Gravity (2013) de Alfonso Cuarón

  07 Febrero 2016

Los viajes espaciales

gravity-0Las películas de viajes espaciales suelen estar relacionadas con la ciencia ficción, con un mundo que está por venir, un futuro más o menos cercano y, en mayor o menor medida, posible de alcanzar, aunque sea diferente a lo imaginado en la ficción. Poco tenía que ver el Viaje a la luna (1902) que Méliès recreó a lo que más tarde en 1969 ocurriría en la vida real. Sin embargo, los viajes interestelares tan habituales en cine y series televisivas están aún por llegar.

A veces, no es el ser humano el que sale al exterior en busca de aventuras, sino que son los extraterrestres quienes nos invaden. En ocasiones, serán entrañables criaturas como E.T., el extraterrestre (Steven Spielberg, 1982) y en otras tratarán de extinguir a la raza humana como en La invasión de los ladrones de cuerpos (Don Siegel, 1956).

Otra cosa son las cintas en las que los viajes espaciales se convierten en una realidad tangible, algo posible, más creíble, de entre ellas resulta ser Gravity, del mejicano Alfonso Cuarón una obra sobresaliente.

El retorno al hogar como misión heroica

Con únicamente dos personajes, interpretados por George Clooney y una Sandra Bullock fuera de su registro más conocido, la comedia, son los dos astronautas perdidos en el espacio, con una agónica misión: el regreso a casa. Pero el retorno al hogar resulta ser muy complejo cuando te encuentras solo flotando en el espacio. En un lugar donde todo referente a tu mundo conocido no existe, provocando una angustia extrema en personajes y espectador. Una sensación reforzada con la música de Steven Price que en ocasiones se entremezcla con el ruido producido por un aparato electrónico que por momentos recuerda a los que produce una radio incapaz de encontrar una frecuencia y en otros más a un ecógrafo.

El desencadenante de la acción trágica y de la tensión son los restos de un satélite espía que sus propietarios, rusos, han destruido, los pedazos de fragmentos flotan perdidos por el espacio originando una reacción de catástrofes y la destrucción de diversos satélites. Esto crea una lluvia de metralla que arrasa con todo lo que se encuentra: naves, estaciones espaciales y con ellas el equipo del que forman parte Ryan Stone (Bullock) y Matt Kowalski (Clooney), únicos supervivientes de la tragedia.

Los héroes

Ambos personajes heroicos de esta aventura de retorno al hogar corresponden a diferentes arquetipos: Matt es el ya forjado, su instinto de protección y servicio será llevado hasta sus últimas consecuencias y su misión será salvar a la heroína: Ryan. Ella pasará a ser el principal personaje heroico que tratará de salvar a su compañero cuando hay un giro argumental y dramático y la situación de personaje en necesidad de ser salvado cambia.

Ryan en su viaje evolucionará de tener una fútil y deprimente existencia a causa de la trágica y accidental muerte de de su hija de cuatro años que aún no ha superado, a ser una audaz e inteligente heroína, que pese a ser una doctora de un hospital y no una astronauta, hallará mediante un gran ingenio la forma de volver a casa.

Matt será, además del héroe, el personaje guía que la ayudará a evolucionar y a su vez, según avanza la historia, será el oráculo que le muestre lo que podría llegar a ser en el futuro. Su paso a oráculo se originará una vez muerto, mediante una ensoñación se aparece ante la heroína para ayudarla, una vez más, en su misión.

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El viaje heroico

El viaje espacial que los dos personajes realizan se asemeja a una metáfora del renacimiento de ambos. Dos seres unidos por un cable umbilical que los conecta y hermana mientras flotan por el espacio como si se tratara de un líquido amniótico maternal.

El renacer de uno, Matt, será más místico, se elevará a otro mundo, al más allá, a otro lugar, el mismo en el que se encuentra la difunta hija de ella, de Ryan.

Por otro lado, está la vuelta al mundo de Ryan, ella logra salir de las aguas como Venus, como una diosa creada entre barro y agua, de los elementos de los que surge la vida, engrandecida en un contrapicado que muestra su nacimiento, un resurgir aún más fuerte y poderosa.

Sobre el director

Con esta película, Cuarón llegó al cénit de su carrera al hacerse con un Oscar al mejor director, también lo ganó el montaje, entre otros muchos premios internacionales. Alcanzó así un reconocimiento internacional que comenzó en 1995 con La princesita, un cuento también protagonizado por una heroína, aunque en esta ocasión, el personaje central de la aventura es una niña. La obra estuvo nominada a los Oscar, así como en 2008 Hijos de los hombres.

Forma junto con Guillermo del Toro y Alejandro González Iñárritu la tríada de directores mejicanos con mayor reconocimiento y proyección internacional. En esta ocasión, como por ejemplo ya hizo con su mencionada película del 2008, toma un argumento que pese a ser ficticio sí posee un toque realista, abandonando los cuentos con su consabida “realidad” de ensueño que conllevan esos proyectos y que él tan bien sabe recrear (lo volvió a demostrar en 2004 con Harry Potter y el prisionero de Azkaban), para ahora abordar una temática de viajes espaciales desde una perspectiva verosímil,  convirtiéndola en un suceso posible.

De esta manera, un retorno al hogar propio de la ciencia ficción como lo es el de Ryan Stone (Sandra Bullock) resulta ser un argumento más creíble que increíble.

Escribe María González


 

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