En el corazón de las tinieblas

  24 Febrero 2008

Escribe Patricio Ruiz

cartel_de_zodiac.jpgSorpresa, sorpresa. Un género mas que trillado con un nuevo enfoque. El thriller de toda la vida visto desde un punto de vista distinto. Un director joven que evidentemente ha visto mucho cine, como constatamos a lo largo de la película, en la que existen referencias a otros filmes bien míticos como El malvado Zaroff (porque lo exige el guión), unidos al género que toca (caso Bullitt), carteles de cine en los domicilios del protagonista, y hasta con uno de los “supuestos” asesinos, homenajea al “malo” de Chantaje contra una mujer de Blake Edwards, al hacernos escuchar su respiración vía telefónica.

La película plantea, en principio, un tema típico del cine policíaco: la existencia de un asesino múltiple actuando en una sociedad industrializada. Un asesino (¿sólo uno?) que en un exhibicionismo obsceno desafía a la sociedad a través de la policía y la prensa.

Pero lo verdaderamente nuevo es que el director David Fincher no sólo presenta un caso de asesino múltiple, sino que fija su mirada en lo que en la jerga militar se llama (muy eufemísticamente) “daños colaterales”. La historia que se nos propone afecta de una manera fatal a todos a los que salpica la trama, ya sean periodistas, detectives, familiares y, en definitiva, a toda la población, que ve cómo sus costumbres y su vida cambian de forma radical.

El protagonista de la segunda mitad de la película es un dibujante que se implica de tal modo en el caso, a lo largo de los muchos años que duró, que acabó escribiendo dos libros: son la base de la película.

zodiac08.jpgFincher y Gyllenhaal componen a un hiperactivo dibujante, que se siente obligado a continuar con el caso aunque la policía y la prensa han dejado de interesarse por el asunto. La obsesión del personaje por la historia le lleva a una especie de paranoia, perdiendo, en el camino escogido, su trabajo y su familia.

Su compañero en el periódico, el autodestructivo personaje interpretado por  Robert Downey jr., lo lleva hasta el extremo consciente de lo que hace. Por su parte, los policías que comienzan el caso se ven afectados profesional y vitalmente. La prensa debe elegir su forma de actuar ante un grave dilema: ¿se publica o no se publica?

Fincher plantea su realización de una forma muy hábil. Juega con el tiempo, cuyo paso queda reflejado por la presencia de constantes rótulos, acompañantes de la imagen, que indican lugar, día y hora en que nos encontramos. Una especie de (aparente) reportaje documentando destinado a un programa televisivo. Paso del tiempo que también se explicita por la construcción de edificios, el número de hijos (o su edad) que tiene Gyllenhaal o la edad de estos por el deterioro físico del personaje.

zodiac11.jpgLa película es muy crítica con todos los instrumentos al servicio del Estado: la  actuación de las fuerzas policiales, de los fiscales, los incompetentes funcionarios, los trepas y advenedizos... Una investigación, la de la película, que se ve coartada por las rivalidades, curiosa paradoja de incomunicación en la época de las comunicaciones, y envidias entre los diversos sectores, por ejemplo, de los cuerpos policiales, dificultado así el seguimiento de una investigación que unos desean cerrar como sea, frente a la oposición de quienes desean que siga delante de forma parcial o total.

Como cualquier forma de innovación, puede discutirse la excesiva duración de la película, incluso su enfoque o la no existencia de un final, que aquí se concreta aportando unos datos que de no darse hubieran alargado más un filme que en ocasiones, ante la gran cantidad de nombres, personajes y datos enunciados puede ser seguido con dificultad por el espectador, lo que motivaría que desconectase de lo que está viendo.

Por cierto, una pregunta final ¿Es verdad que siempre llueve en el Sur de California?