Apartado de correos 1001 (1950) de Julio Salvador

  18 Octubre 2017

El origen del cine negro barcelonés

apartado de correos 1001-1Ignacio F. Iquino, culpable del inicio de cine criminal en España, realizó algunas películas que fueron la antesala al cine negro barcelonés y policiaco de los años 50. Su primera realización, en 1936, se titulaba Al margen de la ley y relataba el asalto al expreso de Andalucía de 1924 cuando España estaba en plena dictadura de Primo de Rivera. Más tarde, en 1945, Iquino haría otra serie de títulos denominados protonegros a través de su productora Emisora Films como Hombres sin honor, Una sombra en la ventana, El obstáculo y ¡Culpable!

En 1950, con España en plena dictadura franquista, surge el denominado cine negro barcelonés. Las películas pioneras de esta corriente son Apartado de correos 1001 (Julio Salvador) y Brigada criminal (Ignacio F. Iquino) ambas estrenadas el mismo año. Se adopta como nombre de la corriente cine negro barcelonés principalmente porque estas dos películas están ambientadas en Barcelona y atesoran una calidad cercana a las películas de cine negro americano, rozando el atributo de películas de culto.

Pero también se rodaron otras películas en la década de los 50 con ambientación en otros lugares, con la misma calidad o virtudes similares a las de Apartado de correos 1001 y Brigada criminal, como Camino cortado (Francisco F. Iquino, 1955), El cerco (Miguel Iglesias, 1955), Los peces rojos (Jose Antonio Nieves Conde, 1957) y Distrito quinto (Julio Coll, 1957).

Más tarde, en la década de los 60 llegaban Los atracadores (Francisco Rovira Beleta, 1962) y A tiro limpio (Francisco Perez Dolz, 1963). En 1970 se estrenaba las destacadas Crimen perfecto (Fernando Fernán Gómez), y en 1975 Los casados y la menor (Joaquin Coll) entre otras.

Todo este legado de películas clásicas de cine policiaco español durante los años 50, 60 y 70 fue la base del cine policiaco que después vendría. Algunos títulos, como Tatuaje,  Caja 507, Grupo 7, El crack o La vida mancha, son el resultado de una forma de hacer cine policiaco sin renunciar a nuestra idiosincrasia.

Después de la introducción sobre el origen del cine negro y policiaco español ponemos el punto de mira en la película dirigida por Julio Salvador Apartado de correos 1001.

La producción no fue tarea fácil, en principio estaba previsto que la película fuese dirigida por Antonio Román, pero finalmente la productora tomó la decisión de que este se encargara de dirigir El paseo amenaza.

Fue rodada en diferentes exteriores e interiores de Barcelona, principalmente en Las Ramblas, Vía Layetana, las oficinas de La vanguardia, el edificio de Correos y Atracciones Polo, donde transcurre la gran escena final.

El rodaje de Apartado de correos 1001 se realizó durante el verano de 1950, siendo estrenada el 6 de diciembre del mismo año. Brigada criminal compartía cartel con Apartado de correos 1001, siempre fueron de la mano las dos películas en una especie de competición limpia.

Forma parte del anecdotario el adelanto del rodaje de Brigada criminal con un objetivo claro, llegar antes a la cartelera y así fue, pero sólo con dos días de antelación. Ignacio F. Iquinio era consciente de que el ritmo de trabajo en el rodaje de Apartado de correos 1001 era superior. Iquino adelanto tanto el rodaje que termino ganando un mes y medio con respecto al rodaje de Julio Salvador, su objetivo, estrenar antes una película pionera con argumentos parecidos.

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Apartado de correos 1001 se mantuvo durante 32 semanas en cartelera con un excelente éxito de público y crítica. Una de las pretensiones de la productora era hacer un producto popular y así fue.

El argumento, basado en un hecho real y cotidiano con cierta adaptación libre, convertía a la película en una historia cercana al realismo callejero en relación a los casos que acontecen en una gran ciudad como era el caso de Barcelona.

Un joven (Rafael) es asesinado en la calle delante de la Jefatura Provincial de Barcelona. Durante la investigación, dos agentes de la Brigada criminal encuentran en la habitación del fallecido varios ejemplares del periódico La vanguardia, en uno de estos ejemplares descubren el recorte de un anuncio solicitando un Gerente para una empresa de productos químicos.

El cine negro americano y el neorrealismo italiano están presentes aquí. La estructura narrativa es claramente heredera del cine negro americano realizado en la época dorada de Hollywood donde los personajes muestran una personalidad conmovedora, pero con límites impuestos por el ojo censor del régimen franquista que imperaba en todas las películas de la época.

