La violencia inherente al ser humano

  06 Enero 2008

(a propósito de Perros de paja)
Escribe Arantxa Bolaños de Miguel

perros-1.jpgDespués del triunfo del realizador Sam Peckinpah con Grupo Salvaje (1969), cada escena de ese apabullante drama rural que es Perros de paja esconde el toque de este director que con sus películas pretendía tan sólo expresar la barbarie real de la sociedad norteamericana. Sobre el filme, el mismo director comentó: “Es demoledor y a mí me deprime porque los personajes no tienen salida y sólo pueden usar la violencia para sentirse libres. Y en un ambiente hostil, duro, seco, rígido…la violencia les redime; es una violencia cruel, retorcida, alimentada durante mucho tiempo…Quizá la película sea desesperanzada” (1).

Estamos ante un western atípico, esta vez trasladado a Inglaterra, y la historia es muy sencilla: un matemático introvertido y pusilánime recibe una beca para escribir un libro de análisis computacional y decide ir con su mujer al pueblo natal de ella para huir (de sus propias inseguridades, pero también de la Guerra del Vietnam, y es aquí donde encontramos el pensamiento, en el fondo pacifista, del director), para encontrar la paz necesaria y concentrarse en el proyecto. Pero su deseo no se cumple, pues en este pueblo va a encontrar de todo menos paz…

Es asimismo un thriller, rodeado de una atmósfera desasosegadora, donde la pareja protagonista va a intentar sin éxito tener una existencia pacífica con los lugareños. Y esto es debido a que es un  pueblo de necios –nos recuerda a la terrorífica Deliverance (John Boorman, 1972), y a las más recientes como Giro al infierno (Oliver Stone, 1997) y Cargo (Clive Gordon, 2005)– en donde Sam Peckinpah  hace una crítica de todas las capas sociales, desde los más salvajes, hasta el diplomático alcalde que no pone orden como manda la ley, y la posición de la iglesia, corrupta y ambigua como toda la película.

perros-7.jpgCon una ambientación y color que emula a la prestigiosa productora inglesa Hammer (es importante destacar que esta cinta responde a un encargo anglosajón) y la música de Jerry Fielding, la trama se basa en la interpretación de los protagonistas, en sus rostros.  Fiel seguidor del clima de las cintas de Sergio Leone, realiza un filme de tempo lento, lleno de imágenes y pocos diálogos, y combina a la perfección estas escenas lentas con la escena final, que transcurre con mucha velocidad de planos para darle mayor intensidad.

Estos brutales individuos van a cometer una serie de atrocidades hasta despertar en él un sentimiento de venganza y de coraje que parece latente, y sólo será al final para defender su casa –como en la posterior Asalto a la comisaría del distrito 13 (John Carpenter, 1976)–  y a otro personaje como él (apartado por la sociedad) cuando tome partido y saque su vena humanitaria en cuanto defensor de una injusticia, pues esa persona si la entrega moriría linchada, igual que en Furia (Fritz Lang, 1936).

perros-9.jpgSe va a desencadenar dentro del personaje interpretado por Dustin Hoffman (David) una  violencia desorbitada e irracional que ni él mismo creía tener y que su buena educación escondía pero que la sucesión de diversos acontecimientos (muerte de un gato, mofa de los salvajes, violación “consentida” de su mujer, aunque de este último suceso él nunca llegara a enterarse…) va a generar. Este personaje desplazado, que recuerda a Frankenstein (James Whale, 1931) daña sin querer a una joven (este suceso rememora la fatal escena de Frankenstein y la niña que muere ahogada en el río).

