La naranja mecánica: violencia y conductismo

  02 Octubre 2019

La parábola de Alex y el Estado

la-naranja-mecanica-100Fábula futurista que se desarrolla en una tierra en la que la escalada de violencia entre la juventud no conoce límites. Alex es un delincuente de particular agresividad que es sometido a un "lavado de cerebro" que vuelve del revés sus instintos (social, sexual e incluso artístico).

Todas las asociaciones de ideas que rigen su conducta (por ejemplo, la Novena Sinfonía, relacionada con un intento de violación) no despiertan en él sino horror y náusea. Considerándole curado, vuelve a integrarse en la sociedad donde todos aquéllos a los que ha perseguido se coligan para torturarle moralmente arrastrándole hacía el suicidio.

Desiste de su intento de readaptación y, mientras se encuentra al borde del abismo, los burócratas y psiquiatras del imaginario país donde se desarrolla la acción deciden por votación que lo más sencillo es devolverle su anterior personalidad y aprovechar el intento en su provecho.

Protagonistas principales

En un extremo de la parábola está Alex, en el otro el Estado. El resto de personajes cumplen una función coral y no son relevantes como individualidades, sino como parte de los distintos estratos afectivos y sociales: padres, amigos, mendigos, burócratas, artistas, científicos...

Alex

Protagonista principal. Es el ultraviolento joven, jefe de una banda de delincuentes juveniles, que delinquen sólo por goce, por placer. Está poseído por una agresividad maléfica (Síndrome de Mefístófeles) ejercida a sangre fría, por una violencia sin sentido, por un deseo diabólico de hacer el mal. Es una fuerza innata que se traduce en hechos físicos violentos contra los demás. Tiene su raíz en la niñez y se desarrolla a lo largo del proceso evolutivo, manifestándose generalmente al principio de la adolescencia.

Vive en un edificio municipal de los suburbios, es hijo de unos padres de clase obrera, indiferentes y consentidores ante el comportamiento de su hijo, a pesar de su historial delictivo.

El Estado

Es el otro protagonista principal. El Estado ejerce otro tipo de violencia, una violencia más sutil, permitida, indirecta y psicológica a través de sus instituciones (cárcel), tratamientos (tratamiento Ludovico) e intereses políticos. Recordemos que Maquiavelo consideraba la violencia como parte esencial de la virtud política (El príncipe).

Diagnóstico de una patología

La patología que presenta Alex es la "ultraviolencia" física:

-hacía los viejos borrachos que canturrean (paliza al anciano mendigo);-entre bandas (pelea con la pandilla de Billy Boy);-velocidad temeraria (kamikazes);-sexual (violación de la señora Alexander);-contra sus propios amigos Din y Georgia, por su necesidad de seguir manteniendo la jefatura de la banda;-intento de robo y posterior asesinato (señora de los gatos).

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Tratamiento

Violencia psicológica del Estado: la cárcel que supone humillación y privación de libertad.

Tratamiento Ludovico: Alex se somete voluntariamente a él, haciendo gala de un falso arrepentimiento, de un deseo de ser "bueno", que está muy lejos de sentir, con el único objetivo de volver a ser libre.

Fases del tratamiento

1º fase: Aplicación de la droga:

 Se le aplica una droga a través de una inyección.

2º fase: Proyecciones de películas con actos violentos:

Se le proyectan al sujeto diferentes películas sobre actos violentos manteniéndole siempre con los ojos abiertos:

-un grupo de hombres da una paliza a un individuo (a Alex, en principio, parece gustarle);-un grupo de hombres violan a una mujer (al principio a Alex parece gustarle, pero cuando ya ha ocurrido el hecho seis veces, empieza a sentirse enfermo y tiene ganas de vomitar).

El médico Dr. Brodsky dice que en ese momento la droga administrada al principio en la inyección empieza a producir una especie de parálisis aparentemente mortal en el sujeto, unida a un sentimiento de terror y desamparo, algo parecido a la muerte. Es a lo largo de esta fase cuando el individuo asocia la violencia que contempla con su propio entorno traumático.

El sujeto no entiende cómo lo que antes le producía placer (la violencia) ahora le causa horror y náusea.

