JUAN RAMÓN: Mis inolvidables de la década

  11 Enero 2009

Tras cumplir 10 años en Internet, Encadenados dedica el nº 58 de su sección Rashomon (enero de 2009) a que cada redactor haga dos selecciones: por un lado, la lista de tres títulos por año que nadie debería olvidar, explicando brevemente el porqué de su elección; por otro, una crítica de aquel título que en su momento se nos olvidó realizar la crítica correspondiente, entre todos los estrenados en esta década prodigiosa. Por ello, este número lo hemos bautizado genéricamente como LOS OLVIDADOS.  


Mis películas de estos años
Escribe Juan Ramón Gabriel

1999-1.jpg1999
Cuando vuelvas a mi lado: por los silencios y secretos familiares.
Celos: por comprobar que Vicente Aranda empezaba a perder el norte ¿o es la sociedad la desnortada?
Matrix: por dejarse arrastrar cual adolescente inmaduro

2000
Sleepy Hollow: por las tribulaciones de un urbanita neoyorkino en un entorno rural. Por la combinación de ironía y “terror”.
Snatch, cerdos y diamantes: por ser el mejor papel de Brad Pitt; por una de las primeras apariciones de Benicio del Toro; por la mala leche que supura la película.
Besos para todos: por Emma Suárez y una frase inolvidable: “Tú no estudias para aprender, sino para mandar”.

2003-12.jpg2001
La pianista: todavía me duelen algunas escenas; por la cultura como “salvación”.
Nueve reinas: por el siempre atractivo tema de Robin Hood y la frescura de la película, antes de que lo argentino empezara a empalagar.
Shrek: por su simpatía, por ser un cuento invertido; por el niño que todos fuimos (¿o somos aún?).

2002
La playa de los galgos: por la venganza, por el rencor como compañero de viaje; por el remordimiento, por el terrorismo sentimental de la protagonista.
Smoking room: por el tratamiento del acoso laboral; por la cobardía de los compañeros de trabajo; por la apisonadora social.
El otro lado de la cama: pura y dura nostalgia. Qué jóvenes fuimos alguna vez.

2004-7.jpg2003
Amén: por dar voz a un alemán-nazi con conciencia, aunque parezca un oxímoron; por superar el dualismo entre buenos (los aliados) y malos (los alemanes). Por su denuncia, sin caer en el panfleto.
Dogville: porque nunca Nikole Kidman se arrepentirá bastante de haber aceptado interpretar esta película; por las humillaciones que sufre su personaje y la ideología que lo sustenta.
Las horas: por Virginia Woolf; por el personaje que interpreta Juliane Moore y su valentía; por Ed Harris, su hijo abandonado; por la Streep.

2004
Big Fish: a Burton le dolió la muerte de su padre; por la reconciliación y el perdón que le ofrece; porque algún día nosotros también sepamos perdonar al nuestro.
Kill Bill 1: Tarantino, lo tomas o lo dejas.
La pasión de Cristo: por la convicción de su director, ajeno a las críticas que lo califican de integrista. Se lo cree y lo demuestra.

2007-13.jpg2005
Million Dollar Baby: por la inocencia y el esfuerzo; por el dolor que supuran las heridas de la vida; por las alimañas que nos acechan.
La dama de honor: porque nos gusta Flaubert, perdón Chabrol; porque sabe captar el narcisismo satisfecho de los franceses, y ridiculizarlo. Por el “amor fou”.
Señora Beba: magnífica Norma Aleandro; por descubrir las vergüenzas de los argentinos. No es oro todo lo que reluce, “pibe”.

2006
Happy Feet: por las carcajadas y el buen momento que pasaron mis sobrinas en el cine.
Infiltrados: Di Caprio empieza a hacerse mayor; por el pesimismo que destila la película: las alimañas siguen acechando. Porque era Nochevieja y estábamos juntos.
Hard Candy: al final Caperucita se come al lobo feroz. Alimañas demasiado reales y consistentes.

2007
Red road: por el dolor; por su aceptación, que todavía causa más dolor; por poder redimirse y saber perdonar.
Oviedo Express: por toda la ironía, inteligencia y juego que Gonzalo Suárez expone; por la belleza de sus protagonistas; por Ana Ozores y Bárbara Goenaga.
La vida de los otros: qué maravilla si el final no fuera tan amable, si la complacencia no presidiera la conducta del personaje principal; por el sacrificio de su mujer.

2008
Antes que el diablo sepa que has muerto: la familia, el dolor, la frustración, Caín y Abel. Por los míseros de espíritu, y también por los fuertes.
4 meses, 3 semanas, 2 días: por un tipo de cine al que el dinero todavía no ha pervertido; por su desnudez tan profunda; por el desamparo.
Mamma mia: por la música y la actriz. “The winner  takes it all…”.

2008-18.jpg mamamia-0.jpg