JOSÉ LUIS SÁNCHEZ NORIEGA: Punto de vista

  07 Febrero 2009

Para celebrar nuestros primeros diez años en Internet, desde Encadenados hemos pedido a un pequeño círculo de amigos que se sumen a este aniversario con un artículo en el que hablen de... esto, de... de cualquier aspecto que les parezca interesante de esta última década. Las generosas colaboraciones de este grupo están recogidas en el nº 59 de nuestra revista, publicado en enero y febrero de 2009.  


paul_newman-1.jpgTeoría, identidad y oficio del actor
Escribe José Luis Sánchez Noriega (1)

La literatura sobre la “estética de la interpretación actoral” suele subrayar el magnetismo o la seducción de las grandes figuras de la escena, cuya presencia puede sobreponerse al trabajo interpretativo propiamente dicho; incluso cuando esas cualidades van unidas a la profesionalidad se llega a hablar de “referente moral” como, por ejemplo, ha sido el caso de Paul Newman. Se pondera la versatilidad de un actor para encarnar personajes diversos o dar el tipo en géneros opuestos.

También se juzga si el reparto (casting: adecuación de los actores elegidos a los papeles) está logrado, resulta novedoso o se trata de rostros ya muy vistos. En la labor interpretativa se suele catalogar como correcto todo trabajo que se sitúe en el justo medio entre la infra y la sobreactuación. Los más atrevidos son capaces de ver la escuela o la tradición interpretativa en que se sitúa un actor.

Pero, al final, no cabe duda de que todos estos juicios dependen sobremanera de la subjetividad del público y de la mayor o menor empatía hacia actores concretos. Y hasta habría que confesar el grado que un actor o actriz nos fascina y, sólo por ello, aplaudimos en bloque su trabajo, cualquiera que sea.   

javier_bardem.jpgLos estudiosos suelen hablar del personaje como la cenicienta de la narratología, ya que en los trabajos semióticos, literarios y fílmicos siempre resulta complicado teorizar sobre el personaje o establecer categorías que trasciendan las obras concretas. Del mismo modo, los libros de cine tienen dificultad para hablar de la interpretación de los actores o hacer historia sobre la evolución de ese oficio. De hecho, los libros sobre los cómicos se reducen a las memorias (escritos por ellos mismos o, con un ojo en la caja, por otros), biografías o autobiografías –que tienen un valor relativo en la Historia del Cine– y las publicaciones laudatorias de los festivales con ocasión de una retrospectiva o un homenaje que dé brillo al evento festivalero más que al actor. Trabajos de sistematización como el de Jacqueline Nacache (El actor de cine, Paidós) son la excepción.

Afortunadamente, a los insulsos diccionarios de actores que se limitan a glosar la filmografía, se une ahora un doble trabajo (audiovisual y escrito) que constituye una recopilación de la identidad y el oficio de una treintena de actores españoles, significativos del conjunto.

hecuba.jpgHace un par de años se estrenó de tapadillo el hermoso documental Hécuba, un sueño de pasión (2006), codirigido por Arantxa Aguirre y José Luis López-Linares. Éste último, reconocido director de fotografía, ha firmado con Javier Rioyo otros trabajos del mismo género. La pareja autora de Hécuba venía de hacer Un instante en la vida ajena, una propuesta muy curiosa, pues se trata de un documental de montaje de cine familiar elaborado a partir de 900 bobinas en 16 mm. filmadas a lo largo de cuatro décadas; y el segundo también firma el sugestivo El pollo, el pez y el cangrejo real (2008), sobre un concurso gastronómico. La cita que da título a Hécuba está tomada de Hamlet y se refiere a la capacidad de un actor para convertirse en el personaje que interpreta.

En efecto, ese documental es un montaje con las respuestas proporcionadas por Victoria Abril, Jesús Agelet, Antonio Banderas, Javier Bardem, Pilar Bardem, Aurora Bautista, Ana Belén, Enrique Carballeira, José Coronado, Vicente Díez, Lola Dueñas, Fernando Fernán-Gómez, Eduard Fernández, Marta Fernández-Muro, Ramón Fontseré, Ariadna Gil, Emilio Gutiérrez-Caba, Carlos Hipólito, Chus Lampreave, Lola Lemos, Pilar López de Ayala, José Luis López-Vázquez, Álvaro de Luna, Carmen Maura, Natalia Menéndez, Ángela Molina, Andrés Pajares, Berta Riaza, Esperanza Roy, Alberto San Juan, Julieta Serrano, Emma Suárez, Antonio Valero, Concha Velasco y Maribel Verdú.

