Hannibal Lecter en Bollywood

  10 Febrero 2017

Sangharsh (1999) de Tanuja Chandra

sangharsh-1El cine que se rueda en grandes cantidades en la India se ha especializado desde hace ya unos cuantos años en rodar remakes para el consumo local indio de grandes éxitos que lo fueron en su día de la cinematografía hollywoodiense.

Los ejemplos se podrían citar a centenares, y ahora lo constataremos con algunos títulos con su correspondiente original por si a algún curioso del tema le interesa ver cómo son tratadas ciertas películas americanas en culturas diferentes, pero vaya por delante que esta forma de funcionar no se trata de una práctica exclusiva del cine de Bollywood, pues la misma industria norteamericana acribilla a remakes cualquier película foránea que haya tenido buena acogida de crítica y público.

La razón es bien sencilla: ni en India ni en los EEUU (salvo en algunas ciudades tipo Nueva York, mucho más abiertas culturalmente hablando) se estrena casi nada de cine internacional, por lo que los espectadores autóctonos no tienen ni idea de lo que acontece más allá de sus fronteras.

Ahí va el listado prometido: The Killer (Collateral); Tathastu (John Q); Zinda (Old Boy); Chocolate (Sospechosos habituales); Aabra Ka Dabra (Harry Potter); Kaante (Reservoir Dogs); Mere Yaar Ki Shaadi Hai (La boda de mi mejor amigo); Tum (Verano del 42); Thoda Pyaar Thoda Magic (Mary Poppins); Sadak (Taxi Driver): Rudraksh (X-Men)…

El pirateo y el consumo masivo de cine doméstico podrían haber acabado con este tipo de prácticas hace ya algún tiempo, pero de manera paradójica en 2015 y 2016 podemos añadir al listado anterior títulos como Brothers (versión de la americana Warrior) o Rocky Handsome (remake de la coreana The Man from Nowhere), así que parece ser que por ahora seguiremos viendo adaptaciones más o menos fieles de cintas de fuera de la India.   

Dependiente de manera harto acusada tanto en su continente como en su contenido de El silencio de los corderos, pero con un guion firmado por Mahesh Bhatt (Tadipaar, Kartoos), Sangharsh fue la segunda producción dirigida por el joven realizador Tanuja Chandra tras Dushman, rodada el año anterior.

¿La diferencia fundamental entre una y otra? Pues las canciones, claro… ¿Quién se podría imaginar a Clarice Starling (Jodie Foster) y al doctor Hannibal Lecter (Anthony Hopkins) arrancándose a menear el esqueleto mientras intentan dar con el paradero del psicópata Buffalo Bill? Pues en la versión india ocurre y en más de una ocasión.

La policía de la India está desconcertada por el caso de varios niños desaparecidos y asesinados. Debido a su complejidad el caso es asignado a la Oficina Central de Investigación, quien confía el caso al agente Reet Oberoi, quien después de una amplia investigación concluye que el asesino es Lajja, un fanático religioso, del que se cree que sacrifica a los niños para complacer a la Diosa Kali, pero no encuentra pruebas suficientes para acusarlo formalmente.

Para obtener más información acerca de su comportamiento, Reet busca la ayuda de un preso encarcelado, el profesor Aman Varma. Debido a este enfoque poco convencional, se encuentra con varios problemas, no sólo con las autoridades de la cárcel, también con la policía local, el Ministerio del Interior y el propio profesor Varma. Las cosas se ponen peor cuando el único hijo del ministro del Interior es secuestrado por Lajja y a Reet se le pide dejar de lado la investigación.

Aunque el tema (y los giros de guión, y las bromas macabras que le hace el criminal recluido a la pobre policía que lo tiene que soportar para sacarle información sobre el perfil del criminal) están claramente prestados de la mítica película dirigida por Jonathan Demme en 1991, rodada tan solo dos años antes del film que ahora nos ocupa, el tratamiento de los personajes es de primera clase, y algunas de las subtramas difieren de lo acontecido en el film seminal. Al igual que en Dushman, la acumulación del miedo inminente es brillante, y los tres personajes principales aquí están bien definidos.

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Akshay Kuma se lleva la palma con una actuación sobresaliente. Cada una de sus apariciones en pantalla es escalofriante, y no tiene nada que envidiar al Hannibal Lecter de la versión yanqui, dotando al macabro personaje de un matiz melodramático y desilusionado que le sienta muy bien. Mientras tanto, el director a su vez también consigue sacar lo mejor del resto del elenco, tanto de Preity Zinta (quien a diferencia de sus breves papeles en Soldier o en Dil Se, aquí disfruta por fin de un rol sólido) como de Ashutosh Rana, auténtica revelación en su rol de asesino inmisericorde (y eso que para el actor esta era su sexta película en la que participaba a lo largo del año, con lo que el cansancio acumulado debería de ser considerable).

Técnicamente hablando, Sangharsh podría haber estado mucho mejor resuelta, pero lo férreo de su guion la convierte en un producto mucho más atractivo de lo esperado. El libreto se haya lo suficientemente bien escrito como para crear una película eficientemente inquietante que a veces resulta acongojante en alguna de sus escenas.

La química entre Akshay Kumar y Preity Zinta es increíble, sobre todo en algunos  momentos de interacción sin palabras entre los dos que lo dice todo, sacando a la luz sus sentimientos más profundos, como ocurre en aquella secuencia en la que se encuentran por primera vez sin barrotes de por medio (durante casi un minuto siguen mirándose, con sus expresivos ojos llorosos que en última instancia exponen sus verdaderos sentimientos), o en aquella otra donde dejan volar su imaginación para proyectarse a un lugar donde las circunstancias son muy distintas de las que, por desgracia, les ha tocado vivir.

Algunos de los aspectos que contribuyen al buen resultado de la película incluyen la muy eficaz banda sonora de fondo (las canciones de Jatin-Lalit, "Dil Ka Qaraar" y "Mujhe Raat Din" son las mejores; "Manzil Na Koi" es una canción muy bonita, pero es muy redundante en la película, ya que no añade nada y sólo sirve para romper el ritmo del desarrollo argumental), y las escenas de acción, que están muy bien rodadas.

En definitiva, aunque en su día sólo se recordará por la anécdota de ser un remedo del clásico de Jonathan Demme trasvasado a las plateas indias, Sangharsh consigue levantar el vuelo y alcanzar autonomía propia gracias a unos giros de guion bastante originales en los que se sustituye cualquier elemento que pudiera tener relación con el canibalismo para, en cambio, ofrecernos una visión bastante cruel y crítica de los extremismos religiosos.

Escribe Francisco Nieto

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