Desde Frankenstein hasta la actualidad, el mito del rechazado, su dolor y venganza ha sido tratado muchas veces tanto en la literatura como en el cine. El rechazo proviene siempre de lo irracional, movido por la maldad, la brutalidad y la desidia y el rechazado siempre es el extraño, el diferente, el extranjero, el raro y el intelectual. Hay innumerables casos de acoso desde la escuela, el laboral y el que sufre todo extranjero que tenga dificultad para adaptarse a un lugar nuevo. Este es el caso de un personaje acomplejado que tiene dificultad seria para relacionarse con las personas y que huye de la ciudad al campo en busca de soledad para concentrase de lleno en su vía de escape y su don: es un prestigioso matemático.

perros-6.jpgY su sensual mujer va a causar los comportamientos más animales y más degenerados en los habitantes del lugar mientras que él va a tardar en reaccionar ante tanta falta de respeto por parte de los aldeanos porque le tachan de raro ya que no están acostumbrados a un personaje intelectual. Ella (Amy) es lo contrario a él: es astuta, extrovertida, sensual y utiliza sus armas para ser el centro  (Susan George) de atención del pueblo. Pero también es infantil, caprichosa y desagradecida. El aparente amor entre ellos dos va a desmoronarse ante los acontecimientos pues cada uno va a enfrentarse a los habitantes del pueblo de una forma. Mientras ella juguetea con su atractivo evidente y hace uso de su atracción sexual que provoca en el sexo masculino, él va a intentar de una manera forzosa y no correspondida, solucionar sus problemas de aislamiento (soledad) e intenta trabar sin éxito amistad con los paisanos. Pues bien, donde el espectador en seguida se percata de que las ilusiones de vida pacífica añoradas por el matrimonio protagonista no van a realizarse en ese pueblo de gañanes, los protagonistas intentan sin triunfo adaptarse al lugar y esta decisión va a ocasionar que al final tengan que enfrentarse a tanto linchamiento.

El final va a ocasionar la ruptura matrimonial ya que las reacciones en momentos estresantes demuestran nuestro verdadero carácter y ellos están a años luz el uno del otro. Son una pareja de intelectual y chica sensual, incompatibles porque uno es racional, introvertido y pusilánime mientras ella es abierta, aunque inculta e inconsciente. Su relación está plagada de ambigüedad: cambian de humor constantemente y pasan de los mimos a la discusión sin que medie demasiado tiempo. Como él, que pasará de mostrarse pacífico a violento sin que sienta ningún remordimiento. Pero lo que desconcierta al final es que la venganza no procede tras la violación a su mujer (ya que no se puede calificar estrictamente de violación pues en este caso hay bastante de provocación) sino del linchamiento popular hacia otro rara- avis como él, con el que se siente identificado y el que provocará el sentimiento de compasión y de venganza.

perros-2.jpgLa tensión va creciendo poco a poco, el suspense va aumentando a medida que avanza la historia y nos da rabia la pusilanimidad del personaje e interpretado por Dustin Hoffman que se deja vilipendiar y avergonzar por unos seres infrahumanos poseídos por el tedio y que ven como única forma de diversión el despreciar de los demás. Como en Calle Mayor (Juan Antonio Bardem, 1956) y en Carrie (Brian de Palma, 1976), los personajes extraños no son bien admitidos, son extra-ordinarios en algún sentido y tanto rechazo va a provocar  en ellos y va a sacar a relucir lo peor de cada uno, su lado más violento.

La película así esconde la ambigüedad del director, y la plasma a través de la historia y de unos personajes de moral confusa, como somos todos al fin y al cabo, con nuestras contradicciones e inseguridades. Los dos grandes temas de la cinta son esbozados con cierta vaguedad: tanto la violencia como la supuesta misoginia nunca desmentida del realizador. Por un lado, es patente la fuerte misoginia de Peckinpah al presentarnos un personaje femenino infantil, cruel y provocador; y por otro lado, aunque estamos ante una película violenta, el director esconde un pensamiento antibelicista y escéptico ante la naturaleza humana, que no sabe solucionar los problemas sino con la crueldad. De este modo, el pensamiento pesimista del director y poco esperanzador nos muestra al ser humano como irascible, violento y salvaje.

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(1) En Dirigido por nº 2, Barcelona, noviembre 1972, “Sam Peckinpah, la violencia de la nostalgia” por Diego Galán.
(2) Basado en el libro de Gordon M. Williams The Siege of Trencher´s Farm.