La Reina de África (The African Queen, 1951)

  04 Agosto 2017

Dos personajes y un destino

la-reina-de-africa-1En 1951 John Huston unió, en su obra La Reina de África, a una pareja de actores  bastante dispares, Humphrey Bogart y Katharine Hepburn. El hombre distante de mirada tierna y la mujer fuerte  e independiente.

No parece un casting que pudiera funcionar bien y, sin embargo, lo hizo, tanto como para ganar él su primer Oscar y para que a ella le valiese las alabanzas de los críticos. Una historia de amor y aventura entre dos personas maduras que a primeras luces parecen no encajar; no obstante, en su viaje heroico se irán amoldando el uno al otro hasta lograr formar un perfecto engranaje.

Como toda buena aventura transcurre en un lugar exótico y lejano, el África profunda en 1941, cuando llega hasta allí la Gran Guerra.

Rose (Hepburn) es una mujer soltera que vive con su hermano, pastor en una misión. Él predica  la Palabra y ella toca el piano en la iglesia de la aldea. Pese a los muchos años que llevan viviendo allí, conservan su elegancia inglesa. Charlie Allnut (Bogart) es correo y mensajero, él es canadiense y conduce su barco de vapor, La Reina de África, por el río, transportando mercancías.

Él es todo lo contrario a la pareja de hermanos ingleses: rudo, desaliñado y con un gusto excesivo por la bebida. Pero es honesto y formal. Cuando los alemanes atacan la aldea y el hermano de Rose muere, regresa para llevarla consigo en una huida incierta.

La aventura heroica

Es en el río, a bordo de La Reina de África, cuando comienza la aventura. Durante la salida del hogar, Rose, quien por primera vez se ve libre de ataduras, es cuando demuestra su arrojo y valentía. Si bien es el hombre quien la salva de los alemanes, es debido al carácter de ella por lo que se propone no esconderse, sino atacar al ejército construyendo juntos unos torpedos con el barco.

Durante el desarrollo de este temerario plan los dos personajes se enamoran, ambos en la madurez de sus vidas. Podría parecer un amor por conveniencia, por ser el último tren. Pero no es el caso, son demasiado diferentes, no es conveniencia, es una evolución de los personajes durante la aventura, lo que les lleva a enamorarse profundamente, cuando llegan a un punto medio en el cual se encuentran y encajan.

Cuentan que durante el rodaje los únicos que no enfermaron fueron John Huston y Bogart, pues ninguno bebía agua, sólo whisky. A su vez, una borrachera de ginebra, es lo que lleva a su personaje a una fuerte discusión con Rose, a la cual llama “beata, solterona, escuchimizada”. El alcohol y su posterior ausencia —como venganza ella se deshace de todo el cargamento— desencadenan el idilio.

La heroína

En la película la fortaleza femenina está presente durante todo el metraje. No sólo sus acciones demuestran que Rose es una heroína, Charlie continuamente lo repite, reiterando lo evidente: que es ella el artífice de todo el periplo. Ambos se enfrentarán a los peligrosos rápidos, a las sanguijuelas y al ejército con el mismo tesón.

La figura femenina no es tratada como la de una damisela en apuros, inútil y en constante necesidad de ser salvada por el hombre. En La Reina de África los dos personajes son las figuras heroicas.

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Personajes-actores arquetipos

Ambos intérpretes, tanto fuera como dentro de la pantalla, formaron (y forman) arquetipos de personajes. Él personifica a un tipo de hombre maduro seductor, el elegante gran fumador, lleno de dualidades: duro pero tierno, distante pero romántico, y siempre un hombre de gran nobleza. Ella es la mujer audaz e independiente, no pertenece  a ningún hombre, inteligente con una lengua y una mente ágiles, con una vida fuera de toda norma establecida.

Sin embargo, en esta ocasión tienen pequeñas aunque significativas diferencias. Katharine en esta obra, antes de la evolución de su personaje, representa a una Rose muy estirada y temerosa de Dios. Bogart a su vez no es el pulcro Rick de Casablanca (Michael Curtiz, 1942), comienza su primera aparición como un hombre bastante sucio, desaliñado y de modales zafios. Tras afeitarse vuelve a ser el Bogart de siempre.

Si ella fue la reina de la comedia, quien con sus ágiles e inteligentes diálogos era capaz de enloquecer a su compañero, él fue el rey indiscutible del cine negro con su inseparable cigarro en sus labios. Por todos es sabido que nadie fumó (ni fumará) como Bogart lo hizo.

Mezcolanza de géneros

Con esta obra John Huston se adentró en el género de aventuras de forma más ligera que en su posterior El hombre que pudo reinar (1975). La Reina de África es una cinta más ágil, en la cual la aventura se solapa y fusiona con otros géneros. El romance que aflora entre Rose y Charlie, dos personas maduras, está tratado de forma sincera y sencilla sin recurrir a cursilerías o lágrimas fáciles.

Simplemente es algo que surge en la vida de la pareja, fundiéndose con un toque cómico, una pizca de tragedia y esa dosis justa de romance que cohesiona la historia de amor y aventura heroica  de los personajes.

Escribe María González

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