También la trama, impregnada de caminos sinuosos, es heredera de cine negro americano a través de un guión elaborado con una línea clara para llegar a un desenlace bien hilvanado con final perfecto. La escena de la habitación donde se encuentra la prueba con el recorte de periódico y que será el hilo conductor de la historia confirma la influencia del mejor cine negro americano con estilo sinuoso y preciso, sin fisuras.

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Algunas planos secuenciales de Apartado de correos 1001 son comparables al mejor cine negro, apelando a la calidad fílmica, la estética de algunas escenas —como por ejemplo el enfoque de los pies del presunto delincuente sin desvelar el rostro al espectador hasta el final— o cuando éste mira por un agujero simulando el objetivo de una cámara mostrando una estética visual impecable y elegante. Y qué decir de la escena final, donde hay una persecución en un parque de atracciones (Atracciones Polo) cercano en su calidad fílmica y narrativa a otras escenas finales brillantes de la historia del cine, como por ejemplo la escena de los espejos de La dama de Shanghai.

Como es evidente, el film recoge varias influencias según la interpretación real o imaginativa de cada uno. La pareja de policías (Conrado San Martín y Manuel de Juan) podría estar influenciada por la pareja de policías que aparecen en Perro rabioso de Akira Kurosawa, aunque el cine está lleno de este tipo de parejas de policías por lo tanto tendrían cabida muchas alusiones.

Y también hay una clara referencia al neorrealismo italiano que se aprecia con la visualización de exteriores naturales, mostrando la Barcelona ciudad de los años 50 en un día cualquiera, haciendo gala de un realismo cercano a Ladrón de bicicletas (Vittorio de Sica) donde se muestra como el populacho habita realmente las calles de Roma un día cualquiera, es el cine en la calle y así mismo se muestra en Apartado de correos 1001, donde hay varias escenas que muestran Barcelona ciudad casi en su estado puro haciendo gala de un realismo cotidiano. También se aprecian similitudes con La ciudad desnuda, de Jules Dassin, en la forma de rodar las imágenes de la calles de Barcelona.

Cabe destacar la interpretación solemne que los actores hacen de sus personajes, todo el reparto que adquiere protagonismo directo realiza un gran trabajo. Manuel de Juan (Marcial Velasco), Conrado San Martín (Miguel), Elena Espejo (Carmen), Carlos Muñoz (Rafael Quintana), entre otros, están a la altura de las circunstancias.

Apartado de correos 1001 es también la película de unos guionistas que más tarde se convertirían en directores, Julio Coll y el recientemente fallecido Antonio Isasi-Isasmendi. Podría considerarla la película de tres grandes directores del cine español.

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En la dictadura franquista, el cine policiaco español apenas tenía presencia en el imaginario de los directores de la época ya que la censura —o, mejor dicho, la propaganda del régimen— no permitía dar una imagen de país inseguro cuando en realidad sí que ocurrían estos hechos reales de los cuales la población no tenía constancia por falta de información. El film se adueña de uno de estos hechos habituales en Barcelona pero con la obligación de hacer un homenaje al trabajo de la policía.

Desde el primer minuto hay un alegato en forma de documental donde se ensalza el trabajo de la policía, imposición obligatoria del régimen franquista. Para burlar dicha censura franquista había que ensalzar el trabajo de los policías y así el film de Julio Salvador, que muestra una policía muy eficaz con el firme objetivo de no despertar la simpatía del malhechor en los espectadores. La propaganda franquista mostraba así una imagen de seguridad dentro del estado español que no se correspondía con la realidad.

Encontramos también una apuesta valiente, en una España con pocas oportunidades, demostrando que en nuestro cine había talento. Lo importante era luchar, y mucho, para sacar adelante proyectos que eran censurados a la primera de cambio. Pero gracias a la tenacidad de Julio Salvador y todo su equipo, contando con el apoyo de una productora pequeña con escaso presupuesto, está película pudo llegar a las carteleras y ser el principio de nuestro cine policiaco de los años 50.

El cine español, con Apartado de correos 1001 y Brigada criminal, abrió un camino, con piedras, pero infinito, permitiendo bifurcaciones sin límites en el futuro de nuestro cine hasta que llegó la democracia. Aunque las censuras en democracia vienen de los poderes económicos siempre será más fácil hacer cine en la actualidad que en tiempos pasados.

Es de vital importancia que películas como ésta no caigan en el olvido, reivindicar nuestra historia del cine español permite el acceso a una base ilustrativa para la nueva ola de cineastas. Los recuerdos son básicos en nuestro imaginario cultural, no se pueden borrar mientras seamos humanos. La humanidad borrará o modificará esos recuerdos cuando nos convirtamos en androides, pero mientras debemos alentarlos.

Escribe Marcos Sáez

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