Atraco perfecto (The killing, 1956)

  18 Julio 2019

Atracón narrativo perfecto

atraco-perfecto-1Corría el año 1956, se estrenaba Atraco perfecto de Stanley Kubrick, año en el que Grace Kelly se casaba con Rainiero de Mónaco y dejaba de trabajar con Hitchcock.  Marilyn Monroe se casaba con Arthur Miller. Pather Panchali de Satyajit Ray —ayudante de Jean Renoir en El río— era nominada en la carrera por la Palma de Oro en Cannes ganando solamente el premio al mejor documento humano. Ese mismo año el Oscar a la mejor película lo ganaba la película La vuelta al mundo en 80 días de Michael Anderson y el Oscar a la mejor película extranjera se lo llevaría La strada de Fellini.

Otras películas destacadas de ese mismo año fueron Los diez mandamientos de Cecil B. DeMille, Gigante de George Stevens con James Dean en su máximo esplendor, Escrito sobre el viento de Douglas Sirk, El rey y yo de Walter Lang o Guerra y paz de King Vidor.

Fue también el año de Luis García Berlanga, que obtuvo el premio OCIC en el Festival de Venecia donde también estuvo nominada al León de Oro la película de Juan Antonio Bardem Calle Mayor, ganadora el premio Fipresci en el mismo festival.

Y Atraco perfecto (The Killing), se convertía en el tercer largometraje de la filmografía de Stanley Kubrick, después de Miedo y deseo (1953) y El beso del asesino (1955). Dos películas menores que permitieron a Kubrick experimentar detrás de la cámara antes de dirigir sus dos siguientes títulos, que se pueden catalogar como obras maestras. La mencionada Atraco perfecto, motivo de nuestro análisis en este Rashomon, y Senderos de gloria.

Encuadrada dentro de la primera etapa de la obra de Kubrick, Atraco perfecto fue la primera película que contaba con los servicios de la productora creada por él mismo con Harris, llamada Harris-Kubrick pictures.

Etapa novel donde encontramos a un director muy cercano al cine clásico de la época  visitando géneros como el negro, el thriller, el drama, el bélico e incluso grandes producciones como podría ser el caso de Espartaco, película que independientemente de los problemas derivados de la misma condujo a Kubrick hasta el top de directores de Hollywood, permitiéndole abordar otras grandes producciones posteriores.

Tras la buena acogida de Atraco perfecto, algunos jefes de producción como Dore Schary se fijaron en el trabajo de Kubrick, pero lo más significativo fue el interés que el director despertó en Kirk Douglas, que firmó un contrato de cinco películas con Harris-Kubrick pictures. La primera obra realizada después de la firma de dicho contrato fue Senderos de gloria, una gran película que fue censurada en Francia durante muchos años. Fueron sonadas las polémicas entre Kubrick y Douglas hasta llegar a Espartaco donde también tuvieron sus diferencias que desembocaron en apartar al director del montaje de la película.

Kubrick pecaba de meticuloso y eso hacía que los rodajes estuviesen impregnados de tensión, provocando polémicas con las estrellas de Hollywood del momento, aqunque éstas no carecían de un ego desmedido. Es apropiado en este contexto recordar aquello que dijo Kirk Douglas sobre Kubrick: «Stanley Kubrick es una mierda con talento».

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El productor James Harris le aconsejó a Kubrick adaptar la novela Clean break de Lionel White. Kubrick decide hacer Atraco perfecto y se encuentra con una lucha sin cuartel por los derechos de adaptación, en frente tenía a Frank Sinatra.

El argumento se basa en dicha novela de Lionel White, con guión del propio Kubrick y diálogos de Jim Thompson. La historia gira alrededor de Johnny Clay, que después de salir de la cárcel decide hacer el atraco definitivo para retirarse junto a su amor, una chica llamada Fay. La idea es robar la recaudación obtenida por las apuestas en el hipódromo de carreras de caballos. Primero, Clay reúne a las personas que le ayudarán a dar el golpe, y más tarde planeará la estrategia, casi perfecta.

