Blueberry: La experiencia secreta (Blueberry, 2004), de Jan Kounen

  07 Enero 2020

Películas con puntos de original interés

blueberry-0Narra el film la historia del sheriff de Palomito, Mike Blueberry, educado por los indios y que intenta armonizar las dos culturas a las que está vinculado. Pero esta entente lo pone en riesgo, tanto ante los indios, como ante sus paisanos norteamericanos. Un buen día aparece por el pueblo Wally Blount, un terrible asesino que pretende conseguir un valioso tesoro indio, trayéndole al personaje horribles recuerdos de juventud. Blueberry ha de luchar con sus propios demonios interiores con la ayuda del chamán de la tribu, Runi, el hermano con el que se educó y creció, consumiendo sustancias alucinógenas que lo ponen en trance y le ayudan a conocerse a sí mismo y a luchar contra sus miedos más profundos.

Se trata de un curioso western de corte psicodélico, caracterizado por la abundancia de imágenes bizarras provenientes de las alucinaciones y tormentos que el protagonista padece bajo los efectos de la mescalina u otra sustancia similar.

También es una película de aventuras y de amor. E igualmente trata con un sesgo antropológico las costumbres, ritos y estilos de comportamiento de los indios en la América del norte.

La película goza de una buena dirección del francés Jan Kounen, quien también escribió el libreto basándose en El teniente Blueberry, que es una serie francesa de historietas del oeste iniciada en 1963 por el guionista Jean-Michel Charlier y el dibujante Jean Giraud para la revista Pilote. Estas historias narran las aventuras del teniente de Caballería Mike Steve Donovan, alias Blueberry.

Tiene la cinta una buena fotografía de Tetsuo Nagata con movimientos de cámara espasmódicos que sobrecogen, excelente banda sonora de François Roy y Jean-Jacques Hertz, y el relato resulta muy original para el género, con ese toque deslumbrante y de ensoñación que tal vez habría sido mejor aceptado cuarenta años atrás, cuando se llevaba más la psicodelia plan hippies.

El reparto es bueno pero no de excelencia, con actores y actrices conjuntados y profesionales como Vincent Cassel, Juliette Lewis, Michael Madsen, Eddie Izzard, Colm Meaney o Temuera Morrison.

En fin, un western propiamente psicotrópico, de ácido lisérgico y esoterismo delirante, que aunque en ocasiones parezca chocarrero tiene su puntito, como suele decirse en el lenguaje cheli. Y tal vez el crítico Nesselson tenga razón cuando escribe que parece: «Un sueño febril estilizado y etéreo del Viejo Oeste Americano, que funciona mejor como un viaje puramente visual que como la reveladora encrucijada espiritual que aspira a ser». Justas palabras a las que poco cabe añadir.

Es una película con atractivo psicológico y original en su mensaje de evidente contenido relacionado con las deidades. Ello dentro de un ambiente del mejor western. Brinda igualmente una aceptable confrontación entre el mundo occidental más superficial e incluso ignorante versus el enfrentamiento contra el misticismo profundo y la sabiduría más ancestral de las culturas indígenas.

La cinta está razonablemente bien, según mi parecer, y no como se empeñan en escribir otros críticos, que se exceden en malas consideraciones sobre esta obra. Tal vez algo lenta y con interpretaciones mejorables. Pero la película encierra un contenido muy interesante que se va descubriendo poco a poco, o incluso visualizándola varias veces.

Más apropiada para un público espiritual y que guste de lo que es el conocimiento interior, el autodesarrollo y la autotrascendencia, que para el que busque un western convencional o un mero entretenimiento. Es mi parecer que el film tiene puntos importantes de originalidad e interés.

Escribe Enrique Fernández Lópiz

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