Ágora (Agora, 2009)

  31 Octubre 2015

Un esperado retorno

agora-11Este otoño y tras varios años de ausencia regresa Alejandro Amenábar, estrenando su última película, la sexta cinta, en la que hay grandes expectativas puestas, pues nos tiene acostumbrados a trabajos muy bien hechos. En sus dos últimos títulos tomó argumentos basados en hechos reales, aunque no fue así como se dio a conocer sino metiéndonos miedo.

Seis años más tarde retoma el terror psicológico de sus inicios, con una película que ha inaugurado el Festival Internacional de Cine de San Sebastián, en su 63 edición, aunque sin entrar a concurso. Tomando como en su último thriller Los Otros (y también en Ágora) un reparto de actores extranjeros, encabezando el de Regresión Ethan Hawke y Emma Watson.

La religión

Un género y enfoque cinematográfico muy diferente del que optó en, hasta ahora, su última obra, Ágora (2009). Una película histórica en la que presenta la figura de la gran Hipatía de Alejandría, conocida como la mártir de la ciencia.

Una mujer independiente, gran filósofa, astróloga y matemática, que vivió alrededor  del siglo IV y V en una  convulsa Alejandría siendo asesinada, apedreada y linchada, por una muchedumbre de cristianos exaltados. Un terrible asesinato del que la Iglesia o bien se quiere desentender, o no comentar, aunque sí censurar la cinta que trató el tema, puesto que históricamente la atrocidad fue atribuida al obispo Cirilo de Alejandría como incitador al acto.

Ante una exposición tan cruda y veraz la Iglesia la censuró en Italia, siendo finalmente exhibida tras las presiones ejercidas por el público a través de Internet, a las tuvo que ceder. Y aunque en Estados Unidos no fue exactamente censurada, únicamente se mostró en dos salas de cine en un país de tal magnitud geográfica y con tan numerosa población.

En su obra, Amenábar mantiene una mirada histórica, sin excederse en las barbaries cometidas, mostrándolas en su justa medida. Creando una metáfora visual para revelar cómo a medida que la nueva religión se alzaba con el poder destruía a su paso todo conocimiento científico y filosófico que se había alcanzado. El punto álgido de tal destrucción es representada muy artísticamente con el saqueo y toma de la Biblioteca y Serapeo por parte unos cristianos iracundos encabezados por una horda de  parabolanos, en una secuencia en la cual la cámara gira y nos enseña un mundo al revés, patas arriba en donde rige la locura y el caos.

Hipatía

Un momento de la historia narrada que marca el hemisferio de la cinta donde el esclavo de Hipatía, enamorado de ella, ante la imposibilidad de lograr el amor, se une definitivamente a la nueva religión, optando por una vida de monje parabolano en lugar de las enseñanzas que con ella aprendía.

La protagonista, interpretada por Rachel Weiz, es hija del geómetra Theón de Alejandría, de quien heredaría la pasión por la filosofía, los números y un mundo donde el saber y la cultura son su centro.

La maestra de la escuela de Alejandría es una mujer libre pensadora, no sometida a ningún tipo de patriarcado o figura masculina. Si bien, como profesora de una élite de jóvenes hombres procedentes de prestigiosas familias y diversas creencias, mantiene cierta figura maternal hacia ellos, en el caso de su buen amigo el prefecto Orestes, será fraternal, al menos por parte de ella.

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Nuestra mente nos miente

Como buena heroína protegerá a todos sus pupilos impidiendo que en una época y lugar tan tumultuosos se pusieran en peligro, en su aula sus alumnos son hermanos pese a sus diferencias: les enseña que es más lo que les une. La filosofía es el centro de ese universo de conocimiento que ella venera.

Esto se contrapone en la cinta con sus antagonistas y sus creencias extravagantes, en las que reina la incultura y de las que no se cuestionan nada, mientras ella debe cuestionárselo todo. Ningún conocimiento parece certero, pues la percepción es engañosa y ella es muy consciente de ello. Algo que la diferencia de otros personajes de las obras de Alejandro; además, lejos de agobiarse por estar envuelta en un engaño Hipatía lo disfruta, pues aún puede seguir indagando ese fallo de su percepción que sabe que está ahí.

Amenábar nos tiene acostumbrados a ahondar en la mente humana, en los engaños que en ella se producen entre realidad y percepción. Y ahora, pese a ser una película histórica y no uno de sus thrillers, vuelve a hacerlo, adentrándose en el pensamiento filosófico que consume a Hipatía y el cómo puede ser la visión la que la engaña acerca de los astros celestes y sus órbitas. Adelantándose en sus conclusiones cientos de años.

Trata con gran acierto y rigor la figura de Hipatía y su atroz asesinato alentado por Cirilo, aunque suavizado en la cinta donde unas letras nos comentan parte de la cruel y brutal realidad de los hechos. Fue desnudada y apedreada con tejas hasta su posterior desmembramiento y muestra pública de sus restos que, finalmente, fueron quemados.

Se convierte así en la mártir de las ciencias y el saber, imagen femenina de libertad e igualdad, un ejemplo a seguir. Con su muerte se manifiesta a su vez, la muerte de la tan admirada cultura clásica, la cuna del saber, en pos del alzamiento del cristianismo. Matando a la mujer mataron la cultura.

La figura femenina

Sus mujeres siempre han sido personajes de máxima importancia en sus películas, sin caer en los estereotipos simples, planos y banales creados por y para disfrute de mentes masculinas.  

No son heroínas planas y superficiales, poseen infinidad de sutiles matices que se presentan no sólo en forma de una buena creación del personaje desde el guión, sino también, con interpretaciones elegantes por parte de sus actrices, de las que siempre logra sacar lo mejor.

Escribe María González

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