El segundo día de tratamiento se le somete a la misma terapia: proyección de escenas de la guerra y de los campos de concentración nazis unidas a la música de Ludwig Van Bethoven. El sujeto reacciona agresivamente y con náuseas porque no puede soportar asociar la música de su idolatrado Ludwig Van a la violencia.

Después de dos semanas, sometido a este tratamiento, Alex es presentado ante las autoridades para que comprueben los efectos y cambios que el tratamiento ha operado en él.

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3º fase: Demostración pública:

En la demostración pública:

-ante la violencia, responde de forma sumisa y dócil ante la agresión verbal y física ajena;-ante el sexo responde con náuseas ante la presencia de una mujer semidesnuda: "Mi primera idea fue tumbarla al suelo y tener allí mismo un mete y saca salvaje, pero rápidamente me volvió la náusea".

Alex ha sido condicionado contra la violencia, el sexo y la música.

Explicación de los efectos del tratamiento: "El sujeto se siente empujado paradójicamente hacía el bien, cuando tiene impulsos hacía el mal, la intención de obrar violentamente va acompañada de una intensa angustia física, a fin de contrarrestar esto, el individuo tiene que actuar de forma diametralmente opuesta".

Crítica religiosa al tratamiento: el cura protesta porque ve todo ese montaje como una farsa, ya que el individuo ha perdido "el libre albedrío", el poder para decidir por sí mismo.

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Resultados obtenidos

La aplicación de las teorías conductistas, en la rehabilitación de Alex, resultan un completo fracaso, porque lejos de reintegrar al individuo en la sociedad lo que consiguen es su marginación, convirtiéndolo de verdugo en víctima, en mártir, en este caso.

La técnica conductista reduce todo a un determinismo causa-efecto que no resulta efectivo en casos con este diagnóstico. El conductismo reduce al individuo a una máquina de comportamiento que lo aleja de su facultad humana.

La reintegración de Alex a la sociedad a la que él había castigado provoca en ésta una reacción de venganza hacía él:

a) sus padres le echan de casa;b) un grupo de mendigos intenta pegarle una paliza;c) sus amigos Dim y Georgie, ahora convertidos en policías, le intentan ahogar;d) el Sr. Alexander, ahora inválido (a causa de la paliza que Alex le dio) y viudo (su mujer murió poco después de la violación), reconoce a Alex a través de la canción que canturrea (Singing in the rain). Lo encierra en una habitación y pone a todo volumen la Novena Sinfonía de Beethoven. Alex no lo puede soportar y se tira por una ventana intentando suicidarse.

La ciencia y el Gobierno son acusados de asesinos por la prensa. Pero el fracaso del intento de suicido de Alex les hace replantearse la situación en su propio beneficio. Alex sólo puede volver a tener capacidad de elección tras un acuerdo con el poder y sus representantes, y una vez que el tratamiento Ludovico es condenado. Entonces sus actos pueden volver a ser violentos e ir contra sus semejantes, pero quedarán inmunes como parte de su acuerdo con el poder, al que le ayudará a ganar las elecciones.

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Consideraciones finales

Toda la película rezuma un escepticismo pesimista en el porvenir del género humano, donde la pervivencia del individualismo aparece seriamente amenazada, con la creciente intrusión del Estado y de la Ciencia en la vida particular.

El libre albedrío puede tener dos lecturas: una la de la moral católica, la cual precisa de él para que el hombre pueda ser merecedor de premio o de castigo. La otra la del individualismo liberal, que pretende que el hombre no renuncie a ninguna de sus posibles capacidades y opciones.

El tratamiento Ludovico no elimina los impulsos violentos de Alex, programándolo exclusivamente para hacer el bien, sino que las inclinaciones de Alex subsisten, y el tratamiento sólo le crea náuseas y dolores corporales que le impiden golpear y violar como era su primera intención. El tratamiento Ludovico no elimina las causas, solo reprime los efectos.

La civilización actual no ha logrado que el hombre supere sus impulsos primarios, sino que le ha obligado a reprimirlos. En el hombre actual aún subsiste el mono primitivo y violento: se ha desarrollado científica e intelectualmente, pero no lo ha hecho ni moral ni sentimentalmente, lo que provoca un desequilibrio que culmina en la neurosis.

Escribe Purilia

(Este artículo fue publicado inicialmente en mayo de 2009, en el monográfico sobre El mal en el cine.)

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