Comanchería (Hell or High Water, 2016), de David Mackenzie

  20 Enero 2020

El capitalismo salvaje en clave de western

comancheria-0El western como género cinematográfico ha llegado a nuestros días manteniendo sus rasgos de identidad, pero también adaptándose a los nuevos tiempos. Un buen ejemplo de ello es Comanchería, cuyo título original Hell or High Water hace referencia a una frase coloquial que en español puede traducirse por «contra viento y marea».

Dirigido por el escocés David Mackenzie y basado en un guión de Taylor Sheridan, este neowestern propone una convincente narración (fue nominada a cuatro premios Oscar: película, actor secundario, guión original y montaje) que señala a las entidades bancarias como los delincuentes reales, que en tiempos de crisis abusan de los ciudadanos que no pueden atender a los préstamos.  Por tanto, estamos ante un filme con una vertiente de crítica económica y social.

La historia transcurre en la actualidad y refleja con  expresivas imágenes los estragos de la crisis económica en la América profunda (Texas), donde los granjeros no pueden soportar la presión financiera y los bancos se quedan con sus posesiones. Aunque la película transcurre en Estados Unidos de América, su mensaje podría extenderse a otros muchos países, lo que universaliza su mensaje.

Comanchería transmite un sabor clásico, ya que aunque hay momentos de gran violencia, en conjunto se hace un admirable uso contenido de aquella, en la línea de los grandes títulos del western. A la brillantez de la narración cabe señalar las aportaciones del director de fotografía Giles Nuttgens y una banda sonora especialmente acertada, obra de Nick Cave y Warren Ellis.

La trama es simple y la hemos visto innumerables veces en la pantalla: dos atracadores de bancos asaltan varias sucursales bancarias en un territorio reducido y son perseguidos por una pareja de rangers. Los asaltantes son dos hermanos, uno es un padre de familia divorciado y el otro un ex presidiario recién salido de la cárcel. Las oficinas que atracan son de la misma entidad: la que les ha concedido una hipoteca sobre la granja familiar; tienen dificultades para devolver el préstamo por lo que el banco pretende embargársela. El objetivo de los atracos es, por tanto, obtener el dinero que impida que el banco se apropie de la finca y poder dejarla en fideicomiso a sus herederos.

Los asaltos se producen en pequeñas poblaciones en el oeste de Texas, valorando que las oficinas sean fáciles de asaltar. En su persecución salen dos veteranos policías interpretados de manera muy solvente por Jeff Bridges y Gil Birmingham. Se trata de dos veteranos agentes próximos a la jubilación. Ambos se empeñan en arrestar a los hermanos Howard, interpretados por Chris Pine y Ben Foster.

La película habla de la desesperanza, de la pérdida de ideales, de la crisis de la familia, del racismo, de los abusos de los bancos… Es el reflejo de un modelo de sociedad donde el capitalismo salvaje arrasa con todo. Frente a la avaricia de los bancos, los hermanos Howard proyectan su actividad delictiva como represalia contra el poder de las entidades financieras que actúan sin compasión con sus clientes desahuciados.

La persecución de los rangers a los asaltantes es el hilo conductor de la historia, junto con la relación entre los hermanos, de caracteres y mentalidades encontradas. Los asaltos son violentos y el cerco se va cerrando poco a poco. Por su parte, la pareja de policías mantiene una relación poco afable, en la que el personaje encarnado por Jeff Bridges humilla a su compañero con frecuentes chistes racistas, aunque esa violencia verbal, parece encubrir un afecto mutuo.

comancheria-1

Comanchería propone a los espectadores una reflexión sobre las consecuencias que produce un capitalismo implacable y corrupto, que en situaciones límite hace posible que una persona se vuelva contra el sistema. La película nos habla de una América profunda en decadencia, que ha permitido con sus votos que llegue a la presidencia de los Estados Unidos de América un personaje como el que ahora ocupa la Casa Blanca.

Aunque se trata de una historia de hombres (los personajes femeninos apenas tienen peso), el filme no es, ni mucho menos, un western al uso: «tiene el ADN de una película de robos, una buddy movie y una road movie, así como de un drama familiar», ha afirmado su director David Mackenzie.

Todos estos elementos están al servicio de un retrato sobre la América actual: «Entre todos los elementos de género, hay una reflexión sobre temas de la vida norteamericana contemporánea como el racismo, las armas, los abusos de los bancos, la desaparición del viejo oeste y de sus valores, la ruptura de las familias y la sociedad o la necesidad de hacer las cosas por uno mismo», explica el director.

El clímax de la película, consecuentemente pesimista con el carácter de la historia, propone un cierre doloroso, que supone un toque de atención sobre el rumbo actual de la sociedad capitalista.

Escribe Juan de Pablos Pons

comancheria-3