Gloria: MYSTIC RIVER

  19 Noviembre 2008

Al cumplir 10 años en Internet, nuestra revista dedica el nº 57 de su sección Rashomon (noviembre de 2008) al artículo que cada redactor ha elegido como su favorito entre todos los que ha publicado en esta década. No es que sea el mejor, ni el más largo, ni el más... solamente es ése que cada autor recuerda con especial cariño. Este texto fue publicado inicialmente en enero de 2005, en el nº 46 de Encadenados, puedes verlo en el siguiente link:
http://www.encadenados.org/n46/046eastwood/04rashomon.htm


Una tragedia en el sentido más clásico
Escribe Gloria Benito

mistycriver1.jpgEl primer plano de la película es un picado del río Charles y el puente que lo cruza, en Boston. Poco a poco, la cámara va descendiendo y sobrevuela los tejados de los barrios humildes, con sus casitas de madera envueltas en una atmósfera gris y azulada que confunde las aguas y el asfalto.

Todo comienza y acaba con la vida de tres niños que juegan en la calle. Mientras escriben sus nombres en el cemento húmedo de la acera, dos supuestos policías secuestran a uno de los niños, Dave, que es violado y vejado. Tras escapar, vuelve a casa, pero ese episodio condicionará la vida de los tres y sus secuelas emergerán veinticinco años después de forma fatal e inevitable. Todos los personajes quedan atrapados por un episodio que marcará sus vidas y, como en las tragedias, uno de ellos deberá morir para limpiar la culpa de alguno y castigar la indiferencia de otro.

Dave Boyle (Tim Robbins) se convertirá  un hombre tímido, introvertido y complejo. Su vida es un fracaso y tan gris como su barrio. Fue el que no escribió su nombre completo en aquel cemento fresco. Jimmy Markum (Sean Penn), el listillo del grupo, se convertira en comerciante de dudosos negocios tras su estancia en la cárcel. El tercero, Sean Devine (Kevin Bacon), se hará detective de homicidios. Cuando la hija de Jimmy, Kate, aparece asesinada, las sospechas recaen sobre Dave, que es ajusticiado por el propio Jimmy, mientras los policías Sean y el sargento Whitey (Laurence Fishburne) atrapan a los auténticos asesinos. Se trata de dos niños, uno de ellos hijo de un antiguo compinche de Markum, que lo delató tiempo atrás.

A primera vista parecería un relato policíaco de género negro, con el clásico final desdichado en el que todos pierden, la venganza se superpone a la injusticia y los fuertes sobreviven a los débiles.

Pero no es así, se trata de una tragedia en el sentido más clásico del término, pues los personajes están atrapados desde el principio por un hecho que conducirá sus vidas hacia un destino fatídico. No podrán esquivar el fatum ni controlar los acontecimientos. Todos sufrirán intensamente, y su dolor los hará profundamente humanos mientras sus actos los llevarán al cumplimiento inevitable de su destino.

Son héroes trágicos porque están condenados y tienen conciencia de ello, son antihéroes porque sus pequeñas vidas podrían pasar desapercibidas en las páginas de sucesos.

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Los personajes

Jimmy es el líder del grupo, el que incita a los otros a la primera travesura, el trasgresor de las normas. Tomó el mal camino y ha enderezado su vida, pero se siente culpable de lo que le pasó a su amigo. Cuando al final lo mata, dice: “aquí enterramos nuestros pecados y lavamos nuestras conciencias”. Sus palabras son las de un personaje trágico, pero esa es la tónica de casi todos los diálogos de la película. Cumplen la función de hacer avanzar la historia pero trascienden la acción para cobrar sentido simbólico.

mistycriver3.jpgComo personaje, impulsa los acontecimientos, toma decisiones, pero es víctima de ellos. Su papel es fatídico porque es el instrumento del destino y no puede huir del sufrimiento. En pleno dolor por la muerte de su hija se da cuenta de que la violación de su amigo marcó su vida. A una pregunta de Sean responde que si él hubiera ido en aquel coche, no se habría atrevido a cortejar a su mujer, y Kate no habría nacido, ni habría sido asesinada. Ni él querría a toda costa atrapar al culpable y darle su merecido, como sucede después.

