Daniela: RETORNO AL PASADO

  01 Diciembre 2008

Al cumplir 10 años en Internet, nuestra revista dedica el nº 57 de su sección Rashomon (noviembre de 2008) al artículo que cada redactor ha elegido como su favorito entre todos los que ha publicado en esta década. No es que sea el mejor, ni el más largo, ni el más... solamente es ése que cada autor recuerda con especial cariño. Este texto fue publicado inicialmente en noviembre de 2005, en el nº 49 de Encadenados, puedes verlo en el siguiente link:
http://www.encadenados.org/n49/049retornoalpasado/04rashomon.htm


Mentiras, disparos y desengaños
Escribe Daniela T. Montoya

retornoalpasado3.jpgJacques Tourneur supo sacar a la palestra todo su ingenio a la hora de entretejer el entramado de requiebros que hilvanan la historia de Retorno al pasado (Out of the past, 1947). Convertida en una pieza clave del cine negro a pesar de su presupuesto de serie B, Retorno al pasado es fiel al estilo del cine americano de los años 40 que, dejando a un lado las escenas de acción, centra su atención en la captación de los aspectos psicológicos que condicionan la conducta de los personajes.

En este tipo de películas, la sucesión de acontecimientos y desventuras no son más que una excusa para analizar las emociones de los protagonistas. Hombres atormentados y mujeres seductoras son los arquetipos que invadirán las pantallas de las salas de cine. Personajes ambiguos, con fluctuaciones en sus compromisos, viven en perpetua incertidumbre ante los acontecimientos y las reacciones de los demás.

Y así ocurre en Retorno al pasado, donde Kathie Moffett (Jane Greer), mujer manipuladora donde las haya, es el eje central tras el cual se mueven el resto de personajes, entre los que se encuentra el investigador Jeff Bailey (Robert Mitchum). Éste último, impertérrito observador en la sombra, quebrará su quietud existencial desde el momento en que se tropieza con la femme fatale en un antro de Acapulco. Es entonces cuando, inducido por la rubia, Bailey mueva pieza y entra en el juego de medias verdades y amagos que acabarán por manchar su honradez (indispensable en su oficio) y, por tanto, pondrán en peligro su vida.

Retorno al pasado narra la historia de cómo un hombre apacible cruza la delgada línea que separa el bien (el mundo de la Ley y la verdad) y el mal (el mundo de las mafias y las mentiras).

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Requiebros argumentales

Es extraordinaria la manera como Tourneur nos introduce en Retorno al pasado dejando intuir los secretos que se avecinan.

retornoalpasado1.jpgUn hombre de aspecto sospechoso aparca su coche en una estación de servicio y desciende autoritario con la intención de interrogar al chico que en esos momentos está faenando de espaldas. El hombre, Joe, intenta sonsacar información al chico sobre el dueño de la gasolinera, Jeff Bailey, pero se encuentra con el inconveniente de que el chico es sordomudo y no puede (¿quiere?) responder demasiado profusamente.

Tourneur, con unos pocos segundos, ya se ha asegurado la atención del espectador. ¿Quién es ese extraño y por qué hace tantas preguntas sobre el dueño de la gasolinera? Y sobre todo, ¿por qué justamente un sordomudo, alguien que necesariamente debe callar, es el punto de entrada (y también será quien lo concluya) en la vida de Bailey? El misterio en Retorno al pasado ya se ha hecho evidente. Ahora el recién llegado no tiene más que ir tranquilamente al bar de enfrente, situado literalmente en el lado opuesto de la carretera, a tomarse un café y esperar a que la camarera se vaya de la lengua contando con pelos y señales lo que se ve y se intuye con tan sólo mirar por las ventanas. Y es que suele ocurrir; en un pueblo pequeño se sabe todo lo que pasa y todos se conocen. Todos excepto Jeff Bailey...