La banda la forman Randy, un policía sobornado; George, el cajero de las apuestas; y Mike, barman del hipódromo. Su intención es desviar la atención provocando un suceso en la sala de apuestas mientras, alguien mata al caballo favorito de la séptima carrera, y la banda se hace con el botín. Todo funciona correctamente según el plan previsto hasta que llega el momento de repartir el dinero.

La trama contada por Kubrick no esconde nada, hace gala de precisión y de capacidad de comunicación con el espectador. Un ejemplo de minuciosidad podría ser la escena de la maleta, cuando Johnny Clay cierra la misma exhibiendo algunos detalles que anticipan lo que pasará después. Todo está explicado con pelos y señales, la virtud reside en la minuciosidad narrativa del director que, mientras proyecta planos del hipódromo y transcurre la trama, va planeando la parte final de la película haciendo un recorrido sin escondites hasta llevarte donde él quiere.

Como anécdota, en las proyecciones revisadas antes de estrenar la película existía un cierto pesimismo sobre la estructura narrativa y el montaje de la película. Kubrick tenía la intención de montar el filme en orden cronológico, pero desechó esta idea para no confundir al espectador. Kubrick mantuvo una cronología, pero el planteamiento de la película transcurría al mismo tiempo que la trama de la misma. Lo importante en el Cine con mayúsculas —además de la fuerza que puedan tener la historia, los personajes y otros aspectos— es cómo te cuenta el director la película, qué estructura y leguaje narrativo utiliza para comunicarse con el espectador. Atraco perfecto es un ejemplo en este sentido, la estructura narrativa es tan perfecta como el atraco.

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La idea de Kubrick era hacer una película previsible con el objetivo de sorprender con un gran final, a lo John Huston. Por ello cabe comparar Atraco perfecto con otra obra maestra del cine negro dirigida por el controvertido Huston, La jungla de asfalto. Tramas parecidas, perdedores y un final sello de la casa Huston. En todas las comparaciones posibles entre las dos películas se observa un carácter más moderado en la película de Kubrick, sin embargo en La jungla de asfalto todo es más extremo y contundente, cercano al carácter de su director.

Antes de analizar el gran final de esta película no se puede omitir la grandeza de los personajes y los diálogos.

En relación los personajes, destaca sobre los demás el protagonista, Johnny Clay (Sterling Hayden): como ideólogo del atraco muestra una claridad de ideas mezcladas con experiencia que sólo pueden conducirte al éxito. Otro personaje importante, la viva encarnación del perdedor, aunque todos son perdedores en esta película, es George Peatty (Elisha Cook) dominado por esa mujer fatal llamada Sherry Peatty, interpretada por Marie Windsor.

Y por último, el personaje interpretado por Kola Kwariani, Mourice. Un mercenario contratado para entretener a los policías. Cobra importancia este personaje cuando se reúne con Johnny Clay en un bar, no forma parte de la banda, aunque él quiere formar parte de la misma. Los diálogos de esta escena son de una calidad suprema y demuestran la inteligencia de todos los participantes en el atraco, inteligencia dopada por el instinto de supervivencia que el ser humano atesora como virtud.

Los personajes de esta película expresan fatalismo, resignación, ingenuidad, valentía, rebeldía y, sobre todo, personalidad. De ahí la importancia de los personajes más allá del argumento, estos representan una historia de supervivencia distinta, reflejada en vidas que tienen que luchar dentro de una sociedad difícil, donde la adaptación al medio es una odisea.

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Todos estos grandes personajes son conducidos por Kubrick a un destino, a una escena final inesperada que guía al espectador durante un viaje lleno de información directa, hasta llegar al  fatalismo.