En otro momento de intenso dolor dice ante su hija muerta: “sé que he contribuido a tu muerte pero no sé cómo”. Es el personaje que más se acerca al  conocimiento de su papel en la tragedia, incluso sugiere que es el personaje de una historia y no puede salir de ella. A la pregunta de Sean sobre la última vez que vio a Dave, contesta: “hace veinticinco años, cuando le vimos partir en aquel coche”. Y añade: “creo que los tres subimos a aquel coche... Esto es un sueño... Somos como niños imaginando nuestra vida”.

Al final abandona ese tono unamuniano y toma el camino del pragmatismo, llevado de la mano por su mujer Annabeth (Laura Linney) a ver en familia un desfile, donde su mirada se cruza con la de Sean. Éste hace un gesto con la mano imitando a una pistola y Jimmy se encoge de hombros.

Dave, al principio de la película, lanza la pelota a una alcantarilla con su palo de hockey y ese hecho es el origen de todos los acontecimientos que se sucederán a continuación. Al quedarse sin juego, los niños deciden escribir su nombre en el cemento. Sean y Jimmy lo hacen, pero Dave deja el suyo incompleto, como incompleta será su vida. Es una víctima desde el comienzo, un niño cuyo pasado condicionará su presente y su futuro.

mistycriver5.jpgSu única hazaña, salvar a los niños que matarán a Kate, de un pederasta, le cuesta la vida. No puede enfrentarse a su verdad y por eso miente cuando Jimmy le interroga y le obliga a confesar el crimen que no cometió. Su voz es la de la víctima propiciatoria, alucinada y confusa, y su mirada es la del miedo de reconocerse a sí mismo. Sus palabras ante su hijo dormido tienen un sentido existencial: “el hombre no es un hombre, es un niño en un mundo de sombras”.

Cuando su mujer, Celeste (Marcia Gay Harden), le pregunta sobre la película que está viendo en la televisión, él le dice que es una de vampiros y, más tarde, se identifica con ellos porque una vez que se entra en su terrible y perverso mundo, no se puede salir. El tema de los vampiros como símbolos del mal,  aparece de nuevo cuando los matones de Jimmy van a buscar a Dave y le dicen: “somos un par de murciélagos”.

Al subir Dave al coche, el plano es idéntico al de la entrada en aquel otro coche de su niñez: uno de los hombres se vuelve hacia atrás, apoya su brazo en el respaldo del asiento del coche y le  mira maliciosamente. Como el viejo pederasta, sabe lo que le espera, mientras Dave va, tímido y aturdido, hacia  su muerte.

Sean, el policía, es el que menos se implica en los hechos pero tampoco puede controlarlos. Su mirada es más distante que la del resto de personajes y siempre aparece mirando la ciudad desde el puente, sobre el río. Sabe que Jimmy ha asesinado a Dave pero no sabemos si hará algo. Quizá piense que no vale la pena.

El gesto del final, cuando extiende los dedos hacia su antiguo amigo, es ambiguo: puede ser de amenaza o complicidad. En muchos momentos le dice a su compañero, el sargento, que no es ya amigo de Sean y Dave, pero también está atrapado por lo que sucedió y no puede ignorarlo.

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La tragedia

La película es una tragedia porque en ella confluyen todas las características del género. La dualidad de los personajes, profundamente humanos y singularmente profundos en sus reflexiones, expresadas mediante unos diálogos breves y brillantes, llena de sentido el perfil de sus personalidades.

mistycriver6.jpgSon antihéroes en su insignificancia y hombres conducidos a un destino trágico por la venganza, en unos casos, y por la cobardía, en otros. Son, pues, hijos de sus pasiones, y las circunstancias les obligan a sus respectivos papeles de víctimas y verdugos. El azar funciona como motor de los acontecimientos, cuyo final es la muerte propiciatoria del héroe trágico (Dave) como forma de liberar a los otros de la culpa.

