Los Newton Boys (The Newton Boys, 1998)

  30 Julio 2014

Entre tejanos

los-newton-boys-1La banda de los Newton fue un grupo de forajidos integrado por cuatro hermanos originarios del condado de Uvalde en Tejas, que en la década de los años veinte formaron una de las bandas de atracadores más famosas de los Estados Unidos.

Aunque de menor impacto popular que Dillinger o Bonnie y Clyde, todavía se siguen considerando a los Newton Boys los más prolíficos atracadores de bancos en la historia de América, ya que en tan sólo cinco años (de 1919 hasta 1924) atracaron más de 80 bancos y seis trenes desde Texas hasta Canadá.

El empleo de la nitroglicerina para destripar las cajas fuertes y el hecho de no haber asesinado a nadie en toda su carrera criminal han contribuido a su fama y leyenda. Su último gran golpe, el robo al tren postal que transportaba dinero de la Reserva Federal el 12 de junio de 1924 en Illinois, con un botín de más de 3 millones de dólares, sigue siendo el robo más importante a un tren perpetrado en los Estados Unidos.

En este atraco, Dock Newton sufrió heridas de gravedad por “fuego amigo” de uno de los miembros de la banda. El robo al tren postal fue el principio del fin de las andanzas de los Newton que al poco tiempo acabaron siendo detenidos y condenados a prisión.

Setenta y cuatro años después de finalizar las actividades delictivas de los Newton, el también tejano Richard Linklater decide poner en imágenes la vida y obra de sus aguerridos paisanos, y con producción de Twentieth Century Fox, se embarcó en la filmación de Los Newton Boys (1998) con otros dos tejanos, los actores Matthew McConaughey y Ethan Hawke. Ambos ya habían trabajado previamente con Linklater: McConaughey (nacido también en el condado de Uvalde como los Newton) en Dazed and Confused (1993) y Hawke en Antes del amanecer (1995), empezando con este último una de las relaciones actor-director más estables del panorama cinematográfico actual.

El resultado final fue un film fallido (en España se estrenó directamente en el mercado del video), difícil de encuadrar dentro de la filmografía de Linklater, repleta de títulos transgresores, quizá debido a un guión disperso, unos actores todavía inmaduros y la falta de un tono adecuado, a mitad camino entre la comedia y el drama criminal, sin lograr amalgamar lo mejor de ambos géneros, lo que probablemente desconcertó a buen número de espectadores.

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Entre el western y el cine criminal de los 20

Los títulos de crédito iniciales de Los Newton Boys muestran una acertada aproximación a dos de los principales mitos de la cultura popular americana del siglo XX: el cinematógrafo y la música de jazz. Así se nos van presentando a los diversos intérpretes del film virados a blanco y negro imitando las formas del incipiente cine mudo de la época, acompañado por los acordes jazzísticos de Jellyroll Morton interpretando The Pearls.

En el film observamos una mixtura de géneros ciertamente curiosa, inicialmente con toques de western crepuscular, ambientado en los albores del siglo XX, derivando paulatinamente hacia al género de gangsters de los años veinte.

El western viene representado por la iconografía más clásica, como los desérticos paisajes tejanos, los caballos y las armas de fuego. En las primeras escenas vemos a los hermanos Newton dedicados a la doma de caballos en su granja familiar, y en el primer atraco a un banco que protagoniza parte de la banda, estos  se dirigen a un polvoriento pueblo de casas de madera, montados a caballo y con sus revólveres al cinto; solo el cruce de algún coche Ford de la época nos recuerda que el “viejo oeste” ya ha quedado atrás.

Sin embargo, con la profesionalización de la banda, con la proliferación de atracos en ciudades cada vez más populosas, el uso de la nitroglicerina y el empleo de coches a motor más rápidos que los caballos para facilitar la huida, van alejando la acción del western y la van acercando al género criminal más urbano y cosmopolita, donde se alternan las escenas de robos con la dolce vita en hoteles y restaurantes de lujo, donde abundan los trajes caros y las mujeres fáciles.

A pesar de lo atractivo (al menos sobre el papel) de esta mezcla de géneros, en Los Newton Boys no observamos un tono bien definido, le falta profundidad, decantándose la mayor parte de veces por la comedia, sobre todo en relación a la juventud y temeridad de los componentes de la banda y a su comportamiento alocado, sólo aderezado por algún contrapunto dramático (por ejemplo el tiroteo a uno de los hermanos en el asalto al tren). Este aire desenfadado resta dramatismo a las acciones delictivas, lo que unido a la falta de espectacularidad de la acción (no hay sangrientos tiroteos ni persecuciones automovilísticas) ralentiza la puesta en escena.

Por otro lado, la estructura narrativa empleada, mostrándonos los sucesivos atracos a los bancos (todos cortados por el mismo patrón, cambiando únicamente el nombre de la población atracada), sin ahondar en la psicología y la motivación de los personajes, dan una sensación de reiteración que no ayuda a despegar el film.

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Los intérpretes cumplen su cometido, aunque no destacan por alardes interpretativos, en parte por un guión que peca de lineal y superficial.  McConaughey (Willis Newton) repite su rol de atractivo vividor, simpático y arrogante, aunque ni de lejos alcanza la profundidad que sólo la madurez ha proporcionado a sus últimos trabajos (como en Mud, Dallas Buyers Club o su magnífica interpretación en la serie de la HBO True Detective). La actuación de Ethan Hawke resulta en mi opinión poco acertada, con tendencia a la sobreactuación, interpretando a un vaquero burlón y dicharachero. Este es un actor quizá más dotado para papeles introspectivos y con un fondo turbio, y aquí le falta incluso una adecuación física al papel de rudo cowboy.

La consabida historia de amor entre McConaughey y Julianna Margulies resulta convencional y con un fondo misógino ciertamente molesto, quedando desdibujado el personaje femenino y en un plano muy secundario respecto a todo el elenco masculino; esto por desgracia ya lo hemos visto en otros films de gangsters, como por ejemplo en el tratamiento que se presta a la amante de Dillinger en los films de John Milius y Michael Mann, también allí mera comparsa del personaje masculino, aunque en estos casos la inminencia de un destino fatal y el amor fou lograba trascender lo convencional de la relación amorosa.

En definitiva, Los Newton Boys reunía la iconografía del western y el cine criminal de los años veinte, presentaba a un grupo de jóvenes delincuentes alocados que no temían el riesgo y se esbozaba una convencional historia de amor entre el jefe de la banda y la cajera del hotel, pero el film de Linklater, aun siendo un producto digno, no resiste la comparación con otros films de temática similar; sus intérpretes no consiguen la química del trio protagonista de Dos hombres y un destino (George Roy Hill, 1969), ni la épica de la banda criminal de los Forajidos de leyenda (Walter Hill, 1980), ni de lejos se acercaba al análisis social y el aliento trágico de Bonnie and Clyde (Arthur Penn, 1967).

Aunque a pesar de todos estos peros, siempre nos quedarán los títulos de crédito finales, un verdadero hallazgo, donde vemos a un anciano Willis Newton en los años 80 entrevistado en el programa de Johnny Carson o las escenas de videos caseros con el auténtico Joe Newton haciendo gala de un buen sentido del humor y contándonos todas sus tropelías de juventud.

Escribe Miguel Angel Císcar

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