Los mundos de Bergman, imaginación y fantasía

  02 Diciembre 2018

Fanny y Alexander (1982)

fanny y alexander-50Fanny y Alexander es una regresión de Ingmar Bergman a su infancia, donde se construye el universo del propio autor. El personaje de Alexander es uno de los alter ego de Bergman en la película, a través de él se escenifica la fantasía, lo que es real o no real, la importancia del arte y de la religión, y la pequeña distancia entre la vida y el arte. La conexión entre la etapa de la infancia y la etapa madura están presentes en toda la película.

Bergman cuenta la vida de una familia burguesa, peculiar y oscura, donde se forja el mundo imaginario de Alexander, hijo de Oscar y Emily. Su padre, Oscar, dirige un pequeño teatro donde él mismo actúa en algunas representaciones. Es el escenario perfecto para que Bergman construya la artística imaginación de Alexander. Las representaciones del padre —en Hamlet, por ejemplo— influencian al pequeño Alexander. Éste, por las noches, hace pequeñas representaciones teatrales con su hermana y otros niños, mientras los padres se preparan para ir a dormir.

La película reflexiona durante todo el metraje sobre lo real, la realidad, lo no real y sobre interpretación de un personaje mundano en diferentes circunstancias de la vida,a lo que Bergman llama diferentes mundos, nuestro pequeño mundo o mundo exterior y yo me atrevería a decir nuestro mundo interior.

Es revelador, según lo expuesto en el párrafo anterior, el discurso de Gustav Adolf (Jark Kulle) en la comida familiar, donde hace toda una declaración de intenciones sobre la vida y los mundos. Gustav, el otro alter ego de Bergman, comienza el discurso indicando que los Ekdahl (la familia burguesa de Alexander) no saldrán de su mundo y que no están preparados para semejantes excursiones, hasta el punto de expresar que vivirán en su pequeño mundo donde sólo queda la ilusión para combatir la monotonía. Estas palabras podrían interpretarse como una crítica a la burguesía incapaz de ver la realidad de otras personas, pero no, es la muestra real de lo que era la burguesía necesitada de la influencia del arte, para ser más liberal y progresista.

Hay dos escenas durante el discurso determinantes sobre lo que nos ocupa, el saludo a los artistas y cuando Gustav coge en sus manos a los niños recién nacidos.  

Con respecto a los actores, entramos en el ya mencionado terreno real o no real que tanto aparece en la película por medio de la palabra de algunos personajes. Gustav saluda a los artistas haciendo alusión a las interpretaciones que estos hacen en sus obras, donde aportan, a través de una irrealidad o ficción, una visión distinta del mundo, ofreciendo otros puntos de vista que son vitales para vivir en un mundo mejor, con la correspondiente alteración de nuestras emociones. Por ello Gustav les anima a seguir en ese camino donde el arte hace una labor de vanguardia y progreso, siendo esenciales en cualquier sociedad que se precie.

Durante todo el metraje se suceden reflexiones sobre lo que es real de verdad y ¿qué es esto de real de verdad? Lo que otros ven en ti desde un mundo exterior, reñido con tu mundo interior, la formación de mundos idílicos.  Conclusión, posiblemente seamos lo que nuestra imaginación dicta con la educación adquirida. Y si tenemos en consideración nuestra interpretación en la vida diaria, según las circunstancias, observamos que todos interpretamos distintos personajes en la vida. Es otro detalle que nos ofrece Bergman, el de la interpretación constante, por ello funciona muy bien esta conexión en la película entre el mundo del arte y el mundo real o no real.

Bergman conecta el mundo del arte con el mundo real través del teatro. Para ello utiliza el universo de un niño, Alexander, que se dedica a contar historias que podrían formar parte de un guión de ficción para contrarrestar la realidad.

La reflexión sobre la fantasía que hace Bergman demuestra el talento del director, al utilizar la fantasía a través de artistas, dramaturgos y otras artes que sirve para  mostrar al mundo otra realidad que choca con dos extremos, la burguesía ortodoxa y la religión. Aunque la burguesía en la película, a la cual pertenecía Bergman, es una burguesía liberal gracias a la influencia del teatro que dirige Oscar, el hermano mayor de la familia Ekdahl. Esto no es baladí, es la puesta en escena que Bergman busca: una vez más expone dos puntos de vista para mostrar la influencia positiva del arte sobre posturas extremas. La influencia del teatro hace que la familia Ekdahl sea más liberal, dejando atrás toda ortodoxia, mientras que la familia del obispo sigue estancada en un mundo caduco en cuanto a educación y valores.

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Más allá de homenajes al teatro o cualquier arte, la importancia de Fanny y Alexander reside en la imaginación y la fantasía como antídoto ante cualquier tipo de ortodoxia. Por ello, utiliza el teatro como puesta en escena en la película. Bergman era un gran conocedor del teatro ya que siempre fue un dramaturgo convertido en un gran director de cine.