Son 34 actores que reflexionan sobre el origen de su vocación, el acceso a la profesión, las dificultades y la supervivencia en el oficio, la pertenencia de algunos a una saga familiar de cómicos, la crítica periodística… hasta configurar lo que podíamos resumir con el título de estas líneas. Viene muy bien ilustrado con abundantes fragmentos de películas y montajes teatrales.

aguirre-34_actores2.jpgMuy oportunamente, Arantxa Aguirre –que, como hija de actriz (Enriqueta Carballeira), conoce bien la profesión– ha querido dar una nueva vida a ese trabajo y lo ha hecho con la transcripción de las entrevistas en el libro justamente titulado 34 actores hablan de su oficio (Cátedra) magníficamente editado en tapa dura con el imprescindible complemento de la documentación fotográfica y acompañado del DVD de Hécuba, un sueño de pasión. La diferencia respecto al documental de cine es que mientras en éste las entrevistas no están completas y se entrelazan las respuestas de los actores según los temas, en el libro se presentan íntegras y ordenadas. Por tanto, lejos de la redundancia, hay dos versiones que se valen de sendos lenguajes y estrategias expositivas para profundizar en la cuestión.

La selección de actores puede ser discutible, pero me parece un acierto incluir a actores de reparto e incluso personas bastante desconocidas (Vicente Díez, Jesús Agelet, Natalia Menéndez) junto a los consagrados (Banderas, Bardem, Fernán-Gómez), combinar gente de teatro con la de cine y, por supuesto, hombres y mujeres, mayores y jóvenes. Incluso en el documental se hace homenaje a los que no están en las fotos de los créditos finales. Esta diversidad conlleva respuestas contradictorias –por ejemplo, unos dicen que para ser actor no vale ninguna escuela mientras otros subrayan lo decisivo que fue tener un maestro– aunque hay cuestiones en las que, con distintos acentos, se tiene una apreciación similar.

Lo primero que llama la atención del lector es que son entrevistas a tumba abierta y los actores están cómodos hablando de lo suyo, a diferencia de las habituales declaraciones de prensa para promocionar estrenos de teatro y cine, donde se va a “vender” un trabajo. En la cara opuesta del glamour se subrayan las dificultades de supervivencia en un oficio con mucho paro, donde se pueden pasar días enteros esperando que suene el teléfono con una oferta de trabajo, motivo por el cual no pocos (incluso quienes han triunfado, como Fernán-Gómez) desaconsejarían a los jóvenes iniciarse en la profesión. También se subraya la situación de las mujeres, para quienes hay menos papeles y dependen más de su físico.

ana_belen.jpgSe acepta en los actores la existencia de una vanidad igual o mayor que en el resto, pero ello es compatible con la timidez, fragilidad o inseguridad en tipos que respiran gracias al aplauso ajeno. Algunos dicen que se nace actor, pero a la hora de describir qué requisitos son necesarios en esa profesión o en qué consiste ser un buen actor se habla de credibilidad, inteligencia, intuición, curiosidad o atractivo.

Entre las variadas definiciones del oficio hay que apuntar la de Ana Belén (“Saber que estás conmoviendo en la medida en que estás conmovida”) y esa respuesta del público y sus mil caras da lugar a jugosas reflexiones. También hay acuerdo en considerar como grandeza de la profesión la posibilidad de encarnar tipos que nunca se van a ser o vivir cierta utopía en las ficciones.

En conjunto, Arantxa Aguirre y López-Linares nos ofrecen un estupendo regalo que, afortunadamente, deja de lado la palabra de vendedor del actor para profundizar en ese misterio de hacer creer quien no se es y dar cuerpo a tipos inexistentes, misterio gracias al cual la imaginación de dos milenios de literatura adquiere en los escenarios y las pantallas una nueva dimensión, más viva y compartida.   


(1) José Luis Sánchez Noriega es Profesor Titular de Historia del cine en la Universidad Complutense de Madrid. Ha ejercido la crítica de cine en la revista Reseña y actualmente lo hace en Cine para leer. Autor de numerosos libros de cine, como: Obras maestras del cine negro, De la literatura al cine, Teoría y análisis de la adaptación, Historia del cine, Diccionario temático del cine, Historia del cine en películas…

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