Valor de ley (True Grit, 2010), de Joel y Ethan Coen

  06 Febrero 2020

El género

valor-de-ley-0De los múltiples géneros cinematográficos que existen en la actualidad, el western no resulta ser uno de los más populares y aplaudidos del siglo XXI, si bien es uno de los más antiguos del séptimo arte.

Su génesis vino de la mano del propio nacimiento del cine, Asalto y robo a un tren, 1903, de Porter, se cita como la primera obra del género.

No obstante, pese a que en el siglo pasado vivió su época dorada, en la segunda mitad comenzó su decadencia para dar paso a su casi total inexistencia.

Con el nuevo siglo algunos de los mejores y más célebres cineastas retoman el género  creando obras que, pese a ser escasas en número, no lo son en calidad. Así la nueva era, pese a tener pocos westerns, sí ha generado películas que permanecerán en los libros y enciclopedias de cine.

Una de ellas es un remake creado por los hermanos Coen, Valor de ley, cuya antecesora resultó ser uno de los grandes, protagonizado por un artista que en sí mismo es un arquetipo del género, John Wayne «el Duque», y que en la época crepuscular del western,  en 1969, la dirigió Henry Hathaway.

Sin embargo, los Coen insisten en que no es un remake de la película del 69, sino una nueva adaptación de la novela original. Aunque esto es cierto, pues su guión se basa más en el libro que su predecesora, sí que mantiene algún guiño que la enlaza con la inicial. Como el enfrentamiento de John Wayne a caballo con los forajidos, asiendo las riendas con los dientes para así disparar con ambas manos. Esto se repite con Jeff Bridges, siendo representado de una forma muy similar.

Temática

La temática del género suele tener argumentos recurrentes. La venganza es habitual, en este caso por un padre asesinado, ahora bien, que el vengador sea una mujer, una niña de catorce años, sí se sale de lo convencional.

Ella es la narradora de este capítulo trágico de su vida. Una joven a la cual lo que le falta de fuerza física lo suple con agallas y tesón. Capaz de lograr absolutamente todo lo que se propone, manipulando y convenciendo a los adultos que se encuentra durante su aventura heroica para conseguir su ansiada justicia. Su inteligencia es más fuerte y llega más lejos que todas las armas que la rodean.

Infravalorada por los hombres por su condición de mujer y por su edad, ambas cosas la excluyen doblemente de ese mundo y de la aventura en la cual se embarca, algo generalmente destinado solo a los hombres.

Ella rompe todos esos cánones establecidos, primero no aceptándolos y segundo demostrando su superioridad. No obstante, la naturaleza salvaje en la que se adentra es cruel, sobre todo para alguien tan joven. Siendo, finalmente, el alcoholizado héroe que parece tan inútil, quien en el clímax la salva. Una figura paternal que adopta exactamente ese rol, la función del padre que a la niña le han «quitado».

valor-de-ley-1

El cuento

El momento más poético de toda la cinta, la cabalgata nocturna, contiene el mayor dramatismo de la película, es ese «padre» que en la noche a lomos del caballo huye  de la astuta muerte con su «hija» moribunda en brazos.

La música que apoya las imágenes contribuye a que se asemeje aún más a un cuento, ese en forma de poema al cual remite, El rey de los elfos de Goethe (1782). Tan fantasmagórico y feérico el de los Coen como el del alemán.

Esta parte, este clímax, difiere completamente del de la obra del 69. La actual no se limita a un simple salvamento, a una frenética galopada. Los hermanos van más allá, y pese a narrar un western, optan por continuar como empezaron, con un cuento, que en esta escena se muestra y percibe más rayano a un romanticismo literario. Algo lógico, puesto que es de la fuente de la cual bebe, de esos inicios de Goethe más cercanos al romanticismo.

La magia de los Coen

La magia de ambos es innegable, en ningún momento pierden de vista el género en el que se han embarcado, seguimos viendo un western, sin embargo esa mezcolanza la convierte en una obra única, en un cuento con forma de western y que no defrauda a quienes aborrecen el género ni a los más puristas. Pues las características que lo conforman no se pierden, están muy presentes. Es habitual la mezcla de géneros en las obras, pero el resultado es como el de un cóctel, en ocasiones es espectacularmente bueno y en otras no hay quien se lo beba; dosis cantidades y forma de mezclarlo, todo influye.

No en vano la película recibió diez nominaciones a los Oscar. Entre ellas a la película, a la actriz secundaria, al actor, al director, al guión y, cómo no, a su magnífica fotografía, pero no ganó ninguno. Así mismo, de las ocho nominaciones a los Bafta, únicamente se hizo con el de fotografía.

Pero los premios no lo son todo y el tiempo termina poniendo a cada cual en su lugar. Algunas de las que le arrebataron el título ganador comienzan, diez años más tarde, a ser olvidadas.

Escribe María González

valor-de-ley-2