Pulp fiction (1994)

  20 Octubre 2009

Escribe Gloria Benito

Pulp fictionEn 1994, la presentación de Pulp Fiction en el Festival de Cannes no sólo reportó a su director la Palma de Oro sino que incrementó la ola de "tarantinofilia" desatada ya tras su primer largometraje, Reservoir Dogs. Tras la concesión de numerosos Oscar, un Globo de Oro y otros muchos premios, este filme se convirtió en uno de los más controvertidos, polémicos y taquilleros del siglo.

No parecen justificadas las críticas que reprochan un exceso de sangre y violencia a esta película así como las que la acusan de frivolizar con los peligros de las drogas y los estupefacientes varios que consumen con natural fruición los simplones gangsters que se pasean por el espacio-tiempo argumental del filme.

Esta postura sólo se podría mantener desde un análisis superficial de la historia  y de sus personajes, desde una lectura que se limitaría a contemplar las peripecias de los malos, y los políticamente incorrectos valores que los sustentan, como si fueran en sí mismos el núcleo del mensaje que Tarantino pretendería trasladar a los espectadores. Y hay que aceptar que la futilidad de tal argumento se hace evidente a nada que dediquemos un mínimo de tiempo para intentar acercarnos a la intencionalidad de los creadores de la historia -el propio Tarantino en discutida colaboración con Roger Avary- cuyo sentido del humor, ligeramente negro por cierto, impregna cada secuencia del filme.

Lo narrado pierde importancia y se hace subsidiario de otro objetivo: mostrar la personal visión del director sobre diversos géneros

De este modo, lo narrado pierde importancia y se hace subsidiario de otro objetivo: mostrar la personal visión del director sobre diversos géneros cinematográficos y literarios, más americanos que europeos, que constituyen el universo del que se ha alimentado  durante su niñez y juventud. Y ésta es precisamente la idea, hacer público su personal manifiesto, su ideario estético y cultural, de modo que lo expositivo sobrevuele sobre lo narrativo.

El argumento y la historia narrada entretienen, la ironía hace sonreír, y los referentes cinematográficos y literarios no nos remiten a los personajes y sus particulares conflictos sino al propio Tarantino y a su forma de entender el cine. En suma, Pulp Fiction no trata tanto del mundo de criaturas ficcionales como del de su creador.

En suma, 'Pulp Fiction' no trata tanto del mundo de criaturas ficcionales como del de su creador

Parodiando el género

Declara el propio Tarantino, y deja constancia de ello al comienzo del filme, que su intención es realizar una imitación de los pulp-magazines o revistas de bolsillo de escasa calidad pero muy populares, ilustradas con llamativas imágenes de colores chillones, que narraban historias negras plagadas de personajes mafiosos nada heroicos.

Su idea es llevar al cine estos relatos imitando su estructura fragmentaria, en la que se mezclan los episodios de la narración y los personajes saltan de uno a otro y se mueven en unos espacios interiores tan kitsch que a veces parecen surrealistas, mientras los exteriores son los de cualquier ciudad americana.

La estructura narrativa se divide en cinco episodios que se suceden a lo largo de tres díasEl contraste y el tono paródico, desde el que el director se distancia de la historia narrada, se extienden también a los personajes, matones, mafiosos, gangsters y narcotraficantes, cuya maldad asociada al estereotipo se opone unas veces a la frivolidad más hilarante y otras a la bondad o ternura más inverosímiles. Son malvados que realizan su trabajo -asesinar, extorsionar o traficar- con la misma naturalidad y frescura de los que van a la oficina. Comen hamburguesas, beben Coca-cola, se chutan, se enamoran y ahorran para su plan de pensiones. El resultado de esta trasgresión de los cánones del género es una película en la que el humor y la ironía impregnan la narración y provocan la sonrisa del espectador.

La estructura narrativa se divide en cinco episodios que se suceden a lo largo de tres días. Cada uno de ellos gira alrededor de un aspecto relevante del conjunto del relato y, a medida que se desarrollan las secuencias, unos personajes desaparecen y otros se van sumando a los que ya estaban, de modo que el resultado es un conjunto de hombres y mujeres que intercambian acciones y experiencias en un hilo argumental coherente pero presentado de forma fragmentada.

El filme comienza en una típica cafetería americana, de esas que estamos hartos de ver en las películas y en las series de televisión, con sus burger y su ketchup, sus huevos con bacon y las camareras sirviendo café todo el tiempo. Allí dos jóvenes cansados de robar gasolineras deciden atracar la cafetería. Dumpkin (Tim Roth) y Honey (Amanda Plumer) llevan el fracaso pintado en la cara, así como la pasión que consume a los enamorados, contraste que  nos conduce inevitablemente al humor de la parodia.

