Tormo: ANTES DEL ATARDECER

  20 Noviembre 2008

Al cumplir 10 años en Internet, nuestra revista dedica el nº 57 de su sección Rashomon (noviembre de 2008) al artículo que cada redactor ha elegido como su favorito entre todos los que ha publicado en esta década. No es que sea el mejor, ni el más largo, ni el más... solamente es ése que cada autor recuerda con especial cariño. Este texto fue publicado inicialmente en enero de 2005, en el nº 46 de Encadenados, puedes verlo en el siguiente link:
http://www.encadenados.org/n46/046eastwood/06sinperdon.htm


Paseo por el amor y el puente
Escribe Luis Tormo

“La última vez que vi las calles de París, bajo la lluvia,
Y caminaba por los bulevares contigo, otra vez,
Y las hojas comenzaban a caer.
En septiembre, mientras las hojas comenzaban a caer”
(Van Morrison, When the Leaves Come Falling Down,
del album Back of the Top)

Antes del atardecerEstas palabras de Van Morrison, y la música que las acompaña, son un marco perfecto para acercarnos a la sensación que deja en la pantalla la visión del último filme de Linklater, pues en este tema el músico irlandés nos introduce en una historia de recuerdos donde la necesidad de volver a disfrutar de una persona, de un amor, provoca la añoranza de un tiempo pasado. Es una canción que sólo se puede hacer desde la consciencia del significado del paso del tiempo, es una canción de un clásico, de alguien que acumula años y experiencias.

No tan mayor como nuestro admirado Van, pero con cierta trayectoria a sus espaldas, Linklater (Danzzed and Confused, Los Newton Boys, Walking Life, Escuela de rock) se acerca ahora a completar aquel Antes del amanecer (1995), relato del encuentro en Viena de dos jóvenes en el transcurso de una noche durante un viaje por Europa, interpretada por Ethan Hawke y Julie Delpy, y donde en unas horas se gestaba una relación que emplazaba a sus protagonistas a encontrarse seis meses después en el mismo lugar.

Este filme, que dejó buen gusto de boca, pero que no pasaba de ser una película encuadrada dentro de ese género tan amplio que conocemos como comedia romántica y que el cine americano gusta tanto de frecuentar con mayor o menos fortuna (French Kiss, Bajo el sol de la Toscana, Sólo tú) siguiendo unos parámetros más o menos conocidos desde los años 50 (Vacaciones en Roma –y ésta sí era una gran película–) y que se resume en considerar algunas ciudades o zonas del viejo continente (París, Roma, Venecia, La Toscana, el sur de Francia, etc.) como un lugar que posibilita el inicio de aventuras románticas facilitadas por un espíritu latente que actúa como catarsis amorosa, despertando en algunos yanquis sentimientos hasta ese momento desconocidos.

antesdelatardecer4.jpg

Es por ello que sorprende encontrarse ahora con esta secuela de aquel filme, pues en contra de lo que sucede a veces con este tipo de experimentos, Antes del atardecer (Before sunset, 2004) es una película que se encuentra muy por encima de su predecesora.

En primer lugar, llama la atención la apabullante presencia del diálogo, con un estilo muy cercano a las películas de Woody Allen o Eric Rohmer, donde uno va siguiendo a los personajes mientras ellos hablan y hablan y donde el lenguaje cinematográfico busca sus resquicios para no perecer bajo el peso de lo teatral.

antesdelatardecer3.jpgAsí, frente al torrente verbal de sus personajes, con diálogos que suenan naturales, espontáneos, directos; Linklater contrapone el uso de los recursos cinematográficos de los que dispone creando secuencias especialmente brillantes como es, por ejemplo, el planteamiento inicial del filme. Está claro que todo el mundo sabe lo que va a ver, pero por si acaso, el director americano plantea en los primeros minutos todo el filme, así asistimos a unos planos de las calles de París por donde se desarrollará la historia y a un diálogo en la librería donde a través de la presentación del libro del protagonista asistimos a un resumen de lo que pasó –pequeños flash-backs del anterior filme– e incluso a un avance de lo que pasará (preguntas sobre el final abierto del libro a las que el novelista responde sin definirse, como luego veremos al final).

Es una película muy corta en cuanto a duración (apenas 80 minutos) y la introducción a los personajes y a la historia debe ser muy rápida para entrar directamente en materia, y este tema está muy bien dado.

Y sorprende igualmente el desarrollo de la historia, no porque la continuación del argumento original no tuviera suficiente atractivo, sino por el carácter adulto de este largometraje. Es un caso excepcional donde parece que todo el mundo ha crecido tal y como se muestra en la pantalla.

Así, lo que en el primer filme era juventud, sencillez, jovialidad y esperanzas, aparece ahora tamizado por el filtro del paso de la vida, de eso que llamamos experiencia y que se traduce en una visión teñida de cierta amargura, al dejar patente los sueños que se quedan en el camino.

antesdelatardecer14.jpg

En estos escasos ochenta minutos tenemos un trozo de vida de dos personas, que tras las conversaciones preliminares donde parece que todo les ha ido bien (él está casado, con un hijo, es un escritor con cierto éxito; ella tiene diferentes experiencias, tiene un trabajo interesante, parece una mujer independiente, poco dispuesta a llevar una vida tradicional) comienzan a desnudarse emocionalmente descubriendo que la trayectoria de sus vidas no es lo que habían planificado (magnífica la secuencia en el interior del coche, mientras el chófer lleva a la protagonista a casa), que la rutina se ha ido adueñando de sus actos y, sobre todo, esa sensación terrible de haber dejado pasar un tren (nunca mejor dicho) que quizá no vuelva a pasar nunca, unido a la duda de saber que habría pasado si ese reencuentro proyectado se hubiera materializado.

antesdelatardecer5.jpgEse vértigo de los personajes, la sensación de falta de tiempo para compensar antiguos errores, se va transmitiendo de los personajes al espectador mediante ese recorrido por París (las callejuelas, el recorrido por el Sena, la velocidad del trayecto en coche) hasta el momento clave, en casa de ella, donde parece que se llega al límite y en el cual el filme vuelve a suspender la acción mediante un corte que da paso a los títulos de crédito, dejando al espectador la opción de elegir su final (como había pronosticado el novelista al principio en la presentación de su libro).

Final abierto, por lo tanto, que quizá signifique la imposibilidad de definir, de acotar esa relación hombre/mujer y que deja libres a los personajes/espectadores para decidir qué sucederá tras esa tentación representada en esa francesa que se acerca cantando hacia el personaje de Ethan Hawke, sentado en el sofá, y que sólo atisba a intuir que perderá el avión…

antesdelatardecer6.jpgTodo ello hace de Antes del atardecer una gran película, dentro de su aparente sencillez, y que más que nunca pone de relieve el carácter colectivo del cine como creación, pues este filme no es sólo es un trabajo de director ya que es imposible separar la tarea de sus actores que se implican de una manera directa, desde la participación en el guión de la pareja protagonista, la interpretación (haciendo que las escenas y los diálogos sean naturales, algo cada vez más difícil de ver) hasta la composición de las canciones que interpreta Julie Delpy (una faceta no muy conocida de la actriz francesa y que la traerá por España este invierno en una pequeña gira).

En fin, grande este cine americano cuando se la juega con pequeñas historias que tienen ese carácter universal que es capaz de llegar a todo el mundo (como ya pasó con Lost in translation de Sofia Coppola, filme que tiene muchos puntos de contacto con este Antes del atarceder).

antesdelatardecer24.jpg