Tesis, a los 21 años

  21 Noviembre 2015

El más listo de la clase

tesis-1Cuando ves Tesis y sabes que es la primera película de un chaval de 21 años, te das cuenta de la intensidad con que ese muchacho ha trabajado para realizar esta cinta: es el resultado de uno de tantos jóvenes más que les engancha la pasión por el cine, pero con una diferencia, aquí hay talento.

En el año 1990 Alejandro llega a la Facultad de Ciencias de la Información, y ese edificio va a ser el 80% de las localizaciones de Tesis, que será concebida para un cómodo y económico plan de rodaje, la historia es muy ambiciosa pero el director tiene un as en la manga, su dominio del lenguaje de la imagen y de paso jugar con el suspense que tanto le gusta.

Se nota que el joven director muy influido por el cine clásico, se adivina que conoce los recursos cinematográficos de toda la vida y no necesita de alardes técnicos, el dinero se suple con la imaginación. Ahora lo tiene que demostrar en su primera película, es el momento de que todas sus ideas rondándole la cabeza se plasmen en la pantalla.

Junto a un grupo de amigos y con la ayuda del productor de cine Jose Luis Cuerda, que incluso participa en el rodaje de la misma interpretando el personaje del primer profesor de imagen, se disponen a disfrutar haciendo cine, y sobre todo Alejandro, que a pesar de lo meticuloso que es, disfruta con su trabajo.

La historia es una trama de crueles asesinatos y torturas aterradoras a jóvenes chicas que son grabadas en video. ¿Qué hace Alejandro? Jugar con la imaginación del espectador, pero sin que aparezca ni una pizca de violencia en la pantalla. Me recuerda a Brian de Palma en algunos asesinatos de su película Hermanas de 1973, guardando las distancias.

Guía la imaginación del espectador hacia donde él quiere, el típico recurso de dar al espectador pistas falsas para que crea que ha dado con la solución del misterio, para que en el momento que crea conveniente, dar un giro a la historia desviando la atención hacia otro personaje.

Y a pesar de todo, a Alejandro le sobra tiempo para enviarnos mensajes subliminares a través de su película. En la segunda escena, la protagonista entra en una clase de imagen que está terminando, el profesor se despide de los alumnos con un “y vayan más al cine”, más claro imposible.

Pero no sólo nos dice a los espectadores que vayamos al cine, también les manda un mensaje a los profesionales, en otra escena durante una charla se aconseja a los futuros cineastas que trabajen más por el espectador, que el cine es un espectáculo, que el cine es un negocio y por lo tanto hay que darle al público lo que quiere ver.

Una cámara de video, concretamente la Sony XT 500 Hi8 Pro, es vital para conseguir una pista de quién es el asesino, en la escena la protagonista visita Sony para saber quiénes han podido comprar ese modelo de cámara, y en la lista de compradores aparece Alejandro Amenábar, un guiño que el espectador medio normalmente no advierte.

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Aunque creo que el mensaje más íntimo queda en la escena de la habitación del personaje protagonista, Ángela (Ana Torrent), junto a Bosco (Eduardo Noriega), él le pone un cuchillo en el cuello cayendo un hilo de sangre, entre los dos, al fondo, se aprecia el cartel de la película americana, Mi Idaho Privado, dirigida por Gus Van Sant, cinta de culto entre la comunidad gay.

El suspense de Alejandro no es el suspense del genio Hitchcock, pero utiliza sus mismos recursos, esos travellings largos y lentos con la música compuesta por el propio director, creando un ambiente que va tensando al espectador, hasta que de repente zas, la música se para, cambio de plano y nada, pero el susto ya te lo has llevado.

En cuanto a la cámara, siempre en trípode, como debe ser, dándole más elegancia y prestancia a la película, los encuadres muy cuidados, hasta el último detalle, y los movimientos perfectamente medidos, para mi gusto abusa un poco de tanto travelling por los pasillos de la Facultad, pero es que es su primer largometraje y con 21 años.

Para este tipo de historias es lógico apoyarse en la oscuridad, sombras que se mueven, incluso deja la pantalla en negro total en algunos momentos, y la típica tormenta, me acuerdo de la que caía en Psicosis cuando la protagonista salía en coche de la ciudad.

El resultado, una buena película, una buena acogida por parte de los espectadores y de la crítica, y muy laureada. Tesis fue la presentación de un gran cineasta que ha ido creciendo película a película ya hablamos de grandes producciones.

Ahora toca Regresión.

Escribe Isi Lucas

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