retornoalpasado6.jpgA pesar de que Bailey lleva un par de años regentando tranquilamente la gasolinera del pueblo, él sigue siendo un extraño para los pobladores locales porque nadie conoce absolutamente nada de su pasado. Bailey es un extranjero que, en compañía del chico sordomudo, oculta celosamente su pasado mientras sueña con que algún día pueda vivir tranquilo en una solitaria casita en las montañas. Es decir, vivir al margen de la sociedad. Por ello, su actitud esquiva provoca que la sospecha recaiga sobre él y que los lugareños, como por ejemplo los padres de Ann Miller (Virginia Huston), desconfíen de su compañía. Y así ella se lo hace saber en uno de sus encuentros en el lago: “Te asombraría saber lo que la gente dice de ti. ¡El misterioso Jeff Bailey! Mi madre dice que apenas te conozco, que ignoro tu pasado, que ni siquiera sé de dónde has venido, ni lo que has hecho”.

Advertencias que sus preocupados padres le hacen para que la chica “despierte” de su embobamiento pasajero pero que ella no toma en consideración porque es precisamente el aura de  misterio de Bailey lo que le atrae. “¡Eres el hombre de los secretos!”, le espeta con cierto aire encandilado. Finalmente, Bailey cederá a las demandas de su amada y será él mismo quien, en un larguísimo (y muy comentado) flashback, nos desvele su pasado oculto.

La trama de la película se inicia aproximadamente unos tres años atrás, cuando Whit Sterling (Kirk Douglas), el jefe de una banda mafiosa, le encarga al por aquel entonces detective Bailey (realmente llamado Markham) que encuentre y le traiga a su chica, Kathie Moffat, la misma que le ha herido disparándole cuatro tiros y huyendo no sin antes robarle 40.000 dólares. Con el orgullo tocado, Whit confía en la horadez de Bailey para que encuentre y le traiga a la chica, con o sin el dinero, eso es lo de menos.

retornoalpasado11.jpgParadójicamente, a pesar de que para el jefe los 40.000 dólares carecen de importancia ya que, en este momento, lo prioritario es recuperar a Kathie, ese dinero se convertirá en un elemento determinante tanto del argumento de la película como de la (des)confianza de Bailey. Para este último, ir tras la chica para convencerla de que vuelva a los brazos de Whit es una pérdida de tiempo, aún así acepta el trabajo gracias a la suculenta recompensa económica que le promete.

Habilidoso investigador, Bailey no tarda en encontrar el rastro que dejan las facturas del exceso de equipaje de Kathie y que le conducen hasta México. Allí, apostado en un bar de Acapulco, decide esperar. Tras unos cuantos güisquis, los problemas para Bailey aparecen encarnados en la figura de Kathie cruzando el umbral de la puerta. Al ver a la rubia él comprende por qué Whit está dispuesto a hacer lo que sea por recuperarla. Un encuentro fortuito con un vendedor ambulante que los confunde con una pareja, y el cierre momentáneo ―por motivo de la siesta― de la oficina de telégrafos que impide a Bailey avisar a Whit, acaban por encauzar su atracción mutua.

La playa es lugar propicio para el romance. A la orilla del mar, entre las barcas y las redes de los pescadores, Bailey queda atrapado en los juegos de seducción que despliega Kathie. Totalmente enamorado, él se pone al descubierto confesando que lo único que ahora le importa es estar con ella. Pero antes de “entregarle” su vida, y ante los secretos que rodean a la rubia, Bailey quiere asegurarse de que ella no le está engañando en su amor y le pregunta por el dinero que Whit dijo que le robó:

Bailey: Había algo respecto a 40.000 dólares...
Kathie: ¡No los cogí!
Bailey: ¿Cómo sabes que los cogieron?
Kathie: Lo has insinuado.

Kathie, desesperada, utiliza todos sus encantos para tratar de convencerle porque, en caso contrario, él no pararía de perseguirla hasta entregarla a Whit. Y al final lo consigue:

Kathie: No me llevé nada. ¡No lo hice, Jeff! ¿No quieres creerme?
Bailey: Cariño, ¡a mí que me importa [el dinero]!

retornoalpasado7.jpgUna vez consumado el idilio, Kathie deja que Bailey tome la iniciativa y organice la huida. Ir a donde sea para empezar una vida nueva, lejos de Whit, es el sueño de ambos.

