? Porque ese sitio tiene nombre de película") que no hace más que mostrar la salida de la historia dentro de la propia existencia del cine.

De acuerdo a lo enunciado en esa secuencia, el filme se asienta en el significado (al igual que la mayoría del cine de Tarantino) de aquello que estamos viendo: nos introducimos en una película en la que el escritor (el guión) o el escritor-director (la realización) dota de vida a una narración en la que conscientemente se elimina el componente realista. Asistimos, pues, en primer lugar a una manifiesta y asumida distorsión de la propia realidad, asumiendo que el cine es destino y fin; en segundo lugar se nos conduce hacia un final feliz, donde el amor triunfa al tiempo que los protagonistas encuentran la paz en un lugar fictio-ideal-idílico-fantasioso, o sea, de película. Ahí vivirá la pareja protagonista siempre que la película se haga vida. Serán entonces seres felices, enriquecidos, en un ensueño imaginativo convertido en realidad por la propia irrealidad de la imagen. ¿Quién puede dar más por tan poco? 

Asistimos, pues, en primer lugar a una manifiesta y asumida distorsión de la propia realidad, asumiendo que el cine es destino y fin

La segunda secuencia

Vamos directamente a la segunda secuencia del filme: Alabama desciende de un taxi y entra en un cine donde se encuentra ya Clarence contemplando su triplete marcial. Ambos personajes van a conocerse, en lo que parece ser una situación disparatada. Naturalmente, el protagonista ha acudido al lugar indicado en la secuencia de inicio. Poco después, ya en una secuencia posterior, como si estuviéramos en una comedia, sabremos que las cosas no son como aparentan y que uno de los personajes no sabe lo que otro sí sabe. O sea, algo así como: yo sé la verdad y te enrollo en la -mi propia- mentira.

El encuentro entre Albama y Clarence no ha sido, como él y nosotros podíamos pensar, casual. Ella es en realidad una especie de chica de alterne que ha sido contratada por el dueño de la tienda en la que trabaja Clarence "como regalo de cumpleaños".

Alabama, a pesar de ser una fulana (término que ella no admite), o antes que eso, es una chica de aire pueblerino, algo estúpida, infantil y hasta con un cierto aire de retraso mental (aunque no se pueda decir que Clarence posea tampoco demasiadas luces). Hay que contemplar el filme en su versión original para escuchar la voz real de Alabama, su tonillo, su forma enunciar las palabras, de hacer preguntas, de sacar ingenuas conclusiones. Un personaje que podría, sin duda, situarse en la línea de algunas de los interpretados por Marilyn Monroe (2). No sé si es algo que Tarantino y/o Tony Scott han hecho a propósito. Hay datos que podrían confirmarlo. Bastaría comprobar al personaje en las primeras secuencias para darnos cuenta de esa curiosa relación: tirando las palomitas encima de Clarece en el cine, tratando de jugar a las afinidades y sobre todo el momento de la salida del juzgado después de la boda, adornada con un traje rojo...

Posteriormente, una vez centrada la película en la pareja protagonista se procede a dar rienda suelta a la acción echando mano de un elemento muy utilizado en el cine: la posesión/presencia de una maleta equivocada, objeto responsable, en todo o parte, de la acción y por tanto de espiral de violencia que tendrá lugar.

El filme es un homenaje a las películas de persecuciones y huidas, con comercio de droga, muertos, cocainómanos, mafiosos, policías. Todo ello mostrado de forma exagerada, casi caricaturesca, como si asistiéramos a una autoparodia de los filmes de género. No es nada extraño que se cite a actores de artes marciales junto a Steve McQueen o Charles Bronson.

La acción se centrará después de la boda de Alabama y Clarence en este último personaje (aunque desde la narración de la mujer) que desea ser fiel tanto a la mujer que ama y a la que quiere rescatar de su protector como a las imaginarias enseñazas de Elvis. Sus acciones se van a producir como forma de contestar a una serie de preguntas: "¿Qué haría Elvis en esta situación? ¿Estaría orgulloso de la forma en que resuelvo los asuntos? ¿Seré ya Elvis?".

La presencia (saltándose la narración el punto de vista de la pretendida narradora) del protector de Alabama, Drexl (Gary Oldman), nos indica claramente en qué delictivos negocios se encuentra metido tal personaje y cuál es su expeditiva forma de resolver los asuntos. Desde ese instante el filme se instaura en una vorágine de violencia. La posesión de la maleta llena de bolsas de coca (pura y sin cortar, como se señala repetidamente) se produce después de matar a los negociadores. Poco después, Clarence se las verá con Drexl creyendo que es simplemente un vulgar macarra. La carta de presentación del personaje tahúr es clara. El filme deriva hacia otros derroteros distintos de los dibujados en las primeras secuencias en las que conocimos a Clarence y Alabama.

No hace falta decir, porque es obvio, que la película está llena de referencias al cine, bien por la presencia de personajes que viven del cine (un sin par productor/director que comercia con droga) o por la cantidad de títulos que se citan a lo largo del filme (El cazador, Doctor Zhivago, Rio Bravo...).