El mundo de Bergman durante su infancia era semejante al mundo del personaje que representa Alexander, su padre era un pastor luterano comparable al obispo, que más tarde se convierte en su padrastro después de la muerte de su padre Oscar.

Por ello está presente la religión en la película, que además de ser un elemento autobiográfico es otro enfrentamiento entre dos mundos, donde otra vez la fantasía y la imaginación tienen que actuar para contrarrestar la ortodoxia imperante.

Hay escenas que son demoledoras, como las secuencias donde participa el obispo con su familia: la conversación del obispo con Alexander cuando éste cuenta alguna de sus fantasías con el obispo de protagonista. El obispo le propina un castigo que roza lo salvaje, pero lo más significativo es la parte simbólica, como dar un beso en la mano que ha estado azotando a Alexander. Simboliza la crueldad en ciertos comportamientos de la religión inculcando valores extremos.

Otras dos escenas simbólicas, donde la protagonista es Fanny, son la mirada de ésta cuando el obispo está azotando a Alexander, sin pestañear, claramente Fanny está del lado de su hermano. Y la otra la observamos cuando el obispo pone la mano en un lado de la  cara de Fanny, él cierra el puño y Fanny quita la cara. El papel de Fanny es el más simbólico en todos los sentidos y obedece al tratamiento que Bergman da a las mujeres en sus películas, donde el género femenino siempre es más fuerte mentalmente que el masculino.  De hecho, su madre (Emilie) y la señora Ekdahl, pasan de una dependencia masculina a una independencia femenina, así lo muestra el director en una de las conversaciones que tienen en la parte final de la película.

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Otras observaciones relevantes sobre la familia del obispo son: la primera comida, las habitaciones y el fantasma.

La escena de la primera comida de Emilie, Fanny y Alexander con la familia del obispo muestra la crueldad a la se enfrentarán en el futuro donde les espera una educación estricta llena de castigos desproporcionados, pasando de la alegría a la tristeza. Es una escena que incluso tiene elementos de cine de terror… o más bien es el horror.

Con respecto a las habitaciones, expresan la muerte de la ideas, de la rebeldía infantil, de la imaginación y la fantasía. Las ventanas tienen rejas como en las cárceles, es de una crueldad absoluta.

Y el fantasma del obispo, que aparece cuando está muriendo. Alexander siempre tendrá el fantasma presente, en clara alusión a la relación que mantenía con su padre. Es como un trauma que aparece más tarde, en la etapa adulta. También vemos otros fantasmas en la película, como el de su padre Oscar durante todo el metraje. El fantasma bueno y el fantasma malo, otra vez los contrapuntos. Y la entrada en escena de Ismael también tiene su importancia al hablar de los fantasmas.

Utilizar el arte como un medio para inculcar valores cívicos con respecto al progreso de una sociedad solo está a la altura de grandes directores. Bergman muestra indirectamente la importancia del teatro, el cine, la literatura y del arte en general como tabla de salvación de cualquier sociedad. El mensaje que lanza es claro y conciso: son claves las artes citadas para no caer en conductas ortodoxas que pertenecen al pasado y éstas no deben volver a nuestras vidas.

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Con respecto a la estructura narrativa teatral y cinematográfica cabe decir que la puesta de escena es teatral, pero no resta importancia a la puesta en escena cinematográfica, como por ejemplo la utilización de la profundidad de campo en los decorados, donde aparecen puertas abiertas con personajes en el fondo de los espacios.   

Fanny Alexander es una obra de madurez. Bergman recoge en ella todas las cosas que le inquietan, autobiográficas y no, e incluso podría ser el resumen de todas sus películas. Es como un epitafio cinematográfico de toda una vida dedicada al cine que termina en obra maestra.

Se exponen dos mundos diferentes en Fanny y Alexander, el anti progreso (el obispo y su familia) y el progreso (la familia burguesa liberal con la influencia del teatro). El mundo del obispo con su familia es más sombrío y gris, utilizando pocos colores en las escenas. Sin embargo, el mundo de la familia burguesa liberal, con la influencia del teatro, es más alegre.

Cuando era pequeño, Bergman vio una representación de El sueño de Strindberg, como Alexander en la película observa la representación de Hamlet. Strindberg es una clara influencia de Bergman, pero la moraleja de este episodio infantil de Bergman expresa la importancia de dicha infancia en la formación del futuro autor y también el derecho a ser diferente. Alexander se comporta de esta forma en la película, en clara alusión al propio Bergman.

«Cualquier cosa puede pasar. Todo es posible y probable. El tiempo y el espacio no existen. Sobre la frágil base de la realidad, la imaginación teje su tela y diseña nuevas formas, nuevos destinos» (El sueño, de Strindberg).

Escribe Marcos Sáez

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