Pero antes de escapar juntos hacia el norte, Bailey debe escamotear la visita inesperada de Whit arguyendo que hace las maletas porque ha sido incapaz de encontrar a Kathie. La confianza entre los dos hombres se pone en entredicho en un portentoso diálogo de tiras y aflojas, dobles sentidos e indirectas, insinuaciones y miradas inquisitivas.

Finalmente, Bailey logra salir airoso gracias a la confianza que Whit tiene depositada en él y que le llevan a interpretar el nerviosismo de Bailey como irritabilidad por su fracaso como investigador. Aún así, Whit le asegura que no puede dejar la investigación y que, tarde o temprano, tendrá que cumplir su palabra de encontrar a Kathie. “Usted empezó esto y lo terminará”, le amenaza.

retornoalpasado5.jpgLa pareja fugitiva recala en San Francisco. Allí Bailey abre un negocio de poca monta como detective privado y, con el tiempo, ambos empiezan a frecuentar sitios concurridos. Pero tropiezan con su pasado: su antiguo compañero de investigación, Jack Fischer (Stevie Brodie), les descubre haciendo apuestas en el hipódromo y está dispuesto a sacar tajada de esta ocasión. Fischer les chantajea pidiéndoles los famosos 40.000 dólares a cambio de su silencio, pero Bailey le asegura que ese dinero no ha existido nunca. Las palabras suben de tono y Bailey suelta los puños para defender el honor de su querida. Ante la amenaza de nuevos problemas, Kathie vuelve a recurrir a su pistola para eliminar cualquier traba y otra vez sale huyendo, aunque esta vez dejando tirado a Bailey con el muerto. Con las prisas, Kathie se deja olvidada la libreta bancaria que da acuse del depósito de 40.000 dólares. La sorpresa de Bailey no puede ser mayor; por ella él ha sacrificado su vida introduciéndose en un mundo oscuro de maquinaciones y engaños, a cambio ella le ha utilizado con el único objetivo de mantener a salvo el dinero que le robó a Whit. 

Con el tiempo, las heridas acaban por cicatrizar. Bailey ha conseguido rehacer su vida regentando una gasolinera en un pueblecito y recuperar, así, su honradez. Allí, por pura necesidad, oculta su pasado, simplemente para evitar que Whit le descubra y quiera ajustar cuentas con él. No hay que olvidar que, al contrario que Kathie o su ex-socio Fischer, personas sin escrúpulos, Bailey no pertenece al mundo del chantaje y el crimen; él se vio inmerso en el angustioso mundo de las mentiras y manipulaciones porque una mujer le sedujo, y es normal que ahora se sienta embrutecido (y enfurecido consigo mismo) por haber caído en semejante error.

Ann, su actual novia, trata de tranquilizarle: “Lo que hiciste ya pasó”. Pero Bailey desconfía: “Tal vez no”. Él sabe que Whit no le perdonará la deuda que contrajo con él, y su “tropiezo” en la gasolinera con Joe no es un buen presagio. El pasado y el presente confluyen en mitad de la película para desencadenar un nuevo enredo de confabulaciones y traiciones, pero esta vez Bailey ya viene escarmentado por su experiencia anterior.

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Fall (down) in love: Cegados de amor

En Retorno al pasado los personajes masculinos no salen bien parados cuando se entrecruza en su camino una mujer. Ya lo hemos comprobado con Whit y Bailey quienes, seducidos por la misma mujer acaban, el primero, con cuatro tiros en el estómago y 40.000 dólares menos y, el otro, teniendo que iniciar una nueva vida en un pueblo recóndito.

retornoalpasado9.jpgAún así, parece que Whit no aprende de sus errores y acoge entre sus brazos a Kathie cuando regresa contándole más mentiras sobre el amor que siente hacia él y su huida “alocada”. Por contra, Bailey no siente ninguna compasión por ella y mantiene la guardia en alto, receptivo a cualquier detalle que pueda contradecir su versión de los hechos y, por tanto, poner en peligro su vida. Pero es difícil controlar las tergiversaciones que Kathie le ha contado a Whit para conseguir que le deje volver, y más aún saber qué información se ha creído quien aún persiste en cobrar una antigua deuda. “Recuerde que tiene una deuda conmigo y no podrá ser feliz hasta que la salde”, le advierte Whit a Bailey. La partida vuelve a empezar y cada uno debe jugar sus cartas.

