Sucedió una noche (1934) de Frank Capra

  27 Febrero 2019

Sucedió lo inesperado

sucedio-una-noche-1En la época dorada de los grandes estudios, la Columbia no era uno de ellos, era una pequeña compañía que debía pedir prestadas estrellas a los otros.

Clark Gable en ese momento era ya un actor reconocido, por ello pidió un aumento de sueldo a su jefe Louis B. Mayer, una de las tres cabezas fundadoras de la Metro-Goldwin-Mayer. Esto fue considerado una osadía, la reacción por parte de la fiera nacida en Minsk fue desterrar al actor a la pequeña productora apodada «La Siberia de Hollywood».

De esta forma inesperada, Clark Gable protagonizó Sucedió una noche en 1934, junto a Claudette Colbert, la cual tampoco quería trabajar en la obra.

Un sleeper

Nadie apostaba demasiado por esta cinta dirigida por el siciliano Frank Capra que, no obstante, marcó un hito en la historia de cine. En principio estrenado en pocas salas terminó siendo uno de los grandes éxitos del año, llevando al público a verla.

Inesperada pero merecidamente terminó por hacerse con cinco de los grandes Oscar: “Mejor Película”, “Mejor Director” Capra, “Mejor Actor” Gable, “Mejor Actriz” Colbert y “Mejor Guión Adaptado” Robert Riskin. Pero no se trata únicamente de David venciendo a Goliat. Con esta obra se inicia un género: la comedia romántica. Más exactamente la screwball, típica de los años 30 y 40, donde se relata el trasfondo de la depresión y se enaltece la figura femenina, los diálogos son ágiles y agudos y el divorcio suele estar presente en el argumento.

Road movie

En esta obra de Capra además todo este divertido romanticismo viene empaquetado en forma de road movie, un género que no era nuevo ni desconocido, ya que en numerosas ocasiones —tanto en cine como en literatura— el viaje heroico, ya sea interior y/o exterior, va unido a un viaje físico realizado por carretera, símbolo tanto de huída como de libertad, con características comunes al género de carretera.

Y así ocurre: Ellie Andrews, una joven adinerada, huye de su padre quien trata de imponerle la anulación de su reciente matrimonio con un piloto que sólo busca su fortuna. La chica utiliza la carretera como medio para alejarse de su padre y, a la vez, huir de una vida en la cual —como ella misma confiesa— nunca ha podido ser libre o estar sola, siempre vigilada por niñeras o guardaespaldas y con alguien que le diga lo que debe hacer.

Esa jaula de oro es de la cual escapa. En su viaje físico conoce al periodista Peter Warne, ambos personajes evolucionan poniendo punto final a unas vidas erráticas. Por su parte, él es un periodista borrachuzo al que despiden por no cumplir con su trabajo como es debido.

El viaje

Autobús y coche son los transportes de huida utilizados por los personajes, para el segundo hacen autostop cuando sucede la icónica imagen en la cual Ellie muestra su pierna. Durante el habitual viaje físico, propio de las road movies, se produce en paralelo la evolución de los héroes. Mientras realizan las obligadas paradas para pernoctar y escapar de los perseguidores (unos detectives puestos por el padre millonario y  a los cuales deben dar esquinazo para así lograr llegar a Nueva York junto al marido), se produce un acercamiento sentimental entre los protagonistas.

A medida que su llegada a la gran ciudad se precipita, los sentimientos de la joven Ellie varían, pasando a enamorarse del periodista, Peter, con quien realmente se siente libre. También él abandona sus antiguos hábitos, su gusto por la bebida, para caer totalmente enamorado de ella.

En la carretera es común que surja la unión entre personajes o, en el caso de que la hubiera con anterioridad, se afiance. Los sentimientos de lealtad y fidelidad se exaltan en el género en algunas ocasiones, como en esta obra, cual advenimiento de un cambio de vida o de tal vez una futura tragedia. Así ocurre, en tono de road movie, al final de la serie House (2004-2012) de David Shore.

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Los inicios

El género, que en principio puede resultar novedoso, encuentra su germen en la literatura. La novela de caballerías ya narraba esos viajes a caballo por caminos sembrados de aventuras que caballeros andantes recorrían con un objetivo, en unas ocasiones de búsqueda en otras de rescate. Ahí ya se mezclaban los géneros.

De las más evidentes podemos recordar algunas obras dedicadas al Ciclo Artúrico y, sobre todo, la más reconocible, Don Quijote. La exaltación de la amistad y la fidelidad hacia ésta es a su vez rayana a las actuales buddy movies (películas de colegas) las cuales también suelen ir unidas a las road movies, estando habitualmente anexas la una a la otra.

Sucedió en un camping

En la obra de Capra el género se complica al tratarse de personajes de sexo opuesto. En una época en la que el código moral debía ser cuidado había que ingeniarse métodos con los cuales llevar a cabo el argumento. Como que los dos pernocten en el mismo lugar. Así surgió la famosa escena  de «las murallas de Jericó» en el camping. Peter idea un medio de separación con una manta colgada, creando una gran tensión sexual entre ambos. Mientras comienza a desnudarse, aleccionando a Ellie sobre el método a seguir para desvestirse, llega a quitarse la camisa mostrando su torso desnudo, revelando que no utilizaba camiseta.

Este simple acto, el no llevar camiseta interior, hizo que bajaran sus ventas, motivo por el cual la empresa Fruit of the Loom puso una demanda.

La tensión sexual aumenta a medida que avanza el camino, la solución hallada por Capra fue brillante: la finalizó con el método de «las murallas de Jericó» derrumbándose en off, sin ni siquiera ser mostrado por la cámara, simplemente sugiriéndolo.

En ocasiones, como en esta obra, cuando un gran artista como Capra se ve ante ciertos retos —como la falta de medios u otros impedimentos— en lugar de frustrarse el artista crece ante la adversidad y de su creación se obtiene una película histórica y tan inolvidable como Sucedió una noche.

Escribe María González

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