Como dirían los gastrónomos modernos, la deconstrucción más absoluta

La acción se interrumpe para dar paso a dos matones -Vincent Vega (John Travolta) y Jules Winnifield (Samuel L. Jackson)- que charlan relajadamente de temas triviales mientras se dirigen a recuperar un misterioso maletín que unos estúpidos muchachos han robado a su jefe, el mafioso Marsellus Wallace (Ving Rhames). La violencia de las pistolas llega en forma de efectos sonoros en off y tras el desconcertante discurso bíblico que Jules suele pronunciar antes de apretar el gatillo. Otra desconcertante y efectiva antítesis que combina espiritualidad y materialismo para producir un resultado ambiguo y humorístico que es el propio de la parodia.

Lo mismo sucede con la cita entre Mia (Uma Thurman), la esposa de Marsellus, y Vincent cenando y bailando en el disparatado restaurante, emblema de lo mas kitsch de los años 50, todo un homenaje a la cultura popular americana y al cine, de los que Tarantino se confiesa deudor agradecido.

A continuación, vemos al boxeador Bucht Coolidge, especialista en combates amañados, huyendo con el dinero de Marsellus para reunirse con su novia Fabienne (Maria de Medeiros) y dispuesto a huir con su amor y la pasta. El disparate narrativo se acentúa con la vuelta de Bucht a su casa para recuperar un viejo reloj, cuya historia se nos presenta en flash-back y que constituye una crítica mordaz a las hazañas bélicas y nada heroicas de las guerras estadounidenses. Más de lo mismo cuando en su huida Bucht atropella a Marsellus y ambos acaban en el sótano de una tienda de empeños y psicópatas que está a punto de acabar con sus vidas y su honor.

En fin, la locura del relato no cesa y los comportamientos absolutamente atípicos de unos personajes sustancialmente tópicos desembocan en el perdón que permite a Bucht y su novia escapar en busca de la felicidad. En efecto, el final ha llegado con la hiperbólica configuración de unos personajes que rompen moldes y elevan un género negro menor a la categoría de humorística parodia. Como dirían los gastrónomos modernos, la deconstrucción más absoluta.

Destacar la gran cantidad de referencias o citas cinematográficas que aparecen en varias secuencias del filme

De influencias, homenajes y otros misterios

Uno de los aspectos más comentados del cine de Tarantino, y sobre todo de esta película, es la gran cantidad de referencias o citas cinematográficas que aparecen en varias secuencias del filme. Unos lo llaman homenaje al cine que ha configurado el gusto del director, otros lo consideran una demostración del ideario estético y cinematográfico de Tarantino.

Desde la imitación del baile de Banda aparte de Godard, hasta la reproducción de la huida de Janet Leigh en Psicosis, replicada por Bruce Willis cuando atropella a Marsellus. También es cierto que la irónica escena de la violación en la tienda de empeños recuerda a la de Deliverance de Boorman, y no olvidemos la acumulación de alusiones al cine de los años 50 y 60 que aparecen en el restaurante al que acuden Mia y Vincent, con sus paredes cubiertas por carteles y fotos de películas y actores de la época, menús con platos que se llaman Lewis y Martin o Douglas Sirk, amén de camareras vestidas como la Monroe, todo ello acompañado por el sonido de la música de los 50.

Una acumulación tal de referencias -pues hay muchas más y es imposible y seguramente innecesario analizarlas en su totalidad-  conduce a la sospecha de que el objetivo que guía la intención del director no sea otro que deslumbrar a un espectador experto y conocedor del cine y que las historias narradas parezcan subsidiarias de esas secuencias y escenas copiadas o imitadas.

Es curioso que lo que para unos críticos es plagio para otros sea homenaje

Es curioso que lo que para unos críticos es plagio para otros sea homenaje, así que sea el espectador el que decida y juzgue. Porque si escarbamos en lo que hay detrás de Pulp Fiction, qué mensaje se esconde tras los artificios narrativos y cinematográficos que sostienen y estructuran las historias narradas en la película, sólo se encuentra la evidencia de tales técnicas y artes narrativas, la consabida y mencionada ironía paródica de los pulp-magazines y múltiples citas que se superponen a la narración.

No se percibe la desolada, cruel y miserable sociedad de la América profunda que abunda en los libros Elmore Leonard o Jim Thompson, cuyas influencias, reconocidas por el propio Tarantino, no se hacen patentes en esta película. Así que no queda más remedio que concluir que lo que realmente le interesa transmitir al director de Pulp Fiction, lo que verdaderamente desea que quede claro es hacer llegar al espectador quién es el propio Tarantino, qué películas le han influido, a qué directores admira, qué publicaciones le hacen reír.

O sea, hablando claro, que nadie espere encontrar en este filme una determinada concepción de la sociedad o una profunda o superficial reflexión sobre la condición humana. Simplemente, la película trata del propio Tarantino, de su actitud, de sus conocimientos y de su cultura. Quizá fuera aún demasiado joven para contar otra cosa que no fuera él mismo, o tal vez aún no hubiera vuelto su mirada hacia los otros, hacia lo que existe fuera de él, o es posible que no sepa hacerlo. Quizá.

Simplemente, la película trata del propio Tarantino, de su actitud, de sus conocimientos y de su cultura