JUAN ÁNGEL SAIZ: Malos tiempos para la crítica

  08 Enero 2009

Para celebrar nuestros primeros diez años en Internet, desde Encadenados hemos pedido a un pequeño círculo de amigos que se sumen a este aniversario con un artículo en el que hablen de... esto, de... de cualquier aspecto que les parezca interesante de esta última década. Las generosas colaboraciones de este grupo están recogidas en el nº 59 de nuestra revista, publicado en enero de 2009.  


Malos tiempos para la crítica
Escribe Juan Ángel Saiz (1)

rosebud-saimel-score.jpgCorren tiempos difíciles para la crítica cinematográfica.

Mantener la independencia de criterio es en sí mismo un handicap que para muchos profesionales del sector parece absolutamente insalvable. Se renuncia al propio criterio en favor de la opinión mayoritaria, buscando escribir casi para pasar desapercibido a fuerza de opinar como otros, olvidando reflexionar sobre lo que cada película te ofrece, sobre cuáles son los contenidos y cuál es, por tanto, el alcance de lo que vemos en la pantalla.

Más grave aún es la falta de documentación con la que muchos profesionales escriben, dando muestra de una verdadera ignorancia que suelen suplir con un conjunto de tópicos que repiten sin cesar y que, en muchas ocasiones, les lleva a establecer razonamientos carentes de sentido y de contenido.

A lo dicho podemos sumar ese otro conjunto de críticos, que han conseguido reunir un supuesto vocabulario “técnico” y “elevado”, que posiblemente ni ellos entienden y que hace que sus artículos parezcan profundos y estén por encima del pueblo llano, que difícilmente puede acceder a sus altas cotas y capacidades analíticas, cuando en realidad ese vocabulario sólo esconde su propia incapacidad para expresar y transmitir ideas con claridad.

loslimoneros0.jpgFinalmente, también podemos encontrar a otro grupo que se esfuerza en reivindicar la rareza, en elevar a la categoría de clásico cualquier banalidad que acabe de estrenarse y, además, lo suele hacer empleando buena parte de su espacio de análisis, para hablar de sí mismo o de cualquier anécdota trivial, como los gustos cinematográficos y culinarios de su tía o las personas con las que se cruzó mientras iba caminando hacia el cine.

Frente a esta curiosa fauna, que practica de forma habitual la critica cinematográfica y que suelen cobrar por ello, nos encontramos en Encadenados a un pequeño grupo de expertos que procuran hacer inteligible lo que escriben, utilizando además suficiente documentación para justificar sus comentarios, como para que el que lee pueda entender cuáles han sido sus criterios y por tanto decidir si los comparte o los rechaza.

Ésta es para mí la verdadera labor del crítico, que debe comenzar por documentarse, debe seguir por hacer entendible lo que escribe y finalmente debe trabajar de forma ardua para conseguir llamar la atención sobre esas películas más pequeñas que pueden pasar desapercibidas si todos no empujamos un poco para que puedan llegar a un público más amplio que el que a priori tienen asignado por la fecha de estreno, la sala en que se proyecta y la falta de apoyo publicitario en los medios de comunicación de mayor difusión.

caoscalmo-0.jpgPelículas como El abogado del terror, Mónica del Raval, Los limoneros, Hace mucho que te quiero, Yo serví al rey de Inglaterra, Caos Calmo, Un millón de amigos, Mongol o Persépolis necesitan de este tipo de apoyo, que no siempre encuentran.

Pero, además, hay que hablar con claridad y no tener miedo de apoyar a otras películas que quizás por ser de directores consagrados, por estar realizadas con un lenguaje más convencional o simplemente por tener un contenido ideológicamente más comprometido, tampoco gozan siempre del apoyo de los comentaristas “oficiales”.

Son obras como Appaloosa, El juego del matrimonio, Che, el argentino, Antes que el diablo sepa que has muerto, Expediente Anwar, Al otro lado, En un mundo libre, American gangster o En el valle de Elah, por citar sólo algunas de las estrenadas este año.

alotrolado-0.jpgEsta es, para mí, la misión de un medio de comunicación que intenta orientar sobre el cine, y es lo que siempre espero encontrar en Encadenados, sin que necesariamente ello implique una coincidencia de opiniones o de criterios, sino una rigurosidad en el enfoque y tratamiento del comentario, y una fiabilidad en la información que contiene.

A todo ello hay que unir la independencia, sobre todo económica y empresarial, de la que goza la revista Encadenados, que al no estar supeditada a grupos con intereses concretos (no hace falta decir nombres de los que sí lo están), permite a los que escriben en ella gozar de una libertad de expresión, que ya quisieran para sí muchos de los que se dicen profesionales, que aseguran gozar de dicha libertad de expresión, cuando en realidad gozan de un profundo nivel de autocensura, puesto que saben perfectamente de qué pueden o no escribir y en qué tono hacerlo, para no “molestar” ni “inquietar” a los que a final de mes pagan su sueldo.
 
Como decía, corren malos tiempos para el comentarista “profesional” cinematográfico, y sólo algunos pequeños “islotes”, como Encadenados, escapan de todo lo dicho y siguen siendo un buen punto de referencia para saber un poco más de cine, y para conseguir conocer mejor el mundo en que vivimos y conocernos mejor a nosotros mismos a través del cine. 

yoservialrey4.jpg


(1) Juan Ángel Saiz es editor de bandas sonoras, con el sello Saimel, el más antiguo y prestigioso de nuestro país, a través del cual ha editado multitud de partituras de compositores españoles como José Nieto, Eva Gancedo y, últimamente, antológicas reediciones ampliadas de italianos como Ennio Morricone o Riz Ortolani. Además, es coleccionista cinematográfico, propietario de la tienda Rosebud, con todo lo que uno pueda imaginar sobre el mundo del cine, crítico de cine, comentarista de radio y ha organizado multitud de conciertos, charlas y jornadas vinculadas a la música de cine. Todo ello en sus ratos libres, porque oficialmente se gana el pan como profesor de la Universidad Politécnica de Valencia.