Es una de las mejores escenas finales de toda la historia del cine, merece la pena describirla. Johnny Clay y su chica llegan al Aeropuerto de La Guardia con la maleta llena de billetes, la recaudación del hipódromo. El suspense empieza con la facturación de la maleta, Clay duda de ello, pero no le queda más remedio que hacerlo. Mientras tanto son perseguidos por la policía, les acechan, están cerca con el fin de atraparlos.  Ambos presencian el transporte de la maleta, la mala suerte se acerca. La tensión crece en Clay y su amada, mientras miran la entrada del avión y el recorrido del carro con las maletas, la señora del perro a su lado y la maleta, se mueve en el carro. El perro salta y corre hacia el carro de maletas, el conductor intenta esquivarlo y una maleta cae al suelo abriéndose, al viento los billetes. La resignación se dibuja en el rostro de Johnny Clay, después de un plan perfecto, el destino y la casualidad arruinan su futuro. En un fotograma de grandeza visual aparecen los dos policías por distintas puertas para detener a Clay y su chica.

Atraco perfecto sería una película normal o casi del montón sin este final, con buenas interpretaciones de personajes muy intensos. Pero este acercamiento a John Huston, sobre todo en la parte final, convierte a la película en uno de los grandes clásicos del séptimo arte.

La censura también hizo mella en Atraco perfecto como ocurría con todas las películas de la época, sometidas al Código Hays. Kubrick y otros directores tenían que buscar formulas para mostrar el mensaje, pero sin caer en la censura. Los malos tenían que ser los malos, no cabía reflexión del porqué se convertían en malos, quizás por una sociedad injusta que creaba delincuentes y los alimentaba en vez de integrarlos.

En Atraco perfecto se observa qué quiere decir Kubrick, aunque sea entre líneas. Por ello en el final de la película los protagonistas no podían tener éxito, pero sí adquirían una complicidad con el espectador. En un ejercicio de comparación podría ser aquello que se recoge en la novela de Mijaíl Bulgákov, El maestro y Margarita, en relación a la simpatía por diablo.

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Otro aspecto que hace atractiva esta película son los diálogos, con el trabajo realizado por Jim Thompson que alcanza su máximo nivel en la obra de Kubrick. Thompson también trabajó con Kubrick en Senderos de gloria, donde los diálogos son determinantes, tienen una profundidad que conmueve al espectador en relación a la personalidad de los protagonistas.

La faceta de Thompson como guionista fue muy corta y prácticamente se redujo a las colaboraciones con Kubrick. En aquellos tiempos, Thompson vivía una vida de desenfreno en Nueva York y su mujer decidió llevárselo de la ciudad que nunca duerme para evitar su caída total. Escribía novela negra para la editorial Signat Book —aunque practicó otros géneros a lo largo de su carrera como escritor—y publicaba relatos policiacos en revistas. Algunas de sus novelas fueron adaptadas a la gran pantalla: La huida, dirigida por Sam Peckinpah con Steve McQueen; Los timadores, de Stephen Frears; o 1280 almas (Coup de torchon), de Bertrand Tavernier.

Sobre la trayectoria de Kubrick, acostumbrado en su reducida filmografía a cambiar de registro con frecuencia, destaca la calidad de sus películas, prioridad ante una obra prolífica. Después de Atraco perfecto vinieron Senderos de gloria, Espartaco, pasó del cine negro al bélico, hasta llegar a explorar las entrañas de la ciencia ficción con 2001: una odisea del espacio, probablemente su mejor película, por su apuesta arriesgada, no entendida, y por su valentía para llevar a cabo una película de culto que ha sido objeto de debate sobre la verdadera existencia de Dios, una de las respuestas que daba Kubrick cuando le preguntaban qué mensaje escondido tenía la película.  

Es difícil no obtener cosas positivas de las películas de Kubrick, todas sus obras eran objeto de polémica y debate. Desde La naranja mecánica a Lolita. También cabe mencionar títulos como Barry Lyndon, El resplandor y Eyes Wide Shut.

Los 20 años de la muerte de Kubrick o los 50 años del estreno de 2001: una odisea del espacio son una buena oportunidad para revisar a este gran director. O descubrirlo. Nunca es tarde.

Escribe Marcos Sáez | Monográfico sobre Stanley Kubrick

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