La estructura argumental explica la importancia del azar en el desenlace final de forma magistral, mediante la simultaneidad alternante de escenas. Mientras Jimmy intenta arrancar a Dave la confesión del asesinato de su hija, Brandon, el novio de Kate, da una paliza a su hermano y al amigo de éste por haber matado a su novia. Las dos escenas se van alternado de forma fragmentaria, contribuyendo a la tensión narrativa del filme de una forma muy eficaz. Pero también muestran la influencia del azar en el fatal desenlace. Dave miente para salvar su vida y muere antes de que la policía intervenga y atrape a los auténticos responsables. Ambas escenas son de una gran violencia y dramatismo y en ellas está contenido el mensaje fundamental de la historia y su sentido existencial: no podemos luchar contra el destino.

mistycriver7.jpgTambién los personajes femeninos contribuyen a crear el tono trágico del relato, especialmente Celeste, la mujer de Dave. Representa a una persona atormentada por las dudas y confundida por la conducta de su marido. Cuando finalmente se decide a confesar a Jimmy su creencia de que Dave pueda haber asesinado a Kate, desencadena el fatal final que llevará a la muerte a su esposo.

Su mirada expresa miedo, y su aturdimiento la lleva a permanecer en un estado de estupor, que, en la escena del desfile, contrasta con la aparente alegría doméstica que muestran los amigos de su esposo acompañados de sus familias. Representa la soledad de la traición y de la cobardía. Cuando sonríe para saludar a su hijo, montado en una de las carrozas del desfile, éste la ignora y mira con timidez y tristeza al frente. Ambos son víctimas de lo que ha pasado y están condenados por ello.

La otra mujer, Annabeth, representa la seguridad de los pragmáticos y los fuertes en una sociedad insensible como la americana. Ella está fuera del conflicto y no quiere problemas. Sólo le interesa su familia y que su marido, Jimmy, cuide de ellos, progrese en sus negocios y, como dice finalmente, “llegue a  gobernar este país”.

Psicológica y social

mistycriver2.jpgEl filme también muestra la evolución interna de los personajes, lo que la injusticia puede hacer a las personas, cómo evolucionan, cómo son, cómo sienten y perciben la realidad.

Ésta es una historia de sentimientos y pasiones, de conflictos no superados. Cada personaje es hijo de su destino: Jimmy entra en el mundo del delito y la delincuencia, y, aunque se salva temporalmente, nunca pierde el contacto con matones y ladrones, ni su control sobre ellos. Dave es un personaje perdido en el sufrimiento de sus recuerdos y obsesiones y se muestra impotente para superarse. Muere por mentiroso, pero sobre todo por ingenuo, al creer que si confiesa el delito que no cometió salvará la vida. Sean parece haber salido del ambiente del barrio, pero no es capaz de conseguir que triunfe la justicia.

Los tres están solos con su particular tragedia. Los tres saben que dejaron solo a su amigo en el pasado y que el sufrimiento es el pago por ello. También es una película social porque denuncia una sociedad en la que los inocentes no reciben la ayuda y la justicia que merecen. Son los verdugos los que sobreviven, y los causantes del conflicto quedan impunes. La América feliz lo es a costa de los débiles, y la hipocresía y el cinismo gobiernan en el mundo, como se hace patente en el desfile final.

El lenguaje cinematográfico alcanza aquí una eficacia y brillantez insuperables. La sobriedad de las imágenes y lo medido de los planos nos sitúan ante una forma de narrar que iguala a los clásicos.

El coche que se aleja, el rostro aterrado del niño tras la luna trasera, es un excelente travelling que encuadra las dos figuras de los amigos que ven cómo la vida se les va en esa calle larguísima con las dos rayas amarillas en el centro. El mismo plano se repite al final, cuando todo ha acabado, con los dos amigos mayores, cerrando la historia y también la posibilidad de ambos de escapar a su destino. También se repite la imagen del cemento endurecido con el nombre de Dave a medias.

Y, por encima de todo, el Río Místico, ese símbolo que remite al significado del filme. Río humanizado que recoge y oculta todas las miserias humanas. Metáfora heraclitiana, por su unidireccionalidad que alude al paso inevitable del tiempo y a la imposibilidad de volver atrás. Imagen onírica del subconsciente individual y colectivo, que esconde y arrastra las experiencias vitales de la infancia y la adolescencia. Misterio, en fin, de lo latente, profundo e interior del ser humano. Y, sobre todo, símbolo del hombre, pues su destino final es la muerte.

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