No hace falta decir, porque es obvio, que la película está llena de referencias al cine

El hacer (o deshacer) de Tony Scott

Las ideas de Tarantino son correctas, incluso brillantes, como la forma de conducir las situaciones, pero Tony Scott se empeña en estropear el guión al utilizar una planificación corta propia de un videoclip, resuelta, además, por medio de tomas enfáticas e imposibles.

Así se filman (tanto da) las secuencias de amor entre la pareja protagonista o las variadas masacres entre propios y extraños (gangsters, policías, aprovechados, productores de cine drogadictos). La planificación desbarata las secuencias, al trocear la acción de forma inmisericorde.

No queda ahí la cosa, ya que como remate en algunos momentos de tensión el director opta por producir parones en la acción al introducir planos de personajes que en ese momento se encuentran en otro lugar. Es el mismo error usado para introducir a algunos personajes secundarios, como la aparición del actor amigo de Clarence, o estropear momentos que podían dar mucho juego, tal es la secuencia del coche en el que el actor Elliot es detenido por la policía...

Eso sí, la película opta en más de un momento por un planteamiento cómico (digno de agradecimiento), pero más en función de la brillantez de la situación disparatada elaborada en el guión de Tarantino que el recital de imágenes ofrecido por Tony Scott. 

El filme, por fortuna, tiene mucho de comedia. Guiños y juegos muchas veces cinéfilos, que entusiasman a Tarantino, pero que no acaban de ser entendidos, ni refrendados por el director. Introducir ironía, humor en las secuencias, es algo muy del gusto del realizador de Kill Bill. Es como si quisiera, de esa forma, rendir tributo a los grandes maestros del cine americano (caso, por poner dos ejemplos, de John Ford o Howard Hawks) capaces de introducir, dentro del dramatismo de algunas situaciones, pequeños desahogos humorísticos.

Desde ese punto de vista, neutralizado por el tono monocorde impuesto por Tony Scott, se pueden entender personajes tan caricaturescos como pueden ser la pareja de policías (émulos de las parejas cómicas del cine), al director-productor de películas exitosas como (se dice) Vietnam me mata ("La mejor película de guerra junto a Apocalipse Now" para Clarence o los policías), el actor asustadizo... o, referido a secuencias, momentos como el interrogatorio del gerente de los mafiosos (Christopher Walken) al padre de Clarence (Dennis Hopper), el ya citado encuentro de la pareja en el cine o su posterior juego sobre sus afinidades...    

Hay varias escenas que acreditan claramente quien las ha ideado. Son esas secuencias, o detalles, que Tarantino quiere imponer como marca personal

El "toque" Tarantino

Hay varias escenas que acreditan claramente quien las ha ideado. Son esas secuencias, o detalles, que Tarantino quiere imponer como marca personal en los filmes que escribe y/o dirige, tales como la pistola que apunta a los testículos o el clímax final, donde tres grupos o personas se apuntan unas a otras con sus armas de fuego. Momento crucial de la película que concluye, como era previsible, con una brutal carnicería

También hay que hacer alusión a la existencia de una gran multitud de personajes secundarios, como ocurre en Pulp Fiction Malditos bastardos, pero que aparece ya, incluso, en su primeriza Reservoir Dogs. Se posibilita, de esa manera, la sustitución del protagonismo individual hasta devenir en una presencia colectiva ante la enorme cantidad de personajes que entran y salen (y mueren, claro) a lo largo del filme.

De esta película fallida si se quiere, pero digna de interés, aunque sea más por su guión que por lo presentado en las imágenes, hay que hacer finalmente alusión a la cantidad de buenos actores que transitan por sus imágenes y que van desde Brad Pitt a Gary Oldman, sin olvidar a Val Kilmer, Dennis Hopper Christopher Walken o Samuel L. Jackson... Personajes todos ellos que aparecen en esta historia de violencia y de muertos sin fin, conduciendo, en sus idas y vueltas, a la vulgar y desorientada pareja protagonista a encontrar su True romance.

La película es de 1993. Tarantino, hasta ese momento, sólo había escrito dos guiones, uno de los cuales se había convertido en su primera realización exitosa. Había ocurrido un año antes. Se trataba de Reservoir Dogs. Una pena que no fuera él mismo el que dirigiese Amor a quemarropa para poder sacar de ella todo lo que se vislumbra en su errático desarrollo.

Un año después Tarantino realizaría Pulp Fiction. Su nombre comenzaba a cotizarse, a ser valorado por unos y vapuleado por otros. Una actitud que se sigue manteniendo en sus posteriores realizaciones cada vez más depuradas reflexiones sobre el cine y sus géneros.  


(1) El rock de la cárcel (1957) de Richard Thorpe

(2) Recordemos algunos personajes de Marilyn Monroe en ese sentido, como La tentación vive arriba (1955) de Billy Wilder, Bus Stop (1956) de Joshua Logan, El príncipe y la corista (1957) de Laurence Olivier, Con faldas y a lo loco (1959) de Billy Wilder...

Una pena que no fuera él mismo el que dirigiese 'Amor a quemarropa' para poder sacar de ella todo lo que se vislumbra en su errático desarrollo.