En la intriga entran en juego dos nuevos personajes, el procurador Leonard Eels (Ken Niles), quien consiguió ahorrarle mucho dinero a Whit y ahora trata de chantajearle con entregar a las autoridades su declaración de la renta; y otra bella mujer, Betty Carson (Rhonda Sterling), que trabaja para Eels y servirá de gancho para que Bailey salde su deuda con Whit. En principio, es un plan sencillo: Bailey, haciéndose pasar por el primo de Betty, pasa a recogerla en casa de Eels, aprovecha para reconocer la casa y, en otro momento, entre en la misma para robar los papeles de Whit. Pero Bailey se huele algo y advierte a Eels del riesgo que corre:

Eels: Su prima es una joven encantadora.
Bailey: No lo crea. Sólo tengo una prima gorda y fea y vive en Cleeveland.
Eels: Y usted, ¿de dónde dijo que era?
Bailey: Del norte. Allí nos preocupan los impuestos tanto como aquí.
Eels: Con franqueza, no comprendo.
Bailey: Ni yo por qué dice ella que soy su primo y por qué quieren que deje en esta copa mis huellas digitales. Sin embargo, me está pareciendo que yo he caído en una trampa y usted ya casi huele a cadáver.

retornoalpasado8.jpgPero Eels no se da por aludido. Es demasiado imbécil porque, simplemente, está enamorado de Betty, y eso acaba costándole la vida. Por contra, Bailey sí que ha escarmentado y se cubre las espaldas interfiriendo en la perfecta planificación de asesinato e inculpación que había urdido Kathie. Por primera vez se giran las tortas y Bailey utiliza a Kathie para que le informe sobre cómo recuperar los papeles de Whit. Así, de una vez, Bailey podría cumplir su palabra de honor y zanjar sus deudas pasadas.

En su encuentro con Whit, Bailey intenta convencerle de que ya es hora  de que Kathie se haga responsable de los asesinatos que cometió, pero Whit no está dispuesto a traicionar a una mujer. Aún así, tras resolver sus negocios, Bailey insiste en que lo mejor que debería hacer es entregar a la Kathie a las autoridades, aunque sólo sea por su bien personal, pero Whit está atrapado en las redes de la femme. ¡Tan hermosa como perversa!

retornoalpasado12.jpgWhit tan sólo es capaz de reaccionar cuando Bailey insinúa que, durante su estancia en Acapulco, vivió un ardiente romance con Kathie. “No se aflija tanto, Whit. ¡Ya la olvidará!, como hice yo...”, le recomienda Bailey. La chica ha quedado totalmente en evidencia y Whit, sintiéndose un imbécil engañado, descarga toda su ira contra ella. Ahora es Whit quien tiene el control y le asegura a Kathie que, si no se entrega, él personalmente la matará poco a poco.

Kathie es una mujer que está mucho más cómoda manejando la situación y, al sentirse acorralada, vuelve a empuñar la pistola contra Whit, y esta vez sin fallar. Bailey ya no tiene con quien negociar; es ella quien impone las normas. Escapar y volver a vivir felices, juntos, bajo el sol de Acapulco es el sueño de Kathie, no el de Bailey. Él ya tenía sus proyectos de futuro con la chica del pueblo, Ann, pero la malicia de Kathie le ha cerrado cualquier posibilidad de escape. Atrapado por su pasado, Bailey prepara el único final posible: la traición.

La guinda a la intriga de la pone el chico sordomudo del principio de la película quien osa, con un movimiento de cabeza, decir una mentira piadosa que separe finalmente el orden y la ley que impera en el pueblo, del mundo del crimen del que no pudo zafarse Bailey. La dulce Ann necesita olvidar su pasado para encauzar su feliz y apacible vida.

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