Mujeres al borde de un ataque de nervios (1988)

  28 Marzo 2009

Comedia al estilo clásico
Escribe Arantxa Bolaños de Miguel

Mujeres al borde de un ataque de nerviosA raíz del éxito de esta divertida comedia es cuando se empezó a hablar de Pedro Almodóvar, hasta entonces casi desconocido. Pero, paradojas de la vida, con esta película también comenzó a declinar su talento, inversamente proporcional a su éxito de crítica y público.

Empecemos pues con uno de sus primeros trabajos, cuando todavía filmaba con pasión y sentido del humor: Mujeres al borde de un ataque de nervios, auténtica y desternillante cinta almodovariana.

La filmografía de la primera etapa

Sus mejores cintas pertenecen a las comedias de su primera etapa, la de los años 80, como su primer filme Pepi, Luci y Bom y otras chicas del montón (1980), porque las dos siguientes ya presagiaban su giro posterior al drama Laberinto de pasiones (1982) y Entre tinieblas (1983).

Luego vinieron ¿Qué he hecho yo para merecer esto? (1984), donde vuelve a la comedia, Matador (1986) y la mejor de todas, La ley del deseo (1987), que aunque tampoco es una comedia, está llena de visos y la actuación de unos magníficos Eusebio Poncela y Antonio Banderas.

Y, para terminar la década, concluyó con la comedia caótica que es Mujeres al borde de  un ataque de nervios (1988) -el punto álgido de toda su filmografía- y con el drama romántico ¡Átame! (1989).

Entre tinieblas

La filmografía de la última etapa

Después vinieron los éxitos en la década de los 90 y del 2000, cuando empezó a decantarse por el drama: La flor de mi secreto (1995), Carne Trémula (1997), Todo sobre mi madre (1999), Hable con ella (2002), La mala educación (2004), Volver (2006) -no me explico todavía el tremendo éxito de ésta-, y la que se acaba de estrenar, Los abrazos rotos (2009).

La mala educaciónA pesar de su estética característica, que impregna sus últimos dramas (hay que decir que es uno de los pocos directores españoles con toque personal, por el que es conocido internacionalmente), parece que no es el género en el que destaque.

Por lo que no deja de sorprender la expectación que siempre genera cada uno de sus estrenos, que hace que todos (incondicionales o detractores, porque no suele haber término medio) sintamos (o nos "inspiren" sentir) la necesidad imperiosa de acercarnos a ver su último trabajo para estar "al día", al día de los acontecimientos culturales importantes, ya que en los últimos años cada vez que se estrena una de sus películas parece que se para el mundo, que la actualidad sea única y exclusivamente este hecho, que une a todos los españoles con sentimiento patrio orgullosos de su nacionalidad.

Pues esta vez (digo esta vez porque otras veces soy más "obediente" a los mandatos del marketing) no me voy a dejar tentar por la publicidad (¡que tan bien sabe hacer Pedro Almodóvar!) y voy a excluirme culturalmente de este acontecimiento histórico: sí, no voy a pasar por taquilla ante el último estreno de "nuestro" director más internacional: Los abrazos rotos (2009).

Todavía tengo el mal sabor que me han dejado sus últimas obras, así que prefiero volver a ver sus primeras películas y reírme de nuevo con Mujeres al borde de un ataque de nervios, con la que fue candidata al Oscar a la mejor película extranjera.

Los abrazos rotos

Mujeres al borde de un ataque de nervios

Toda la cinta es una oda a la mujer, ese sexo tan bien retratado en el universo de Almodóvar, feminista reconocido que siempre ha dotado a su obra de complejos e importantes papeles femeninos.

El primer Almodóvar resulta más divertido que el actualLuchando quizás contra ese cine machista de la década anterior (el destape) que, por una parte nos liberaba del puritanismo franquista, pero por otro relegaba a la mujer a mero objeto sexual, Almodóvar rindió culto ya desde sus comienzos a la mujer, a su complejidad, a sus vidas y pensamientos (si es que podemos hablar de "universo femenino", pero éste es otro tema para otro debate).

Están estupendas tanto María Barranco (en su papel de enamorada del hombre equivocado), como la simpática Chus Lampreave, el taxista que da vida Guillermo Montesinos (el único hombre que sale bien parado en esta comedia feminista), Rossy de Palma e incluso la desequilibrada Julieta Serrano. El equipo masculino también está perfecto: a la cabeza un Fernando Guillén infiel y mentiroso, y su hijo (el siempre genial Antonio Banderas) que parece seguir los pasos de su progenitor.

Además, varias escenas dignas de pasar a la  historia de la buena comedia: la historia del novio chiíta (contado, por supuesto, con la gracia de María Barranco), el momento del gazpacho, la tentación constante que sufre Antonio Banderas por María Barranco, las conversaciones entre Carmen Maura y el taxista...

Antonio Banderas y María Barranco están estupendos en este filmeEsta estupenda película no es nada pretenciosa -como adolece todo su cine posterior- y sólo pretende hacernos pasar un buen rato, y de hecho lo consigue, vaya si lo consigue. Y ésta es su mejor baza, hacer reír (eso tan difícil que es hacer reír), la ardua tarea de redondear una buena comedia. Y es que esta cinta lo que pretende es distraer, liberar, como las mujeres que pululan por esta comedia de enredo, como Carmen Maura, que interpreta al papel protagonista (una mujer engañada por un hombre cobarde e infiel) que está literalmente al borde de un ataque de nervios y, también, a un paso de la liberación.

En resumidas cuentas, Mujeres al borde de un ataque de nervios y en general el cine de su primera etapa es quizás más imperfecto, menos técnico, pero es también más pasional, más puro, y, sobretodo, más divertido.

'Mujeres al borde de un ataque de nervios' y en general el cine de su primera etapa es quizás más imperfecto, menos técnico, pero es también más pasional, más puro, y, sobretodo, más divertido